El buen hacer de la empresa vasca redobla el interés de los compradores extranjeros

El buen hacer de la empresa vasca redobla el interés de los compradores extranjeros

Tras varias ventas de firmas en Gipuzkoa, el Gobierno Vasco reconoce que «no se pueden poner puertas al campo»

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Euskadi vive en los últimos años un casi siempre silencioso rosario de operaciones de compra -total o parcial- de empresas locales por parte de dinero extranjero. Los protagonistas acostumbran a ser, del lado vendedor, firmas saneadas e innovadoras que han sorteado la crisis con holgura y que a ojos de esos inversores foráneos lucen como 'peritas en dulce', y del comprador, tanto fondos de inversión o de capital riesgo -de los 'buenos', no aquellos buitres que sobrevolaban España a diario en plena recesión- como otras empresas o, como se conoce en el sector, industriales.

La realidad está ahí, tan presente como innegable, y Gipuzkoa y sus empresas han protagonizado numerosos ejemplos en los últimos tiempos; los más recientes, la adquisición el mes pasado de i68 por parte del gigante italiano del 'software' Zucchetti o la venta del negocio de telecontrol de Ikusi a la multinacional danesa Danfoss.

Todo es distinto en las grandes cotizadas

Desafío
El futuro inmediato de Euskaltel se presenta cuando menos interesante
Uno de los accionistas de referencia, el fondo de inversión británico Zegona -que controla un 15% del capital- ha planteado un verdadero desafío al núcleo duro de la teleco vasca, en la que quiere llegar a un 29,9% para, se supone, tomar las decisiones.
Los británicos han declarado la guerra a Kutxabank (21,32%), y de paso a los aliados de este
Abanca (4,48%) y Coporación Alba (11%). Todo se resolverá antes de 2019.
Sobresaltos
Gamesa ha vivido de sobresalto en sobresalto desde el aterrizaje de Siemens en la eólica
La llegada resultó abrupta y los germanos iniciaron su camino en Euskadi de la forma más parecida a un elefante en una cacharrería. Presiones a los proveedores, caída del valor en Bolsa y ajustes laborales fueron el día a día durante meses.
El último episodio llegó el mes pasado, cuando salieron del mapa la presidenta, Rosa García, y el último directivo de los 'viejos'; por cierto, un donostiarra.

Son éstos los dos últimos ejemplos de una larga lista que, irremediablemente, seguirá creciendo y que, en realidad, revela una realidad poliédrica, un escenario en el que conviven una enorme liquidez en el mercado internacional, una falta de alternativas de inversion y un corpus industrial vasco tremendamente atractivo.

«El dinero extranjero que llega a Euskadi lo hace para invertir aquí, consolidar las empresas y crear riqueza» Javier Zarraonaindia | Gobierno Vasco

«No hay que tener miedo. A esos inversores les gusta la empresa vasca; los fondos no cierran plantas» José Antonio Barrena | Norgestión

«Nosotros hemos crecido en facturación y ahora trato con el consejo de números, no de opiniones subjetivas» Ricardo Fuentes | Ubis

«Zucchetti ha comprado el 100% de i68, y ha mantenido a la plantilla y al equipo de gestión» Isabel Busto | i68

Para analizar el fenómeno, que en ocasiones no se entiende por- muy cotidiano que sea, DV ha consultado a distintos actores de peso. La conclusión más sencilla, y quizás por eso más demoledora, la expone el Gobierno Vasco por boca del viceconsejero de Industria, Javier Zarraonaindia, quien sentencia que «no se le pueden poner puertas al campo». El 'número dos' de la consejería de Desarrollo Económico e Infraestructuras explica que «en un mundo cada vez más global» el movimiento es de ida y vuelta, puesto que «las empresas de Euskadi también compran fuera».

«Esto es algo natural», apunta Zarraonaindia respecto a ese aterrizaje de compradores internacionales, para subrayar a renglón seguido que ese interés se debe en realidad a que «aquí, la empresa es más competitiva, con más productividad que la media estatal y se apoya en una red vasca de ciencia y tecnología y en unas universidades y una Formación Profesional que conforman un ecosistema envidiable». A eso añade «una administración cercana y unas políticas fiscales y de apoyo a la I+D que también ayudan».

Arraigo

Cuando se le pregunta por el arraigo y la eventual pérdida de ligazón con el territorio de las empresas participadas o adquiridas por extranjeros, Zarraonaindia deja claro que el dinero foráneo «viene a Euskadi para invertir y para quedarse aquí». «Muchas de esas compañías se consolidan y crecen con ese capital de fuera que, en definitiva, crea riqueza y empleo en Euskadi».

En este punto de la conversación, surge el eterno problema del tamaño, y el viceconsejero matiza que «ser grande no es garantía de nada». «Hemos visto caer a firmas enormes; cada cual ha de tener el tamaño adecuado, y en esto juegan un gran papel los clústeres, que facilitan las alianzas y las colaboraciones de pequeñas compañías en concursos internacionales», dice.

Para rematar, y tras insistir en que el movimiendo es «un fenómeno global» (ahí están, por ejemplo, las compras de Solaris por CAF, de Inteva por CIE Automotive, de PhoneHouse y Tryro por Dominion o de Yoigo por MásMóvil), el viceconsejero recuerda que el Gobierno «está preparando un fondo de inversión para las empresas locales que necesiten dinero para crecer o quieran fortalecer el arraigo, que estará en marcha en 2019».

Si hay alguien en Euskadi (y en todo España) que conoce el mercado es el director general de Norgestión, Jose Antonio Barrena. La consultora donostiarra es una de las firmas con más prestigio en el segmento de las fusiones y adquisiciones de empresas, y ha jugado un papel relevante en las operacciones de i68 y de Ikusi, pero también en casi otras 80 en los últimos cinco años por valor de más de 1.300 millones.

Barrena subraya la idea de que los fondos y los industriales extranjeros están muy activos y encuentran en Euskadi un corpus de empresas «bien gestionadas, en las que habitualmente ha primado la reinversión y con un equipo gestor que, normalmente, lo ha hecho muy bien». «Aquí la transformación industrial ya se hizo, y la automatización y digitalización de las factorías es una realidad. ¡Por eso nuestras empresas resultan tan atractivas!», añade.

Punta de lanza

Sin citar nombres propios, el ejecutivo desvela que «en la inmensa mayoría de los casos, por no decir en todos, en los que un extranjero ha entrado en una firma vasca, su filosofía ha sido la de dejar hacer». Idéntico mensaje al que trasladaba recientemente desde estas mismas páginas la directora general de i68, Isabel Busto, al explicar que -a pesar de comprar el 100% de la empresa- la italiana Zucchetti mantenía «tanto al equipo directivo como a toda la plantilla y en las mismas condiciones laborales» que tenía la tecnológica donostiarra.

Es más, añade José Antonio Barrena, hay veces en las que la firma guipuzcoana o vasca en la que entran los fondos acaba sirviendo de punta de lanza para comprar otras a las que se aplica después la gestión 'Made in Euskadi'.

El experto aleja fantasmas y asegura que «no hay que tener miedo» a la llegada de estos capitales, que, relata, «suelen fijarse en empresas que han hecho sus deberes y que están internacionalizadas y con balances saneados». A esto se suma otro atractivo; la figura del empresario vasco, del que, dice Barrena, «los extranjeros acostumbran a tener muy buena imagen, por su seriedad». «El País Vasco les gusta mucho a los fondos de inversión», afirma Barrena, quien resalta que «estamos en un momento de expansión del mercado». Nadie discute que el accionariado (la propiedad) manda, y que el centro de decisión último puede variar de Hernani o Azkoitia a Berlín o Canadá, «pero si eres competitivo no tiene por qué haber problema alguno», dice.

Y algo similar plantea para las segundas y terceras filas afectadas por esas adquisiciones: los proveedores. «No creo que los extranjeros les aprieten más, y lo que tengo por seguro es que no conozco un solo caso de que este capital haya cerrado una planta, no tendría sentido», afirma.

Ganas de vender

Pero... dos no cierran un trato si uno no quiere. ¿Hay empresas en venta? El director general de Norgestión lo tiene claro: «¡Claro que hay interés vendedor y es creciente!». Esto es algo de lo que pocas veces se habla, pero Gipuzkoa y Euskadi entero están plagados de empresas familiares en las que la sucesión no siempre está garantizada.

Es el caso de la hernaniarra Ubis, de la que un 35% del capital está en manos del fondo de inversión Espiga, que entró en 2015 para sustituir a un montón de accionistas que no estaban en el día a día de la empresa, con lo que de freno para la misma supone. El gerente de esta firma, líder en España en el segmento de cintas adhesivas, Ricardo Fuentes, confiesa que «la experiencia ha sido muy buena; hemos crecido en facturación y generación de caja, que nos ha permitido invertir 2,5 millones anuales en inmovilizado material».

Y le pone cara y ojos a esa sensación, la de quienes han pasado a formar parte de la firma en este tiempo, en el que la plantilla ha crecido en tres años de 115 a 128 personas, que ahora tienen un convenio «con una subida del IPC más 1,75%». «En este último trimestre hemos contratado a 25 trabajadores más, hasta 153, para un nuevo turno de fines de semana y festivos», adelanta Fuentes.

«En algo así, la clave es no comprometerte con el fondo a lo que no puedes cumplir», apunta. El gerente resalta la profesionalidad en la gestión que acostumbran a infundir este tipo de inversores: «Yo antes hablaba de opiniones con el consejo de administración, ahora hablo de datos».

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