La compra por los trabajadores cobra fuerza en la sucesión de empresas en Gipuzkoa

Alcorta Forging es una de esas empresas guipuzcoanass en las que los trabajadores son propietarios de parte del capital. /Lobo Altuna
Alcorta Forging es una de esas empresas guipuzcoanass en las que los trabajadores son propietarios de parte del capital. / Lobo Altuna

Las ventajas fiscales vigentes en el territorio animan poco a poco a ambas partes a dar el paso | Los expertos constatan que esta fórmula permite solucionar relevos que de otro modo serían muy complicados y el Gobierno Foral resalta el impulso al arraigo que supone

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDA

Poco a poco. Pasito a pasito, pero sin pausa. Así se empieza a consolidar en Gipuzkoa la fórmula de la compra (total o parcial) de las empresas por parte de sus propios empleados -no tiene porqué ser por parte de la totalidad de la plantilla- como solución a unos problemas de sucesión que empiezan a ser la norma en el territorio. Y es que muchas de las empresas (normalmente, firmas muy bien capitalizadas, con dinero en caja, producto y clientes) creadas hace ahora medio siglo, en medio de aquel 'boom' industrial que vivió Euskadi, no encuentran hoy quien tome las riendas al jubilarse sus dueños.

Los empresarios de antaño, merecedores de todo el reconocimiento posible por su esfuerzo, muchas veces personal, no siempre tienen en su casa quien les suceda; bien porque los hijos se han dedicado a otra cosa, bien porque, sencillamente, éstos no existen. A esto se suma el fenómeno, que es más habitual de lo que pueda parecer, de que los protocolos de entrega del testigo o de, simplemente, 'qué va a pasar mañana' no existen, pues nadie se preocupó en hacerlos.

Así las cosas, y según explica la socia directora de Consultoría de Sayma, María Odriozola, la entrada en el capital de los trabajadores «comienza a apreciarse como una posibilidad real». Sobre todo, vistas las ayudas fiscales y las subvenciones que la Diputación Foral de Gipuzkoa ha puesto encima de la mesa para favorecer este fenómeno.

Los datos

20-40 empleados.
Es la plantilla media de las compañías que se interesan por traspasar la propiedad a sus trabajadores.
5 millones.
La facturación media de las empresas del territorio que se acogen al proceso de sucesión ronda esa cifra. Esas firmas suelen estar bien capitalizadas.
39 empresas
se beneficiaron el año pasado de las ayudas que el departamento de Promoción Económica tiene vigentes, también en este 2019, para promover la participación de los trabajadores.

Según Odriozola, Sayma ha acompañado en los últimos tres años a una veintena de empresas del territorio en el camino que supone al menos analizar la participación de la plantilla como vía de sucesión.

Algunas operaciones salen y otras no, pero el asunto se mueve: «Es un fenómeno que no para de crecer una vez que se han superado ciertas dudas que existían en el territorio y que, por ejemplo, por puro desconocimiento ligaban esta polisibilidad al ámbito cooperativo».

Aún así, matiza que «es importante saber que no siempre esta ha de ser la solución, pues la salida puede llegar de la compra por parte de otra empresa, incluso de un competidor que te dé tamaño».

«Es una fórmula que ayuda a que las empresas sigan en el territorio» Ainhoa Aizpuru | Diputada de Promoción

«La participación también permite retener el talento en Gipuzkoa» Jabier Larrañaga | Diputado de Hacienda

«La clave es preguntarse quién puede liderar ese movimiento» María Odriozola | Sayma Consultores

En la mayoría de los casos, afirma la responsable de consultoría de Sayma, la entrada de los trabajadores en su compañía se hace de forma gradual. Lo habitual es que sean los mandos intermedios o el equipo directivo quienes den el primer paso que, «claro está, suele darles algo de vértigo», añade.

Es esta, resalta, una posibilidad «real, y que se basa normalmente en la confianza entre el propietario o propietarios originales y los trabajadores». «Lo que está claro, en base a nuestra experiencia, es que el dueño, quien vende, también se plantea esto pensando que su empresa es la que es gracias al esfuerzo de los trabajadores a lo largo de los años, es algo que vemos mucho», dice. «Como también pasa que ese empresario sabe que es una buena manera de mantener viva la propia compañía dejando en ella a quienes la hacen funcionar», afirma.

La clave, subraya, es «preguntarse antes de nada quién, si es que lo hay en el seno de la empresa, puede liderar ese movimiento de sustitución, y después analizar muy bien por qué modelo se opta».

«Es más -advierte- no necesariamente se ha de hacer de una sola vez y lo que conviene es arrancar con una parte del capital y seguir después con el resto». «Eso sí -aclara- lo óptimo es que antes de que hayan transcurrido diez años se haya vendido el cien por cien del capital y el anterior o anteriores propietarios ya no estén en la propiedad».

El tránsito de recibir la nómina cada mes a ser responsable de la empresa es algo que, afirma Odriozola, «se ha de digerir». «Hay numerosos aspectos que no se conocen cuando se pasa de una a otra posición, y conviene estar informado y seguro», comenta la consultora, que desvela que algunas de esas cuestiones más espinosas para la plantilla son, por ejemplo, las relativa a la responsabilidad de los administradores, la pérdida de los derechos laborales o la incertidumbre por el retorno de la inversión.

Por eso resulta conveniente preparar las cosas despacio y tomando conciencia de lo que viene. Otro de los capítulos que es imprescindible abordar en estos casos, insiste, es el de regular la posición, las responsabilidades y los derechos y deberes de cada una de las partes; más, si el proceso se prolonga durante algún tiempo. Y también, aclara, «el qué pasará cuando los nuevos propietarios vayan cumpliendo años y jubilándose y, por tanto, saliendo de la empresa».

Arraigo

Desde el Ejecutivo foral, su responsable de Hacienda, Jabier Larrañaga, asegura que «la participación es una magnífica herramienta para apuntalar no solo las empresas y los centros de decisión al territorio, sino también para amarrar el talento a los proyectos empresariales». «Es una estrategia que, por extensión, hace más fuerte al territorio y, por tanto, a todos», añade.

Idea con la que coincide la diputada de Promoción Económica, Ainhoa Aizpuru, quien insiste en que «gracias a la participación se consigue que las empresas sigan en el territorio y, aún más, la propia sostenibilidad del tejido productivo».

¿De qué tipo de empresas estamos hablando? La responsable de Sayma revela que, en términos generales, «hablamos de firmas que en la mayoría de los casos no tienen más de veinte o cuarenta trabajadores, con un buen recorrido, que han sabido hacer los deberes y que, claro está, no han previsto la sucesión».

Si el filtro se aplica a la facturación, el 'modelo' protagonista de esta sucesión mediante la participación es el de una empresa que no supera los cinco millones al año.

«El 15% de los casos puede ser empresas del sector de la construcción, idéntico porcentaje al que presentan los servicios, pero la inmensa mayoría son industriales», apunta Odriozola. «Cada compañía es diferente, lo que te obliga, en caso de que surja esta posibilidad, a trabajar con ella un itinerario personalizado», asegura.

Exención

Las ventajas fiscales son variadas, y benefician sobre todo al vendedor. Así, éste ve exenta al cien por cien la ganancia patrimonial que haya podido obtener (eso, al tiempo, permite abaratar el precio de la transmisión), en contraposición a si hubiera transmitido su compañía a un tercero, fórmula que le obligaría a pagar de manera normal. Esto no cambia si los trabajadores realizan la operación a través de una 'newco' o una Empresa Participada por los Trabajadores (EPT).

El colectivo comprador, por su parte, se apunta una deducción en el IRPF del 15% en el caso de los honbres y del 20% en el de las mujeres, hasta un tope de 1.500 y 2.000 euros anuales, respectivamente. Las cantidades no deducidas por exceder esos límites anuales o por insuficiencia de cuota íntegra podrán aplicarse, además, en los cuatro ejercicios siguientes hasta un límite anual de 6.000 euros en el caso de los hombres y de 8.000 en el de las mujeres.

Hacienda aclara que en 2016, el primer año con esas ventajas en vigor, se beneficiaron de las mismas 138 personas, accediendo a la propiedad de 36 compañías distintas. Un año después, los números crecieron hasta los 194 trabajadores y las 45 compañías guipuzcoanas.

También hay requerimientos, claro, y es que los beneficiarios deberán de haber trabajado en la empresa en cuestión por lo menos tres de los cinco años anteriores y, además, han de mantener las acciones en su poder durante un mínimo de cinco ejercicios.

Desde el departamento de Ainhoa Aizpuru se libra cada año una partida superior al millón de euros para promover y difundir esta alternativa de la participación de los trabajadores en sus empresas. En este sentido, en 2018 se favoreció a 39 empresas con un empleo global superior a las 7.000 personas.