Nuevo presidente de Adegi

Eduardo Junkera: «En 2019 habrá ya un déficit entre quienes se jubilen y los que entren al mercado laboral»

Eduardo Junkera, presidente de Adegi, posa para DV en la sede de la asociación empresarial en su primera entrevista en el cargo ./JUANTXO LUSA
Eduardo Junkera, presidente de Adegi, posa para DV en la sede de la asociación empresarial en su primera entrevista en el cargo . / JUANTXO LUSA

En su primera entrevista, el líder de la patronal guipuzcoana apuesta por la colaboración e invita al resto de agentes a sumarse a la Nueva Cultura de Empresa

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Eduardo Junkera Pérez (Durango, 1955), que accedió a la presidencia de Adegi hace apenas mes y medio, se ha conjurado para trasladar los valores de la Nueva Cultura de Empresa al resto de agentes de la sociedad, de la que espera, dice, un paso como el dado por la patronal en la defensa del binomio empresa-trabajador. En su primera entrevista en el cargo, Junkera recuerda que son las compañías la que generan riqueza, promete un impulso a la colaboración y llama la atención sobre el reto de captar y proteger al talento.

-¿Le ha cambiado mucho la vida desde que preside Adegi? ¿Le suena más el móvil o le salen nuevos 'amigos'?

-He tenido muchas llamadas de felicitación y, es curioso, ahora muchos de mis vecinos saben cómo me llamo. Eso no es a lo que aspiro, soy bastante discreto y prefiero pasar desapercibido, aunque supongo que va en el cargo.

-¿Cómo lo compagina con sus otras responsabilidades?

-Hace seis años dejé la responsabilidad ejecutiva en mi grupo de empresas en manos de otras personas y eso me permitió colaborar con otras organizaciones. Antes de esto ya era presidente de Cidetec, vicepresidente de Elkargi, de APD, de Hegan, estaba en Geroa, en Innobasque, en el club de pilotaje de la Industria 4.0 y hasta era el presidente de mi escalera (ríe). He dejado todo menos Elkargi y Cidetec.

-El plan estratégico de Adegi prevé extender la Nueva Cultura de Empresa a otros agentes de la sociedad. ¿Puede concretar esto?

-La Nueva Cultura pone en el centro del debate social dos elementos esenciales: la empresa y las personas. Son dos elementos a defender a capa y espada. La primera, verdadera fuente de riqueza, es conveniente que la defendamos todos. Todos son todos. Debemos tener las mejores empresas, con los mejores productos y servicios. Si queremos eso, queremos alto valor y talento, y eso son las personas. Es una conjunción indisoluble en la que los dos elementos han de respetarse en beneficio mutuo, nunca uno en detrimento del otro. Una empresa cuyo factor de competitividad sea pagar poco a su trabajador no tiene futuro. Y si la persona trata de tener más beneficio a costa de la empresa, pues tampoco puede ser. Se trata de poner a todos los grupos de interés de la sociedad alrededor de esa idea. Eso hará que cuanto mejor empresa, mejor para todos. Aún hay que hacer pedagogía en este sentido, también en las escuelas.

-¿El verdadero reto es subir a la trainera a los sindicatos?

-No principalmente. Hablo de todos los agentes y estamentos sociales. Del retorno a la sociedad de los beneficios de la empresa. La Nueva Cultura habla de compartir el proyecto; y donde va calando las personas participan de los resultados de una u otra forma. Tanto las patronales, como las administraciones o las centrales pueden tener un rol importante en esto. Hay que hablar de modelos que ya son realidad en sociedades más avanzadas.

-¿Pero qué papel se les otorga a las centrales sindicales?

-Adegi tiene relación también con los sindicatos, con los que llega a acuerdos en distintos convenios. Su misión es defender a las personas, lo que no quita para que lleguen a colaborar en la defensa de esa fuente de riqueza. Veo eso en el horizonte, aunque no sé cuándo. La relación que ha habido ha sido la que ha sido, a veces con condicionantes políticos. Pero hablo de algo que ya ha sucedido en otros países. ¿Quién se puede oponer a la defensa de empresas y personas? Eso es imbatible. A no ser que queremos empresas de la edad de piedra.

«¿Quién se puede oponer a la defensa de las empresas y de las personas? Creo que eso es imbatible» NUEVA CULTURA DE EMPRESA

-¿Se ha reunido ya usted con los sindicatos?

-Me reuniré con todos los agentes sociales. También con los sindicatos. Mi talante es el mismo que impregna la Nueva Cultura. Lo lógico sería que coincidiésemos en esa defensa. Yo soy una persona de diálogo hasta con el diablo, pero no puedo obligar a hablar al que no quiere.

-Hablaba antes de las Administraciones... ¿Alguna sugerencia?

-Yo voy a veces a la simpleza. Cuando todo va bien, todo es fácil, pero cuando llegan los malos tiempos... Las empresas necesitan poder adaptarse a la coyuntura. Necesitan flexibilidad para redimensionarse. Y las personas necesitan seguridad, y que si se tienen que ir al paro que haya alguien que vele por ellos y sus familias. En otros países ya tienen la solución.

-¿Cuál?

-Un sistema de colaboración de las tres partes. ¿Qué es defender a las personas? ¿Darles una indemnización y olvidarse de ellas? ¿O monitorizarlas, formarlas y atenderlas para que se reincorporen cuanto antes? La Nueva Cultura de Empresa es un movimiento unilateral de una de las partes. Nos hace falta que la sociedad en conjunto le siga.

-Los últimos datos oficiales señalan que en Gipuzkoa se están firmando subidas salariales inferiores a lo pactado en Madrid por patronal y sindicatos y también a lo registrado en Álava o Bizkaia...

-Hay que analizar esto con perspectiva histórica. Entre 1995 y 2015, los salarios crecieron en Gipuzkoa un 97% mientras la inflación subió un 67%. El acumulado del poder adquisitivo ha crecido un 32%. Tenemos los salarios más altos de España

-Otro objetivo de Adegi es potenciar la colaboración entre empresas. ¿Habrá fórmulas novedosas?

-Las dinámicas de colaboración entre empresas pequeñas, muy pequeñas a veces, cuando es deseable que crezcan y se internacionalicen, son buenas. Esto ha salido de la reflexión de las propias empresas. Ya tenemos un montón de dinámicas que permiten romper el hielo entre empresas y directivos, y que favorecen después colaboraciones, y lo vamos a potenciar. Promover esa cercanía para que luego surja lo que sea. De la confianza salen nuevas iniciativas. Hablo también de crear foros para promover la colaboración público-privada.

-¿Para aprovechar sinergias?

-¡Claro! En ámbitos como la Sanidad, en el que tenemos empresas muy punteras, sería deseable que las Administraciones hicieran compra pública innovadora. Así se beneficiarían ambas partes. O con la Universidad, con la que también nos interesa estrechar lazos.

-¿Qué papel quiere jugar Adegi en la captación de ese talento que empieza a escasear en Euskadi?

-Éste, sin duda, es uno de los grandes retos que hemos de afrontar las empresas. Ya en 2019 y 2020 va a haber un déficit entre quienes se jubilen y los que se incorporen al mercado laboral. Además, la Administración está ampliando sus plantillas y va a quitar del mercado a muchos profesionales. Buena parte, ya que necesitan gente formada, saldrá de las empresas. Realmente, las cuentas no salen.

-¿Qué más hay que hacer?

-Esta sociedad, y particularmente Adegi, ha de minimizar lo que yo denomino 'despilfarro profesional'; cuando un jóven elige una carrera que a él le cuesta esfuerzo y a su familia, dinero, para descubrir después que no tiene salida laboral y tiene que salir fuera o reconvertirse. ¿Cómo hacerlo? Tenemos que orientar a los jóvenes entre los cero y los dieciocho años sobre las necesidades de las empresas. Vamos a relacionarnos con todos para tratar de orientar a las familias de forma temprana. Hay que evitar ciertos prejuicios, pues a veces la Universidad piensa que llegas a robarle el talento.

-¿Han salido fuera de Euskadi en busca de talento?

-Sí. Nos hemos arremangado y hemos acudido, por ejemplo, a universidades de Burgos y Valladolid, donde hemos presentado la oferta guipuzcoana. También vamos a trabajar activamente para ver si podemos reubicar en el mercado a personas que están en Lanbide.

-¿Qué esperamos de Adegilan, su portal de empleo, que el año pasado 'colgó' 201 ofertas, que permitieron 40 contratos?

-Tendremos que explorar Adegilan y otras herramientas para responder a esta necesidad que nos trasladan las empresas.

«Ahora mis vecinos saben cómo me llamo, pero yo soy discreto y prefiero pasar desapercibido» PERSONAL

-El nuevo consejo rector de Adegi incrementa de manera notable el número de mujeres e incorpora figuras novedosas como una cooperativa (Ampo). Supongo que es el reflejo del territorio, ¿no?

-El concepto de la Nueva Cultura de Empresa atrae a distintas realidades. Le puedo hablar también de Universidades, del Ceit o de una ikastola que quiere sumarse. Hasta asociaciones de empresas de otras provincias fuera de Euskadi se acercan para conocerlo.

-El CES vasco alertaba esta semana del peligro de exclusión laboral para casi la mitad de los parados, en alusión a los más mayores, los de larga duración o los menos formados. ¿Comparte esa preocupación? ¿Qué se puede hacer?

-Es cierto que cuando llegamos a hablar de paro técnico hay un colectivo de personas que tienen muy complicado regresar al mercado. O para reciclarse. A mí, personalmente, me causa desasosiego. Creo que con un poco de imaginación se les podría encontrar solución. A futuro, con la carencia de profesionales que va a haber, tendremos que mirar en todos los lugares en busca de personas.

-Adegi maneja unas previsiones realmente buenas para Gipuzkoa: un PIB próximo al 3%, 11.200 nuevos contratos, un paro inferior al 8%... ¿Corremos el riesgo de despistarnos y morir de éxito?

-La verdad es que los datos son magníficos y superan a los de antes de la crisis. Crecemos, además, en la calidad del empleo, lo que es lógico, pues al salir de una crisis lo primero que regresa es la inversión, luego el empleo pero con ciertas dudas y, finalmente, éste se va consolidando. En abril superamos el récord histórico de contratos indefinidos, que están creciendo un 30%. Las empresas ya no competimos entre nosotras, y el ámbito internacional te mantiene despierto. El que se duerme queda fuera de juego. Tenemos que asumir retos como la digitalización. Y luego vendrá la inteligencia articifial y otros. Eso sí, las turbulencias macroeconómicas claro que nos pueden afectar, como lo hicieron hace diez años.

-¿Qué cuestiones les mantienen alerta? ¿Cuáles son los desafíos?

-Trump está de moda. Allí por donde va provoca y levanta vientos que afectan al mundo empresarial. Me refiero a la estabilidad. En cualquier caso, en Gipuzkoa no se nota el efecto Trump. Hay otras cosas que se sabe que van a venir, como los combustibles fósiles y las energías renovables o los coches eléctricos y la industria del automóvil.

-¿Qué le parece la apuesta de Gipuzkoa por la e-movilidad?

-Aquí tenemos empresas y centros tecnológicos que ya son referentes internacionales en ese sector o en almacenamiento de energía, que es clave. Si queremos avanzar, mejor centrar el tiro y hacerlo apoyando a actores que ya son protagonistas. Todo es inabordable.

-¿Y la reforma fiscal acordada en Euskadi? Por Patrimonio en Gipuzkoa se pagará distinto...

-Sería deseable que la fiscalidad no fuera un privilegio competitivo para un territorio respecto a otro. Incluso a nivel mundial. La armonización nos parece indispensable para jugar en igualdad de condiciones. De otra parte, se ha recuperado el escudo fiscal, que no existía, y equiparado los tipos con Álava. Se ha avanzado.

-¿Y el Impuesto de Sociedades?

-La reducción de las deducciones a la I+D desincentiva y perjudica a las empresas. Es de cajón. Y el que se limite la compensación de pérdidas no me parece justo. No te ayudan cuando tienes las pérdidas y cuando levantas la cabeza vienen y...

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