Draghi muestra su preocupación ya que «las decisiones unilaterales son peligrosas»

Mario Draghi, en su comparecencia de ayer en Fráncfort. / REUTERS
Mario Draghi, en su comparecencia de ayer en Fráncfort. / REUTERS

La UE, que tiene todo listo para responder a Trump, se pronunciará hoy sobre los planes del presidente de EE UU

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

La preocupación por el coqueteo de Donald Trump con las guerras comerciales, esas que según el presidente de Estados Unidos son «buenas y fáciles de ganar», tomó ayer el puente aéreo entre Bruselas y Fráncfort con Mario Draghi como portavoz de los intereses comunitarios. No defraudó. «Si impones aranceles a tus aliados, ¿quiénes son entonces tus enemigos?», deslizó irónico antes de advertir de que «la adopción de medidas unilaterales siempre son peligrosas. Las disputas comerciales deberían discutirse y resolverse en un marco multilateral», apostilló.

Las bravuconadas de Trump fueron uno de los temas estrella de la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad. El banquero italiano, tranquilo pero firme, intentó calmar los ánimos al asegurar que las potenciales medidas anunciadas sobre el acero y el aluminio «no tendrían un gran impacto inmediato», pero en una reflexión más global, no ocultó su preocupación por esta forma de proceder y por el «creciente proteccionismo que se observa en algunos lugares». De hecho, señaló que el comercio es uno de los principales riesgos macroeconómicos que existen en el contexto global. Es obvio que este juego de amenazas y 'vendettas' no beneficia a nadie, aunque tratándose de Trump es posible que incluso esté disfrutando con el tremendo lío generado a golpe de 'tuit'.

Desde la Comisión Europea, por su parte, se abogó por guardar silencio a la espera de que hoy hagan una reflexión más serena sobre lo ocurrido. Sin embargo, lo tienen claro. No les va a temblar la mano. Ni ahora ni en futuras disputas que puedan impulsarse desde el otro lado del Atlántico. Porque ahora ha sido el acero y el aluminio, pero nadie sabe qué será lo siguiente, de ahí que Bruselas haya decidido responder con contundencia desde el minuto cero. «No queremos guerras, pero si las declaran, responderemos con firmeza siempre bajo el paraguas de la Organización Mundial del Comercio», reza el leitmotiv comunitario.

Dividir a los republicanos

«No nos quedaremos de brazos cruzados si la industria y los empleos europeos se ven amenazados. Preparamos aranceles para los productos estadounidenses, incluidos las Harley-Davidson, el bourbon y los Levi's», disparó la semana pasada un enojado Jean-Claude Juncker. El anuncio del presidente de la Comisión no fue casual ya que además de tratarse de símbolos norteamericanos, se producen en circunscripciones republicanas. El objetivo es simple: contribuir a la ceremonia de la confusión generada por Trump y que ha generado una fuerte división con su equipo y su partido.

Durante las últimas horas, Bruselas ha consensuado con las capitales europeas un listado de productos americanos que sufrirían potenciales aranceles para acceder a la UE. Entre otros, destaca el zumo de naranja, los arándanos o la mantequilla de cacahuete. El impacto total rondaría los 2.800 millones, el mismo que tendría la decisión de Trump sobre el acero y el aluminio.

 

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