La deuda municipal se reduce en 300 euros por guipuzcoano en los últimos ocho años

Entorno de la plaza San Juan de Irun. El municipio fronterizo ha conseguido reducir en casi dos tercios su deuda desde 2010./FLOREN PORTU
Entorno de la plaza San Juan de Irun. El municipio fronterizo ha conseguido reducir en casi dos tercios su deuda desde 2010. / FLOREN PORTU

Los consistorios de Gipuzkoa han recortado su endeudamiento en más de 212 millones | El esfuerzo inversor de los ayuntamientos sin financiación externa se ha incrementado un 50% desde su punto más bajo en el ejercicio 2013

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA

Los consistorios españoles van a cumplir un lustro a dieta. La del 0,0%. No nos referimos a ningún tipo de Ley Seca como bien comprenderán, sino al objetivo de déficit establecido por el Gobierno central bajo la supervisión de Bruselas. Ya son un buen puñado de años en los que las adminsitraciones locales controlan al euro cada gasto para no desviarse ni un ápice de ese mandato. Y no solo eso, también han tenido que ir eliminando todo el exceso de deuda acumulada, sobre todo, desde el inicio del milenio y que sufrió un incremento considerable en los primeros años de la crisis, cuando se trató de tapar con dinero público los socavones financieros y sociales que comenzaba a dejar la recesión.

La cifra

867 euros 'per cápita'
presenta la deuda viva del ayuntamiento de San Sebastián a 30 de junio. En total, 159,9 millones de euros, según las estadísticas del fisco foral. En España, la capital más endeudada es Jaén, con 3.732 euros por habitante, mientras que la única que no debe ni un solo euro es Las Palmas de Gran Canaria.

En Gipuzkoa, ese endeudamiento municipal tocó techo en 2010, pero desde entonces los ayuntamientos cumplen a rajatabla -no sin esfuerzo- con los deberes impuestos. Solo así se entiende la evolución de la deuda viva, que ha pasado de los 482,6 millones a cierre de 2010, a los 270,2 millones que presenta la estadística actualizada a 30 de junio de este año por el departamento de Hacienda y Finanzas de la Diputación de Gipuzkoa. Una reducción del 44% (212,4 millones) en siete años y medio que pone de manifiesto el esfuerzo realizado por los consistorios del territorio y que en gran parte de los casos ha venido de la mano de limitaciones y atrasos en proyectos locales que con otro contexto económico hubieran sido acometidos sin tardanza. Da la sensación de que es a partir del último año cuando se está empezando a abrir nuevamente la posibilidad de retomar proyectos de calado.

El recorte en la deuda viva de los consistorios de Gipuzkoa se sitúa en el 44% desde 2010

El esfuerzo de los consistorios guipuzcoanos también se puede medir en las cuantías que cada uno de sus vecinos debería abonar para que esa cifra se redujera a cero. Así, si hace casi ocho ejercicios la deuda municipal 'per cápita' ascendía hasta los 675 euros para que pudiera ser amortizada en su totalidad, a cierre del pasado mes de junio, a cada habitante le correspondería abonar 375,15 euros para neutralizar por completo esa minuta de los 89 ayuntamientos de Gipuzkoa. Alrededor de 300 euros menos que le corresponderían apoquinar a cada habitante del territorio en comparación con la época de máximo apogeo de la deuda.

En lo que respecta a las localidades más importantes del territorio, San Sebastián ha conseguido reducir su deuda en 45 millones de euros durante este periodo (-22%); Irun, en 31,3 millones (-64,4%); Errenteria, en 6,4 millones (-31,8%), Eibar, en 4,5 millones (-66%); y Zarautz, en 16,5 millones (-70%).

Apenas dos localidades (Orexa y Leaburu) presentan una deuda por encima del 60% del gasto corriente, el nivel marcado por la Diputación para poder plantearse una intervención como en su día se realizó con Mutriku y Errezil. El caso de estas localidades no resulta preocupante, según fuentes forales. En nivel medio de deuda se sitúa en el 26,57%, casi la mitad que en 2010.

Buenas sensaciones

Desde el departamento que dirige Jabier Larrañaga hace tiempo que se valora de forma más que positiva la labor que realizan los ayuntamientos para reducir su deuda sin dejar de ofrecer los servicios esenciales para sus habitantes. Además, siempre han sido atendidos sus consejos sobre cómo gestionar los remanentes extras del Fondo Foral de Financiación Municipal (FFFM) y la reserva de ciertas cuantías por el riesgo que podría surgir en las negociaciones de la liquidación del Cupo entre el Gobierno Vasco y el Ministerio de Hacienda.

Ningún ayuntamiento de más de 500 habitantes tiene una deuda superior al 60% del gasto corriente

Los consistorios guipuzcoanos reservaron 24 millones de euros en su conjunto hasta que se aclarase esa cuestión y tras solventarse ese riesgo en 2017, atendieron también a la recomendación de destinar esos fondos recuperados a reducir deuda.

Además, cada mordisco anual a ese endeudamiento también ha sido posible gracias a los cada vez más elevados fondos que el fisco deriva a los consistorios a través del FFFM. Y es que desde 2011 el fondo ha aumentado un 36% y se han repartido entre los municipios 129,2 millones más. Esa evolución se ha traducido en que la cuantía media dispuesta en el FFFM para cada guipuzcoano ha pasado de los 501 euros de 2011, a los 576 que se están sirviendo este año.

Esa mayor disposición de recursos ha posibilitado que el nivel de inversión de los consistorios sin financiación -de terceros- afectada, haya repuntado en casi un 50% de 2013 a 2017. Así, mientras que hace cinco años la inversión neta sin financiación se situaba en 63,7 millones, el pasado curso se cerró con 92,3 millones. Sin embargo, esa cuantía se sitúa lejos de los 154,4 millones de hace una década (2008).

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