Los cursos ocupacionales de Lanbide logran tasas de inserción laboral de hasta el 75%

Los cursos ocupacionales de Lanbide logran tasas de inserción laboral de hasta el 75%

Un total de 17.310 personas se beneficiaron en 2017 de las acciones formativas

Pilar Aranguren
PILAR ARANGUREN

Las acciones de formación para el empleo que llevan a cabo los centros colaboradores de Lanbide alcanzaron en 2017 a un total de 17.310 personas en Euskadi que se apuntaron a algunas de las 1.463 actividades impartidas en dicho ejercicio, según ha indicado esta mañana la consejera de Empleo, Beatriz Artolazabal. La inserción laboral lograda tras realizar las actividades alcanza niveles muy altos y en algunos casos llega incluso hasta el 75% como es el de los cursos de atención a las personas dependientes.

La Formación para el Empleo se estructura en cinco niveles, que van desde el nivel de acceso más básico –nivel 0- hasta los de innovación –nivel 4-, pasando por los tres niveles intermedios establecidos por el nivel estatal de cualificaciones.

En 2017, cerca de 5.000 personas finalizaron acciones formativas de los niveles 0 y 1 (1.844 del nivel 0, y 3.045 del nivel 1). Aunque son los más bajos del sistema de la formación para el empleo, en opinión de Artolazabal «tienen un gran valor para las personas que los acreditan, porque abren las puertas de un futuro certificado de profesionalidad».

«La formación que reciben las personas desempleadas no solo sirve para acceder al mundo laboral, también vale para afrontar las nuevas realidades de nuestro entorno», ha recalcado Artolazabal.

Contrataciones

La mayor parte de las inserciones laborales vinieron de la mano de los certificados de profesionalidad, un título que tiene carácter oficial y validez en todo el Estado y que acredita las competencias profesionales de las personas para ejercer una determinada actividad laboral. Igualmente, los certificados conforman un itinerario formativo que permite mejorar la cualificación y el posterior desarrollo profesional.

En el periodo analizado se realizaron 7.834 contrataciones a los seis meses de finalizar los cursos de formación que apoya el Servicio Vasco de Empleo. El 78,6%, 6.393 contratos, correspondieron a los niveles 2, 3 y 4 del sistema vasco de cualificaciones profesionales, sin duda los más exitosos desde el punto de vista de la contratación.

La tasa de inserción de las especialidades más demandadas fue similar en los tres territorios.

El nivel 2 es el que cuenta con la mejor relación formación-inserción laboral, en parte por el alto nivel de inserción de las actividades relacionadas con la Ley de Dependencia (74,8%), lo que provoca que ésta sea también una de las familias profesionales más demandadas por el alumnado que participa en los cursos de Lanbide. En 2017, 1.540 personas finalizaron su formación en «Atención sociosanitaria» en las dos vertientes que contempla dicha Ley: instituciones sociales y domicilios.

Junto a la anterior, las especialidades de «mecanizado por arranque de viruta», «mantenimiento y montaje mecánico de equipo industrial» y «cocina», alcanzan tasas de inserción por encima del 70% y cuentan con una aceptable demanda de matrículas.

En el nivel 3, dentro de la rama transversal de Administración y Gestión de empresas, que es generadora de empleo para otros sectores, los cursos de «Gestión contable y gestión administrativa para auditoria» obtuvieron niveles de inserción del 62,8%.

Los niveles más altos de la Formación para el Empleo capacitan para desarrollar ocupaciones de nivel técnico con autonomía y con capacidad para coordinar equipos de trabajo», ha señalado Artolazabal.

Jóvenes

Las personas más jóvenes (de 25 a 34 años) y, especialmente, el colectivo de jóvenes de entre 25 y 29 años, en líneas generales han sido los más beneficiados por la implementación de los certificados de profesionalidad como vía para conseguir un empleo. Prácticamente seis de cada diez personas de esa franja de edad lograron insertarse en el mercado laboral en los 180 días siguientes a finalizar el curso, el 56,2%.

«No obstante, en ciertas familias profesionales la edad no supone una limitación a la hora de acceder a un empleo», ha puntualizado Artolazabal. Es lo que ocurre, por ejemplo, con «Atención sociosanitaria en instituciones sociales», una actividad donde las tasas de inserción entre una persona de 35 años y otra de 55 apenas se diferencian en unas décimas (en torno al 75% en ambos casos).

Aunque con menor participación de alumnado, algo parecido sucede en «Limpieza de superficies y mobiliario» (60%) y «Docencia de la formación profesional para el empleo».

Convocatoria 2018-2020

Borja Belandia, director general de Lanbide, ha presentado los aspectos más relevantes de la nueva convocatoria formativa para personas desempleadas del Servicio Vasco de Empleo, que por primera vez tiene carácter bianual (2018-2020).

En su intervención Belandia ha destacado que «más de 43.000 personas desempleadas podrán ver reforzada su empleabilidad en los próximos dos años a través de los cursos de formación que en diciembre empezaron a impartir los centros colaboradores».

También será la convocatoria más amplia de las realizadas por Lanbide hasta la fecha, ya que se ofrecerán 2.802 acciones formativas de todos los niveles profesionales. Podrán tomar parte en esta convocatoria los trabajadores y trabajadoras desempleadas inscritas en Lanbide o en el fichero nacional de garantía juvenil.

«El Departamento de Empleo y Lanbide han hecho una apuesta decidida por la formación acreditable a través de los certificados de profesionalidad», ha asegurado Belandia en relación con la nueva convocatoria. Más de la mitad de las acciones formativas cumple esta característica.

En su elaboración, se han tenido en cuenta las especialidades que se consideran prioritarias para conseguir un mayor impacto en la empleabilidad de las personas desempleadas. «Es una oferta de calidad, homogénea, estructurada y homologable, que ha sido validada por los agentes socioeconómicos», ha afirmado Belandia.

Para el responsable del Servicio Vasco de Empleo, la plurianualidad de esta última convocatoria, que cuenta con un presupuesto de 84 millones de euros, «permitirá realizar una ejecución más planificada y equilibrada de las ayudas».