La conexión eléctrica con Francia avanza con la aprobación del tramo guipuzcoano

Trabajadores de REE inspeccionan las instalaciones de la compañía en la subestación eléctrica de Arkale, en Oiartzun./ARIZMENDI
Trabajadores de REE inspeccionan las instalaciones de la compañía en la subestación eléctrica de Arkale, en Oiartzun. / ARIZMENDI

El Gobierno central dio ayer luz verde a la línea Güeñes-Itsaso, que enlazará con el cable submarino del Golfo de Bizkaia

Fernando Segura
FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

El Consejo de Ministros aprobó ayer la construcción de la línea eléctrica Güeñes-Itsaso - 400.000 voltios- que será ejecutada por Red Eléctrica Española (REE). El tendido aéreo tendrá una longitud de 73 kilómetros y atravesará 26 municipios vascos, ocho de ellos guipuzcoanos: Elgeta, Bergara, Antzuola, Legazpi, Zumarraga, Gabiria, Ezkio e Itsaso. El comunicado emitido por el Ministerio para la Transición Ecológica no cita la cuantía de la inversión, pero las fuentes consultadas indican que rondará los 60 millones de euros.

El Ministerio señala que esta actuación, que ha calificado como de 'utilidad pública', tiene un carácter «estratégico», ya que completará el eje norte (Galicia-Euskadi), al tiempo que posibilitará el intercambio de energía con el eje Cantábrico-Mediterráneo, a través de Navarra. Además, el Ministerio explica que será «fundamental» para la nueva interconexión con Francia mediante un cable submarino a instalar en el Golfo de Bizkaia, con una inversión de 1.750 millones de euros.

Sea casualidad o no, este megaproyecto fue presentado ayer en Bilbao, coincidiendo con el visto bueno del Consejo de Ministros a la línea Güeñes-Itsaso. Los dos son independientes, pero están relacionados, porque el incremento de energía eléctrica que supondrá la puesta en marcha del cable submarino requiere de una malla más robusta para su distribución en tierra.

La interconexión del Golfo de Bizkaia permitirá la integración de 4.322 gigavatios-hora de energías renovables al año en el sistema eléctrico estatal. La iniciativa pretende romper el aislamiento energético español, debido a que las interconexiones con Europa son muy inferiores a las del resto de países de la UE.

Esta permeabilidad tendrá el efecto indirecto de bajar el precio de la energía. Así lo admitió el presidente de REE, Jordi Sevilla, quien afirmó en la presentación del proyecto que el objetivo no es reducir el coste de la factura eléctrica, pero añadió que ése «será un efecto seguro», no solo porque se «amplía el mercado de generación», sino porque es la manera de «integrar las renovables, que es lo que sí va a bajar el precio final. Será una de las consecuencias», afirmó.

La conexión submarina entre España y Francia contribuirá a reducir la factura eléctrica

La inversión de 1.750 millones de euros será una oportunidad para los proveedores vascos de REE

Sin duda, este 'efecto colateral' será bien recibido tanto por los consumidores de a pie como por la industria vasca, que soporta una tarifa superior a la de sus competidores. El viceconsejero de Industria del Gobierno Vasco, Javier Zarraonaindia, también presente en el acto, se refirió a esta cuestión señalando que espera que la interconexión incremente la «competitividad» y que los precios se acerquen a los de otros países de la UE.

La iniciativa requerirá la construcción de una línea de 370 kilómetros de longitud, enlazando la red española desde Gatika con la francesa en Cubnezais, al norte de Burdeos. El tramo submarino alcanzará los 280 kilómetros, mientras que el terrestre será de 10 kilómetros en España y de 80 en Francia. Entrará en servicio en 2025.

Subvencionado por la UE

El enlace cuenta con una subvención de la UE de 578 millones de euros. El coste de la inversión se distribuye entre un 33% de fondos europeos, un 37% España y un 30% Francia. Jordi Sevilla destacó que estas inversiones repercutirán en los proveedores vascos de REE.

La presentación tuvo lugar en el Museo Marítimo de Bilbao. Al acto asistieron Francois Brottes, presidente de Réseu de Transport d'Electricité (RTE); Emma Navarro, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones; y Catharina Sikow-Magny, en representación de la Comisión Europea. En el exterior se concentró un grupo de personas en contra del proyecto, por estimar que conlleva un fuerte impacto ambiental.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos