Los concesionarios alertan del aumento de las emisiones por el cambio a la gasolina

Surtidores en una gasolinera de Lasarte-Oria. / LOBO ALTUNA
Surtidores en una gasolinera de Lasarte-Oria. / LOBO ALTUNA

Euskadi se sitúa como la peor comunidad en la generación de CO2 de sus coches nuevos debido a su mayor rechazo al diésel, según la patronal Faconauto

ANA BARANDIARAN

El vuelco que se ha producido en las ventas de coches a raíz de la guerra desatada contra el diésel ha provocado un incremento de las emisiones medias de dióxido de carbono de los vehículos nuevos, según un estudio de la patronal de concesionarios Faconauto con datos de la consultora MSI difundido ayer. La razón es que casi toda la cuota que han perdido los motores de gasóleo la han ganado los de gasolina, que generan más CO2. En concreto, los diésel de última generación emiten un 20% menos que sus 'rivales'. Como en Euskadi el rechazo al gasóleo es todavía más radical, la comunidad autónoma se ha situado como la peor de toda España en esta evolución.

De acuerdo con el trabajo, las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos vendidos en Euskadi entre enero y septiembre de este año se han disparado hasta los 121 gramos por cada kilómetro recorrido, lo que supone dos gramos más que la media del mismo periodo del año pasado. La explicación es la siguiente: en ese periodo se matricularon en el País Vasco un total de 32.039 turismos y todoterrenos y, de ellos, sólo el 32% fueron motores diésel, que sufrieron un desplome del 20%; la mayoría de los coches fueron de gasolina, con una cuota del 61% y un espectacular crecimiento del 40%.

Las estadísticas de ventas de vehículos revelan que los compradores están cambiando el diésel por la gasolina porque todavía siguen sin confiar en las tecnologías alternativas. Únicamente los híbridos han conseguido asomar la cabeza con un porcentaje en el total de matriculaciones del 5% y 1.612 unidades. Los eléctricos puros se mantienen todavía en niveles insignificantes y apenas representan un 0,2%.

Este vuelco se ha producido en toda España, motivado entre otras razones por el escándalo del 'Dieselgate' surgido en Alemania, los anuncios del Gobierno central sobre un futuro impuesto al diésel y los protocolos anticontaminación en algunas grandes ciudades. Pero en Euskadi el fenómeno es hasta más acusado. La cuota de los motores de gasóleo en las ventas se ha desplomado hasta el 32,4%, por debajo de la media estatal (37%). De forma paralela, el porcentaje de la gasolina, reina ahora de las carreteras, se ha disparado hasta el 61%, frente al 56% del conjunto estatal.

La consecuencia de todo ello es que el País Vasco es, junto con Aragón, la comunidad con mayores emisiones medias de CO2 de los coches nuevos, con los 121 gramos por kilómetro citados. En el conjunto de España la media también se ha incrementado en dos gramos, pero se sitúa por debajo, en 117.

Según destaca Faconauto, los datos de 2018 sobre emisiones de los coches nuevos confirman una tendencia negativa que se inició en 2017, cuando se produjo el primer incremento en diez años. En su opinión, es la prueba de que «el debate generado en torno al diésel es poco realista». E insiste en que la solución pasa por retirar de las carreteras los vehículos más viejos, que son los más contaminantes. La patronal de los concesionarios se muestra convencida de que el futuro está en el vehículo eléctrico, pero defiende que los coches diésel de nueva generación, con pocas emisiones, son imprescindibles para la época de transición.

En cuanto al poco éxito que todavía tienen las tecnologías alternativas, Faconauto reprocha a las administraciones su «insuficiente» apoyo al despliegue de infraestructuras de trecarga. Y recuerda, en este sentido, que los países de la Unión Europea acaban de alcanzar un acuerdo (el martes in extremis) para reducir las emisiones de coches y furgonetas un 35% para el año 2030.

Por su parte, la consejera vasca de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, insistió ayer en sus advertencias contra la «criminalización» del diésel. Además de coincidir en que su sustitución por motores de gasolina puede elevar la contaminación, alertó sobre su impacto en la industria del automóvil, «muy importante» en la UE y también en Euskadi.

 

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