China toma las primeras medidas para evitar que los temores se cronifiquen

Su banco central libera parte de las reservas exigidas a la banca y así estimular un crecimiento que se ha ralentizado

J. M. CAMARERO MADRID.

El mero hecho de que Apple haya confirmado que su facturación en China no va a cumplir los objetivos marcados ha actuado como un termómetro de lo que está ocurriendo en la potencia asiática y uno de los epicentros económicos del mundo. Su actividad ya no crece al ritmo que lo venía haciendo -en el entorno del 6%- y su gobierno ha tomado las primeras medidas para evitar que este conato de desaceleración derive en una crisis general.

Ayer mismo el Banco Popular de China (BPC) rebajó en 100 puntos básicos el coeficiente de reserva de caja exigido a las entidades del país para estimular el desarrollo de la economía y reducir los costes de financiación del sector. Así, el banco central del país pretende liberar unos 800.000 millones de yuanes (aproximadamente 102.000 millones de euros), para «apoyar aún más el desarrollo de la economía real, optimizar la estructura de liquidez y reducir los costos de financiación». Ya realizó esta intervención durante cuatro ocasiones en 2018, aunque en este ejercicio lo ha hecho cuando aún no ha transcurrido una semana.

Además, el Ejecutivo de Li Keqiang también anunció que aumentará los «ajustes anticíclicos» de las políticas macroeconómicas y recortará aún más los impuestos y comisiones reiterando en gran parte compromisos de políticas anteriores.

Por otra parte, una delegación de EE UU liderada por el representante adjunto de Comercio, Jeffrey Gerrish, visitará China los próximos días 7 y 8 para entablar conversaciones a nivel viceministerial sobre cuestiones comerciales, que mantienen enfrentadas a las dos potencias desde principios de 2018. Con esta iniciativa ambas partes intentarán reconducir una guerra arancelaria que se mantiene paralizada desde la última cumbre del G-20 en Argentina.

 

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