China abarata su moneda para vender más y equilibrar el tablero de la guerra comercial

Descarga de soja importada en el puerto chino de Nantong, China./Afp
Descarga de soja importada en el puerto chino de Nantong, China. / Afp

Las divisas entran en juego en esta nueva fase del conflicto, que amenaza con debilitar la economía mundial más de lo previsto

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Lleva meses siendo una de las peores guerras comerciales que se recuerdan, pero esta semana pasó a ser además una guerra de divisas. Esto supone que Estados Unidos y China se enfrentan a un conflicto que arrastra al resto de países hacia una situación económica problemática. A pesar de que en la reunión del G20 en Japón ambos presidentes hablaron de llegar a un acuerdo próximo, las últimas decisiones de EE UU de imponer aranceles a más productos chinos y la respuesta de China devaluando el yuan, hacen presagiar que el final del conflicto no está cerca.

A finales de la semana pasada Trump anunció la futura introducción de un impuesto del 10% sobre las importaciones de productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares no gravados todavía. La diferencia con los anteriores impuestos, que afectaban sobre todo a los bienes de capital y a los productos semielaborados, es que esta última gravará los bienes de consumo. Los efectos de los impuestos serán mucho más perceptibles en el ciudadano medio estadounidense, más que en el efecto en el consumo, en las consecuencias indirectas a través de la confianza, que en la economía estadounidense es clave.

Como respuesta, el pasado lunes el gobierno chino informó de que las empresas controladas por el Estado dejarían de comprar productos agrícolas estadounidenses y además permitió que su moneda se depreciara frente al dólar. El yuan ya ha cruzado el umbral psicológico de los 7 dólares, un nivel que no se había alcanzado en más de 10 años. Esto marca una «escalada significativa» en la guerra comercial, explican desde el Bank Degroof Petercam.

Por ello, Estados Unidos acusó formalmente a China de manipular su moneda, aunque su legislación fija tres criterios para determinarlo y los asiáticos solo cumplen uno: un superávit comercial superior a los 20.000 millones de dólares. Trump no ha descartado aún que el Gobierno pueda intervenir en su moneda, lo que desestabilizaría aún más la situación. Eso sí, la caída del yuan equilibra ligeramente el tablero y aumenta la presión sobre Estados Unidos, donde empresarios y analistas piden que se negocie el fin del conflicto. «El presidente el Banco Central de China ha dicho claramente que seguirán devaluando el yuan porque si consigue que el precio baje un 10%, los aranceles del 10% ya no se notarán», explica a este periódico el economista Robert Tornabell, profesor de Esade.

El euro saldrá beneficiado

La contrapartida positiva se la llevan el yen japonés y el oro, que se irán beneficiando más conforme la situación se agrave. Incluso el euro podría coger ventaja ya que por ahora no se ha visto afectado por la caída del yuan y podría darle «un poco de estabilidad», comenta Tornabell. Además, ante situaciones de inestabilidad, los inversores buscan protegerse en divisas fuertes. Así, mientras los mercados experimentaban descensos significativos, crecía la demanda por el euro, el yen japonés y el franco suizo (además del oro, el bitcoin y los bonos soberanos), asegura Ana Belén Soage, profesora del máster International Business de EAE Business School.

En su opinión, hay que tener en cuenta que un euro fuerte «no beneficia a la UE, que depende en gran medida de la demanda exterior y cuyas principales economías ya estaban sufriendo en la guerra comercial debido a su integración en las cadenas de valor internacionales», explica. De hecho, la Comisión Europea ha revisado a la baja la previsión de crecimiento para el año que viene y el FMI ha reducido drásticamente las de Alemania e Italia. Además, la devaluación del yuan disminuye la competitividad de los productos europeos en China. La Cámara de Comercio de la UE en China afirma que la tercera parte de las compañías europeas que operan en el país están sufriendo debido a la guerra comercial con EE UU.

Por tanto, Europa es una de las regiones más afectadas por esta guerra de divisas. Algunos analistas apuntan a que el comercio que tenía lugar entre EE UU y China se puede desviar hacia allí, lo que podría «compensar» las pérdidas causadas por el conflicto. Soage considera que Francia, Alemania y Reino Unido están en una «buena posición» para beneficiarse, porque pueden sustituir los productos que China adquiría de EE UU. Pero también hay que tener en cuenta que las posibilidades de una recesión son claras y que la recuperación económica desde la crisis de 2008 «no ha sido completa». «Muchos europeos se encuentran en trabajos precarios y mal pagados», explica la profesora del EAE.

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