Cecilio Madero: «A Bruselas no le tiembla la mano ante los abusos; la multa millonaria a Google es la prueba»

Cecilio Madero en el interior del Palacio de Miramar./MICHELENA
Cecilio Madero en el interior del Palacio de Miramar. / MICHELENA

«Estamos investigando otros casos de posición dominante que acarrearán sanciones del rango de las impuestas al buscador, que ascienden a 4.300 millones de euros»

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA

Cecilio Madero, desde su puesto como director adjunto de la Competencia de la Comisión Europea, vela por evitar pactos entre empresas lesivos para los consumidores. Estos cárteles acuerdan precios de productos o servicios encareciéndolos entre un 20% y un 30%. En otras ocasiones, la Comisión actúa contra posiciones dominantes igualmente dañinas para los ciudadanos, como ha ocurrido con Google, que ha recibido una multa histórica de 4.300 millones de euros, recurrida ante los tribunales. Madero participó ayer en los Cursos de Verano de la UPV por iniciativa de la Autoridad Vasca de la Competencia.

- Usted va haciendo amigos. Sus investigaciones han conllevado multas multimillonarias que han afectado a Google, Intel, Daimler o Microsoft... ¿Le temen las grandes corporaciones?

- Temen, y está bien que sea así, a la Comisión Europea, que hoy en día lidera en el mundo a las autoridades que velan por la competencia. Las infracciones que descubrimos y las multas que imponemos así lo demuestran. En los casos de los cárteles, estas últimas pueden ser muy elevadas -hasta el 10% de la facturación- y, en consecuencia, hacen mucho daño a las cuentas de resultado de las empresas infractoras. En los casos de posición dominante, la experiencia demuestra que las multas hacen pupa, como ha ocurrido con Google, pero casi tan gravosas como éstas son los remedios que imponemos para evitar que sigan excluyendo a los competidores.

- ¿Google puede considerarse el paradigma de empresa que desarrolla estrategias para eliminar a la competencia?

- Les hemos aplicado dos sanciones, una por prácticas abusivas de la competencia por su sistema operativo Android y otra por su servicio de ventas. El buscador dirigía a sus usuarios directamente a Google Shopping sin tomar en consideración que quizá el servicio de un competidor era mejor para las necesidades de quienes quieren comprar unas gafas o un libro. Ambas decisiones adoptadas contra Google están recurridas ante el tribunal de Luxemburgo, que se pronunciará dentro de dos o tres años. No obstante, la compañía está obligada a respetar la sanción desde ahora, presentado una garantía bancaria por valor de 4.300 millones de euros y eliminando la discriminación de la competencia en su servicio de ventas.

- ¿Está cumpliendo las sanciones?

- El aval bancario ya lo han entregado. Respecto a la corrección en el servicio de ventas, estamos analizando si la han llevado a cabo. No hemos llegado a ninguna conclusión, aunque parece que están entrando competidores.

«La multa a Google es un aviso a navegantes, para todos aquellos que violan la norma comunitaria»

«La falta de recursos o de independencia es la forma de neutralizar a quien vela por la competencia»

- ¿Google es el ejemplo de lo que no se debe hacer en materia de competencia?

- Es la última empresa en una lista de casos sancionados por abuso de posición dominante. Es un caso muy importante, pero tampoco diría que su nivel de maldad sea mayor que el de otras compañías. El problema no es ser dominante, sino el abuso.

- En todo caso, es una multa histórica, la más elevada de las impuestas hasta ahora...

- Efectivamente. Si las multas no son disuasorias no sirven de nada.

- ¿Puede considerarse como un aviso a navegantes: Amazon, Facebook, Appel...?

- Sí, es un aviso a navegantes. Es una indicación de que a la Comisión Europea no le tiembla el pulso a la hora de imponer grandes multas cuando llega a la conclusión de que hay violaciones de la norma comunitaria.

- ¿Qué grado de resistencia ofrecen estas grandes empresas a la hora de facilitar los datos que ustedes les requieren? ¿Son opacas?

- Sus beneficios son inmensos y en consecuencias disponen de todos los medios habidos y por haber para defenderse con los mejores abogados y grupos de presión del mercado. La Comisión Europea cuenta con un equipo pequeño de funcionarios para luchar contra ese ejército.

«La información está en la 'nube', controlada por IBM, Google... Este tema nos preocupa»

«Antes o después hay alguien que acaba 'largando' para lograr la inmunidad. Siempre hay un Judas»

- ¿David contra Goliat?

- Afortunadamente, David suele ganar todavía algunas batallas. Ahora bien, si no se dota a las autoridades que velan por la competencia de los medios necesarios para desarrollar su función no conseguirán resultados. Hay dos formas de neutralizar a estas autoridades. La primera es la falta de independencia, de manera que si al gobierno de turno no le gusta una resolución cambia al presidente del organismo. La segunda, más elegante, consiste en no intervenir directamente, pero se ahoga a la entidad por falta de recursos.

- De hecho, usted en su conferencia ha señalado que el respeto a la independencia de la autoridad de la competencia denota el grado de pulcritud democrática de un determinado gobierno.

- Efectivamente. Dígame el nivel de independencia de estos órganos en un nivel autonómico, estatal o supraestatal y le diré qué grado de adecuación tiene esa administración al mundo moderno y a la economía global.

- ¿Cuántos expedientes se encuentran ahora abiertos en su departamento?

- Unos doscientos.

- ¿Puede citar los casos más relevantes?

- No. Estoy sujeto a confidencialidad. Pero sí puedo adelantar que estamos investigando a todo el que se mueve de manera sospechosa.

- ¿Se están 'cociendo' en su dirección casos de la envergadura de Google, con multas de 4.300 millones?

- En la economía digital a veces no se lucha por quedarse con una parte del mercado, sino con todo el mercado. Estamos entrando en terrenos desconocidos. Ahora, con un algoritmo un empresario puede saber lo que está haciendo su competencia. Tenemos que ser capaces de movernos con la rapidez que exigen las nuevas tecnologías.

- Ya, pero, ¿están analizando la imposición de multas históricas a alguna compañía?

- Estamos inmersos en grandes investigaciones, no me obligue a decir más.

- ¿Del rango de los 4.300 millones?

- Sí.

- ¿En qué sector?

- Las nuevas tecnologías son un sector prometedor. Pero tampoco hay que olvidarse de la economía clásica. Hemos impuesto una multa de 3.000 millones a fabricantes de camiones.

- ¿Cómo luchar contra compañías que tienen descentralizada su información en la 'nube', en servidores localizados en varios países?

- Este tema nos preocupa. Se han acabado los tiempos en los que se investigaban documentos guardados en archivadores. Ahora está todo en la 'nube', grandes 'granjas' de datos situadas en las zonas más frías del planeta. Kilómetros y kilómetros de ordenadores funcionando constantemente y recibiendo información. Esa 'nube' está controlada mayoritariamente por empresas no europeas, como IBM, Google...

- ¿Ustedes tienen capacidad legal y técnica para acceder a esos servidores?

- Contamos con especialistas informáticos, aunque cada día resulta más difícil contratarlos porque, aunque la Comisión Europea paga bien, no llega al nivel de las grandes empresas. Por tanto, sí disponemos de medios, pero el nivel de complejidad en la búsqueda de evidencias cada día es mayor. Necesitamos profesionales que quieran dedicarse a este tipo de temas. Invito a los interesados en una carrera internacional que intenten trabajar en las instituciones comunitarias.

- Pero, como usted dice, las grandes corporaciones pagan más...

- Sí, pero todavía quedamos gente que cree en lo que merece la pena

- ¿Puede decirse que la actividad económica de la UE está seriamente distorsionada por los cárteles? No hay sector que no haya sido multado, desde los fabricantes de televisores o camiones hasta los bancos, pasado por las tecnológicas o la industria química.

- Estas prácticas las ha habido, las hay y las habrá. Se trata de encontrar mecanismos para quebrar los cárteles, como los programas de clemencia. Estos se basan en otorgar inmunidad a la empresa que, habiendo formado parte de un cártel, acude a nosotros y denuncia su existencia aportando información. En resumen, se les permite irse de 'rositas' si incriminan a los demás.

- Usted en la conferencia ha subrayado que ser cartelista es un mal negocio, porque sale carísimo...

- Los cartelistas deben tener mucho cuidado, porque en un mesa donde diez empresarios se ponen de acuerdo para pactar precios o mercados, siempre hay uno que acaba 'largando'. Cuando uno ha sacado el máximo rendimiento al acuerdo decide confesar, antes de que le pillemos y tenga que pagar una multa elevadísima, como el resto de sus compañeros. Puede repugnar que el 'chivato' se vaya de 'rositas', pero tanto en Europa como en Estados Unidos logra la inmunidad a cambio de información valiosa que permita ir a por todos los demás. Tarde o temprano siempre hay uno que acaba vendiendo al resto. Siempre hay un Judas.

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