La caída de actividad industrial alemana alienta el riesgo de una recesión

Planta de ensamblaje del nuevo Porsche 911 en Stuttgart-Zuffenhausen, Alemania /Reuters
Planta de ensamblaje del nuevo Porsche 911 en Stuttgart-Zuffenhausen, Alemania / Reuters

La producción manufacturera se desplomó un 1,9% en noviembre, el mayor retroceso mensual desde el verano de 2015

Pilar Aranguren
PILAR ARANGUREN SAN SEBASTIÁN.

Las noticias que llegan de Alemania se miran con lupa, no en vano se trata de la locomotora europea. Y a tenor de los últimos registros económicos dados a conocer ayer todo apunta a que la economía germana estornuda fuerte. ¿Se trata de un resfriado pasajero o de una gripe que puede dejar secuelas? Como todo en economía, el tiempo lo dirá, pero empiezan a crecer los temores de que el gigante europeo pueda entrar en recesión, una palabra que asusta, por lo que hay que manejarla con mucha cautela.

Por ahora, lo que sabemos es que la producción industrial del país centroeuropeo registró en noviembre una caída del 1,9% respecto al mes anterior, que ya había sufrido un descenso del 0,8%. Se trata del mayor retroceso mensual desde el verano de 2015.

El dato ya es de por sí llamativo, pero lo es aún más el hecho de que puede anticipar una caída del PIB de Alemania en el cuarto trimestre, que se sumaría al descenso registrado entre julio y septiembre, cuando la actividad cayó un 0,2%. Cabe recordar que la contracción durante dos trimestres consecutivos es lo que se denomina técnicamente una recesión. Lo dicho, palabras mayores.

Aunque algunos expertos quitan hierro a esta posibilidad. El economista jefe de ING Alemania, Carsten Brzeski admite que el dato de la producción industrial «ha incrementado el riesgo de recesión técnica en la segunda mitad de 2018». Añade que si los datos sobre exportaciones e importaciones que se darán a conocer hoy también decepcionan, «estas probabilidades aumentarán», aunque subraya que el consumo público y privado tienen el potencial para compensar estas fuerzas recesivas.

Además, apunta que de cara al futuro incluso una recesión técnica no debería ser nada de lo que preocuparse excesivamente. «Debería ser algo técnico, sin secuelas significativas en el mercdo laboral», afirma el experto, quien defiende que «hay muchas razones para seguir siendo optimistas».

Con todo, el índice de gerentes de compras (PMI) de Alemania, considerado un indicador adelantado de la tendencia económica, se situó en diciembre en 51,6 puntos, su peor lectura en 66 meses, después de que el crecimiento de la actividad manufacturera germana se debilitara a su nivel más bajo en 33 meses, con 51,5 puntos, mientras en el sector servicios el dato bajó a 51,8 puntos, su peor resultado en 28 meses.

Se dice que cuando Alemania estornuda el resto de Europa enferma, por lo que una recesión de la economía alemania arrastraría a muchos países del viejo continente siempre que se tratara de una contracción de la actividad en toda regla. Pero el potente Instituto de Investigación Económica de Munich (IFO) tampoco augura una hecatombe.

Ralentización de la eurozona

De hecho, en su informe 'Perspectivas económicas de la Eurozona', publicado ayer, prevé que el producto interior bruto de la zona euro se mantendrá en torno al 0,3% intertrimestral hasta junio de 2019, una décima más que el registrado en el tercer trimestre de 2018. Por su parte, la variación interanual será del 1,2% entre enero y marzo y del 1,1% entre abril y junio, frente al 1,7% del tecer trimestre de 2018. Es decir, que se producirá una ralentización de la economía de la Eurozona pero lejos de una posible recesión.

Precisamente la desaceleración se debió principalmente a la disminución temporal de la producción de la industria automovilística de Alemania, según el instituto germano. El IFO sugiere que la ralentización «podría continuar por la desaceleración del mercado y el endurecimiento de las condiciones financieras».

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