Un Juzgado de San Sebastián condena al Banco Popular por ocultar el riesgo al cliente

Un Juzgado de San Sebastián condena al Banco Popular por ocultar el riesgo al cliente

Ha declarado nulos los contratos que una empresa suscribió con la entidad de productos especulativos como 'swap', encadenados a la adquisición de acciones y deberá devolver la inversión

DVSan Sebastián

Un Juzgado de San Sebastián ha declarado nulos los contratos que una empresa suscribió con el Banco Popular, de productos especulativos como «swap» encadenados a la adquisición de acciones, al entender que la entidad ocultó los riesgos que ello suponía.

Todo ello, llevó al cliente, una compañía guipuzcoana minorista, a una «situación ruinosa» tras contraer una deuda de 10 millones de euros.

La sentencia, dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 8 de San Sebastián, considera que el Banco Popular utilizó la confianza que tenía el cliente en la entidad para recomendarle la sucesiva contratación de productos financieros complejos de alto riesgo, encadenados a la adquisición de acciones al vencimiento de una póliza de crédito suscrita por dos «swap» de cobertura.

Las operaciones se desarrollaron entre 2007 y 2017 y no existe «prueba alguna» de que el empleado del banco realizase «una explicación exhaustiva» del producto a un cliente no experto en la materia.

Al juez le sorprende además «de manera considerable» que la previa contratación se realizase telefónicamente, «dada la importancia y complejidad de todos estos productos», y que se hiciese «bajo la apariencia de una relación de confianza» con la empresa.

«La conclusión a la que se puede llegar es que si te ofrecen un producto que sirve para cubrirse de los riesgos y que no tiene ningún coste ¿piensas que te va a suponer algún pago periódico? Evidentemente no», señala el magistrado.

Añade que «hay que hacerse esta pregunta de una forma tan simple y llana porque estamos ante un cliente no profesional, que cuando va a contratar un préstamo y le ofrecen este producto, lo más normal es que piense de esta forma lógica».

«Tratándose de un no profesional en esta materia financiera y no económica, no puede depositarse la información en la letra del contrato, sino que la entidad financiera debe explicar de palabra y con ejemplos los posibles efectos del producto», destaca que juez, que agrega que sin embargo en los contratos no figuraba «ningún ejemplo numérico» para que el cliente se pudiera «hacer una idea».

«Trampa bien tejida»

Para el juez, «la gran jugada» de las entidades que venden estos productos es que «aprovechan la petición de financiación para 'introducir' el 'swap' como algo adjunto, accesorio, adicional pero sin coste adicional alguno».

«Ello envuelve al 'swap' de una apariencia inocua y facilita la aceptación del cliente en una suerte de 'trampa' bien tejida por la entidad de crédito demandada. Precisamente este contexto o escenario contractual se une al uso de conceptos confusos como 'cobertura' y 'sin costes' y todo ello provoca un error esencial en el cliente», asevera el magistrado sobre este caso, que fue juzgado el pasado 13 de marzo.

Por ello, afirma que «la poca o nula información suministrada, el contexto en el que se contrató la redacción del contrato, así como la denominación del producto» ocasionaron «un error a la hora de contratar, ya que no es una empresa profesional del sector financiero».

«Cabe aceptar que si hubiese conocido mejor los efectos de este producto y su verdadera naturaleza especulativa, no lo habría contratado, porque no se ha demostrado que necesitase realmente este tipo de protección», subraya en su sentencia sobre la parte demandante, defendida por el letrado Fernando Zunzunegui.

El fallo judicial puede ser recurrido ante la Audiencia de Gipuzkoa.

 

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