«Bankoa quiere volver a su origen de banco industrial»

Jesús Suárez, consejero delegado de Bankoa CA, posa en un balcón del banco./MIKEL FRAILE
Jesús Suárez, consejero delegado de Bankoa CA, posa en un balcón del banco. / MIKEL FRAILE

La entidad donostiarra cambia de imagen para acentuar su carácter vasco y se centra en las empresas y también en la gestión de patrimonios

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Jesús Suárez (Urretxu, 1967) pilota Bankoa desde el año pasado, cuando tomó el relevo a Kepa Egiguren, que tras convivir con su sucesor un tiempo se ha jubilado. Después de 22 años en la entidad, este experto financiero y no menos afamado cocinero -dicen que prepara un foie de escándalo- ha diseñado un Plan Estratégico 2018-2020 que apuesta por la especialización. Así, explica, Bankoa, que también ha cambiado la imagen para resaltar su carácter vasco, regresará a sus orígenes de banca industrial, volcado en las empresas, los empresarios y su entorno. Además, Suárez, que anticipa que el beneficio de 2017 ha superado por primera vez los nueve millones de euros, quiere pelear con fuerza por el mercado vizcaíno.

-¿Cómo ha sido el relevo de su sucesor, Kepa Egiguren?

-Pues muy guipuzcoano. Tranquilo y discreto. Tengo mucha relación con Kepa, con el que he trabajado mucho. Yo llevo 22 años en esta casa y, tras un paso por Pau para llevar toda la gestión de riesgos de la caja (la Caisse Régionale de Crédit Agricole Mutuel Pyrénées Gascogne), regresé en 2016 como adjunto a Kepa ya con la idea de asumir esa responsabilidad al cabo de un tiempo.

«Las empresas vascas han mejorado sus ventas y su solvencia, pero no los márgenes»

«Hay mucha pelea entre los bancos en Euskadi, y vemos hasta alguna oferta temeraria»

-¿Cuáles son sus retos?

-Lo primero que me encargó el presidente del grupo fue un nuevo plan estratégico 2018-2020 que pone el acento en un recentraje estratégico. Queremos volver a los orígenes del banco, que fue fundado el 20 de abril de 1975 por industriales locales. Queremos ser un banco eminentemente de empresas y de gestión de patrimonios. Todo con mucho apego al territorio, a los industriales y a su alrededor. Y con el matiz de que además queremos apostar fuerte por Bizkaia y pelear allí en esos dos segmentos. No vamos a competir en 'retail', pero nuestra pertenencia al grupo Crédit Agricole nos da una potencia enorme en el campo de la empresa y un catálogo de productos que para sí quisieran otros. Somos un banco internacional pero local, con arraigo y dirigido por gente de aquí.

-¿Un banco guipuzcoano peleando por el mercado vizcaíno?

-(sonríe) Así es. Aquí somos fuertes en empresas, y queremos crecer allí. Apostamos fuerte. Ya sé que la frase es como para que me hagan cantares, pero tiraremos de nuestra tradicional discrección.

-Acaban de incorporar una consejera vizcaína...

-Sí, a Ana Arriola Boneta, una industrial, vizcaína, con gran talento y mujer. En ese orden. Y haremos alguna cosa más con mujeres, siempre con profesionales que conozcan el entorno.

-Veo que subraya eso del arraigo, tan de moda hoy día...

-Es que en 1997, cuando CA entró en el capital, ya dejó claro en su oferta que quería mantener las señas de identidad de Bankoa y su autonomía de funcionamiento. Y han cumplido con creces.

-¿Por qué volver a los orígenes?

-No puedes competir por todo. Tienes que ser un especialista. No somos una gran superficie sino una delicatessen. Y lo que mejor sabemos hacer es trabajar con las empresas, los empresarios y su entorno a los que, y así nos lo dicen, les resolvemos sus problemas. Nosotros no cambiamos a la gente, y los gestores llevan años con los clientes. Cuando uno llama ya sabe con quien está hablando. Conocemos bien la realidad económica y social de nuestro entorno.

-¿Cuanto patrimonio gestionan en su área de banca privada?

-Fuera de balance, 1.000 millones, y en balance otros 1.350. Y por darle cifras, en 2017 hemos prestado a empresas 154 millones y a particulares, 133, casi todo en hipotecas. Nuestra mora es del 2,73%. Nuestra calidad del riesgo es nuestro estilo de gobernanza.

-Eso es echarse una flor a uno mismo, pues era usted responsable de riesgos...

-(Sonríe) Sí, sí... Pero es histórico. Nuestros criterios de riesgo son franceses y no españoles. También es verdad que cuando el sistema crecía al 28% espoleado por la coinstrucción nosotros lo hacíamos al 12%, pero nuestros socios y dueños no se pusieron nerviosos. No entendían aquello del 'ladrillo' y eso nos vino muy bien.

-Han cambiado la imagen del banco para dar preeminencia a la palabra Bankoa, que ahora se ve mucho más que antes. ¿Por qué?

-Llevábamos 17 años con una imagen con más preponderancia en el logo a la marca Crédit Agricole y se podía pensar que éramos una sucursal. Pero no era así. Nosotros somos un banco vasco, así que utilizamos la grafía vasca, mantenemos CA pero damos más protagonismo a Bankoa y usamos los colores propios de nuestra tierra, que son el óxido del hierro y la madera.

-¿Le ha pesado esa eventual imagen de sucursal?

-No. Piense que en la crisis gozábamos del 'rating' A del grupo, que nadie tenía aquí. Esa solidez es fundamental, pero eso no quita que tengas tu personalidad propia.

-¿Cómo ve a la industria vasca?

-Vemos tres indicadores claros. Una mejora evidente de la solvencia y de las ventas de las empresas. Pero lo que no mejora son los márgenes. Desde el pico de mayo de 2008 se han perdido 8.000 compañías en el País Vasco y solo se han recuperado 2.000. El año pasado fue el peor en cuanto a la recuperación de firmas. Ese es otro dato importante y preocupante. La industria es el motor de la economía. No hay que olvidarlo.

-¿Invierten las empresas vascas?

-Hay proyectos, no tantos como quisiéramos, y lo que está sucediendo es que la abundancia de liquidez se está aprovechando para aportar menos fondos propios y utilizar menos figuras como Elkargi o Luzaro. Hay una presión terrible.

-¿En qué invierten?

-Algunas en capacidad productiva, en internacionalización y en I+D.

-Firmaron el año pasado un acuerdon con el BEI para financiar a pymes y medianas empresas con 150 millones. ¿Cuánto han prestado hasta ahora?

-Va muy bien. No tengo datos ahora pero vamos bien.

-¿Dan ustedes muchas hipotecas a tipo fijo?

-En el sector de habla de un 33% de los nuevos contratos, pero me parece mucho. Nosotros estamos firmando un 20% de los hipotecarios a tipo fijo. No queremos ir a más. Las empresas sí los piden para préstamos a siete años, pero nos parece un riesgo elevadísimo y no damos a más de cinco.

Ofertas agresivas

-¿Hay mucha pelea en el sector financiero en Euskadi?

-Mucha. Incluso también vemos alguna oferta temeraria. Hay cierta relajación de las condiciones. En el hipotecario hay una guerra abierta. Y en empresas hay ofertas muy, muy agresivas que no trasladan la prima de riesgo.

-¿A qué llama temerario?

-Pues, por ejemplo, a préstamos a siete años a un 0,70% fijo.

-¿Hemos aprendido de la crisis?

-Los sistemas de medición de riesgos son más robustos, pero también es verdad que la regulación se ha inundado de procedimientos en cosas como actuaciones tempranas que no sé... no sé si son tempranas.

-¿Qué tal ha resultado el ejercicio 2017 para Bankoa?

-El segundo semestre ha mostrado la misma tendencia que el primero. Podemos decir que el 2017 es el primer año en el que ganaremos más de nueve millones de euros. La solvencia es altísma, con un 12,63% de capital de primera calidad y con crecimientos en inversión y recursos muy por encima del sistema.

-Dice usted que la banca francesa no se parece mucho a la española.

-Efectivamente. La banca gala puede parecer muy chovinista, pero nuestro grupo es un ejemplo de la Francia federal. Hay 39 cajas, cada una en su territorio, dueñas de la sociedad 'holding' que cotiza en Bolsa. La cultura es de tipo fijo. El pasivo está intervenido por el Estado. Mire, se habla de posibles fusiones transfronterizas, y ya sé que el BCE quiere, pero yo no lo veo, la verdad. Va a costar y las sinergias no son sencillas.

-¿Hasta qué punto son ustedes independientes?

-Decide mi consejo de administración. El día a día es responsabilidad del comité de dirección y las decisiones se toman aquí. El plan estratégico es 'Made in Bankoa' al cien por cien.

-¿Ha terminado, a su juicio, el ajuste de capacidad en el sector financiero en España?

-En 2008 teníamos 46.000 oficinas, una por cada mil habitantes, cuando la media europea es de una por cada dos mil quinientos. Y 270.000 empleados. Hoy tenemos 17.000 sucursales menos y hemos perdido 81.000 empleos. Si vamos a la media falta un ajuste de unos 30.000 empleos. Ha habido una verdadera reconversión industrial. Pacífica, pero reconversión. En este negocio, mientras no evolucionen los tipos, tiene que haber una revisión constante de los gastos.

-¿Y las cajas de ahorros?

-Algún dia alguien dará una explicación del escarnio que se ha hecho en el Estado. Salvo las de aquí, que estaban muy bien gestionadas, ya sabe usted lo que hemos visto... Ha desaparecido una parte importante de la obra social en España. Una mala gestión y la clase política que entró en los consejos de administración.

-¿Qué red tiene Bankoa?

-Contamos con 32 oficinas después de haber cerrado tres en 2017. Y alguna más cerraremos. Nunca hemos pensado que las sucursales eran grandes generadoras de valor. Tienen que ser centros de asesoramiento. Alguna reordenación en Donostia también haremos.

-¿Ese esfuerzo en Bizkaia comportará nuevas oficinas?

-No. Allí tenemos la banca privada, que provenía de Mercagente, nuestras oficinas en Rodríguez Arias e Indautxu en Bilbao, estamos en Barakaldo, Basauri, Galdakao... Habrá que, quizás, hacer alguna incorporación de personas, de especialistas.

-¿Qué fue de Tookam, aquel proyecto de banca 'on line' solidaria de Bankoa?

-Todo aquello está parado. No tiene sentido que vaya yo a competir a Sevilla con un producto de pasivo solidario. Estaba en el plan anterior y ha desaparecido de este.

-¿Qué le parece que el Gobierno Vasco lance un fondo público-privado para anclar empresas tractoras cotizadas del País Vasco?

-Sé que hay un plan de industrialización, que hay una idea de crear un fondo para fomentar el arraigo y que ha entrado en CAF. Y también he leido que Andrés Arizkorreta está encantado, así que si él está encantado, yo también. Así de sencillo. No tengo más información.

-¿Y como concepto?

-Todo lo que sea anclar a las empresas me parece bien. Hay un vacío en lo que son empresas que están en crecimiento o que son nuevas. Hay que analizar eso, que también es apoyar al territorio. Pero cualquier iniciativa tiene que ser rentable. Va a haber mucha venta y ese dinero tiene que quedarse aquí.

-Hace un año preveían un impacto por la reclamación de las cláusulas suelo de 1,8 millones. ¿Cómo ha resultado al final?

-Mucho menos, se ha quedado en unos 800.000 euros, y todo estaba ya provisionado. No estamos litigando nada.

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