Diez meses de declaraciones para librarse de responsabilidad

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato. /R. C.
El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato. / R. C.

Por la Audiencia Nacional han desfilado como testigos del 'caso Bankia' desde Fernández Ordóñez, Goirigolzarri, De Guindos, Fainé y solo Lagarde se libró de testificar

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Por la sede para macrocausas de la Audiencia Nacional habilitada en la localidad madrileña de San Fernando de Henares para la vista oral del 'caso Bankia' han pasado durante diez meses casi 60 testigos, dos decenas de peritos y, por supuesto, los 34 encausados en un reguero de 74 sesiones que han culminado hoy con el turno de última palabra, solamente ejercido por el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato. El también exministro y exgerente del FMI, ahora en prisión por el caso de las tarjetas 'black', ha dejado sus propias perlas ante los magistrados que valorarán si hubo delito en el proceso de salida a Bolsa del grupo en 2011.

Las palabras de Rato, en esta ocasión contra su sucesor en el cargo, José Ignacio Goirrigolzarri, no han sido las únicas declaraciones llamativas en todo el proceso. Estas han sido las excusas que unos testigos y otros han enumerado para evitar cualquier responsabilidad en la que estaba llamada a ser una gran operación bursátil -el reclamo del 'Hazte banquero' atrapó a miles de pequeños inversores-, y que derivó en un fiasco con su posterior petición de rescate público por más de 22.000 millones de euros de los que aún hoy solo se ha devuelto un 14%.

-Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España entre 2006 y 2012. El máximo responsable del supervisor durante la etapa previa y posterior a la salida a Bolsa de Bankia negó que presionara a los ejecutivos de la entidad para que materializaran aquella operación bursátil. En su declaración como testigo el 26 de marzo, Fernández Ordóñez llegó apuntar que su intervención previa al debut de Bankia se redujo a «solo dos cositas». Sin embargo, el exgobernador declinó cualquier responsabilidad en aquella salida a Bolsa al indicar que el Banco de España «no la autorizó, sino que lo que hicimos fue no oponernos». Se trataba, según su versión, de una «iniciativa de la entidad» a la que «se le exigió un plan» para obtener mayores niveles de capitalización y solo después «el gestor decidió» la ruta para lanzarse al mercado.

-José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia desde 2012. «Nada de lo que vivimos era normal, fue una situación que yo no he vivido jamás en mis 40 años de experiencia». Así relataba Goirigolzarri sus primeros días al frente de Bankia, después de que Rodrigo Rato fuera forzado a salir de la presidencia del grupo, cuando ni siquiera había transcurrido un año de la salida a Bolsa de Bankia. «Tenía la torre rodeada de preferentistas», indicó. Y en ese ambiente tuvo que pedir la dimisión de todos los consejeros de Bankia y de su matriz BFA, elaborar y entregar la información que le faltaba a la auditora Deloitte para que pudiera analizar las cuentas y confeccionar unas nuevas cuentas de 2011. Goirigolzarri explicó ante los magistrados que había mantenido tres conversaciones con Rato antes de llegar a Bankia: el exministro le ofreció ser consejero; ser consejero delegado, después; y finalmente accedió a ocupar la presidencia. Goirigolzarri relató en su momento que «era una situación dura. Mi mayor preocupación era dar tranquilidad a la clientela; de hecho, lo primero que hice al llegar fue una declaración a los medios para que los depositantes no perdieran la confianza».

-Francisco González, presidente de BBVA entre 2000 y 2018. El banquero acudió a principios de abril a testificar ante la Audiencia Nacional como máximo ejecutivo de uno de los grandes bancos españoles en la época de la crisis económica y financiera. En su intervención, González repartió dardos a diestro y siniestro ante lo que consideró que fue «una mala decisión que hizo mucho daño a nuestro país». Sin embargo, matizó que «no fue culpa solo de los gestores (los acusados), sino también de las instituciones y otras entidades». Francisco González se unió a la tesis defendida por Rodrigo Rato y la antigua cúpula de Bankia respecto a que su alumbramiento en el mercado fue impulsado «directamente» por el supervisor bancario y el Gobierno. «Hubo presiones de todo tipo, políticas, de instituciones y de nuestros competidores», señaló en su momento. Incluso habló de que era una operación «muy propiciada por el poder político», en una época en la que el presidente del Gobierno era José Luis Rodríguez Zapatero.

-Luis de Guindos, ministro de Economía entre 2011 y 2018. El responsable económico del Gobierno en los últimos meses de Rato al frente de Bankia indicó en su testimonio ante la Audiencia Provincial que la situación del banco era «crítica» y que «nadie se creía las cifras de la banca española, nadie creía que reflejaran la realidad». «España estaba al borde del abismo», apuntó a finales de marzo. También aprovechó para atacar al Banco de España porque, dijo, «además de supervisor, es la autoridad contable ante la que todos los bancos llevan sus planes y los balances; es quien debe valorarlos». Con esos argumentos justificó que no se enterara de los problemas de Deloitte, que aseguró no pudo auditar a la entidad por falta de datos. Además, Luis de Guindos negó que le pidiera a Rato su dimisión, como indicó el exministro en su declaración, y lo atribuyó a una decisión voluntaria tras presentar un plan de viabilidad de Bankia ante los presidentes del BBVA, Francisco González; del Santander, Emilio Botín; y de La Caixa, Isidro Fainé, el 6 de mayo de 2012.

-Luis María Linde, gobernador del Banco de España entre 2012 y 2018. En su declaración, Linde explicó que a finales de agosto de 2012, Bankia presentó unas cuentas del primer semestre con unas pérdidas muy importantes, por provisiones. «A raíz de ello, los problemas de liquidez eran muy graves, ante nuevas bajadas de las agencias de ráting. Hubo riesgo de que el BCE quitara la calidad de contrapartida a Bankia, y exigir la devolución» de toda la liquidez prestada a Bankia, 80.000 millones en octubre. Por ello, el Gobierno -a través del Frob- aprobó un préstamo provisional a Bankia de 4.500 millones «para evitar esa catástrofe inminente».

-Julio Segura, presidente de la CNMV entre 2007 y 2012. Dijo que el organismo bursátil veló por la «transparencia» en la salida a bolsa de Bankia y descartó cualquier «trato de favor» ya que pusieron «exigencias adicionales». Segura explicó que no negó la fiabilidad de las cuentas empleadas en el folleto, pues «determinar, dictaminar o certificar» dicha información no era su competencia, y a preguntas de las acusaciones Segura insistió en que «es imposible tener alguna sospecha» cuando los informes de auditoría «están limpios y el Banco de España no se opone».