Agua de Alzola abrirá una nueva planta en Elgoibar para duplicar la producción

Una empleada supervisa el embotellado del agua que llega directamente al manantial de Alzola. / MORQUECHO
Una empleada supervisa el embotellado del agua que llega directamente al manantial de Alzola. / MORQUECHO

Invertirá 3 millones de euros con el objetivo de embotellar 60 millones de litros al año | La compañía, que superó un concurso de acreedores en 2012, se ha reinventado y suscita incluso el interés de inversores chinos

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA SAN SEBASTIÁN.

Agua de Alzola, después de haber estado casi desahuciada, ha remontado vuelo. En 2011 la situación era desesperada. Solo se embotellaban 5 millones de litros al año, carecía de comerciales, el crédito se había cerrado y prácticamente se limitaba a vender en la comarca. En 2012 entró en concurso de acreedores pero, tras la compra de la empresa ese mismo año por la familia Garrido, con negocios en el sector de la hostelería, el panorama cambió radicalmente. Agua de Alzola embotella ahora 30 millones de litros al año y factura 2,2 millones de euros.

El éxito de la firma, basado en la calidad del agua y en una estrategia de marketing rompedora, ha conllevado que los históricos edificios de Alzola, antiguo balneario, se hayan quedado pequeños. En consecuencia, la compañía guipuzcoana ha decidido ampliar las instalaciones con una nave de 2.000 metros cuadrados en el polígono Arriaga, en Elgoibar. La firma permanecerá en régimen de alquiler durante dos años, con derecho a compra -la propiedad es de Sprilur- tras finalizar el plazo.

La nueva planta estará conectada con el manantial de Alzola mediante una tubería subterránea con una longitud de 1.500 metros. La compañía invertirá 1,5 millones de euros en la adaptación de las instalaciones y una cantidad similar en la compra de maquinaria. El objetivo es comenzar a embotellar en diciembre de este año o en el primer trimestre de 2019.

El gerente de la compañía, Patxi Casal, explica que la ampliación era obligada. «La ubicación actual, en el interior del pequeño barrio de Altzola, dificultaba la labor logística de transporte. A este hecho hay que añadir el encajonamiento de la fábrica en los edificios del balneario, con más de 200 años de antigüedad». Estas limitaciones físicas se convirtieron en un grave problema, porque la firma no podía satisfacer la creciente demanda.

Tres escenarios

Casal explica que se analizaron tres escenarios: optimizar las instalaciones actuales, abordar una ampliación capaz de afrontar la demanda actual, o dar el salto a una gran inversión para cubrir la máxima producción del manantial (75 millones de litros). El gerente señala que «optamos por la segunda solución. Es la mejor en términos de consolidación del negocio, criterios de crecimiento, riesgo tolerable y plazos».

En consecuencia, la ampliación posibilitará alcanzar unos objetivos ambiciosos, pero sin sobreexplotar el manantial y con unas inversiones que no ahogarán a la compañía. La nueva planta de Elgoibar permitirá doblar la facturación, pasando de los 2,2 millones de euros actuales a 4,4. De esta forma, se rubricará una trayectoria fulgurante. El incremento de 2017 con respecto a 2016 fue del 20% y, desde el inicio de la nueva etapa en 2012, ha superado el 100%.

La instalación del polígono Arriaga supondrá dar el salto de los 30 millones de litros embotellados al año a 60 millones. Casal afirma que no tendrán ninguna dificultad para venderlos. «La demanda actual en el País Vasco supera los 450 millones de litros. La producción de Agua de Alzola equivale al 15% de esa demanda, así que nos haría muy felices vender toda nuestra agua mineral en el entorno cercano». La compañía emplea a 30 personas y el incremento de actividad podría suponer la contratación paulatina de otras doce.

El traslado a Arriaga no supondrá abandonar el balneario. La parte histórica y el manantial pasarán a ser una zona de control y protección de este último. El resto de edificios, que en la actualidad se encuentran catalogados como urbanos, podrían destinarse a uso residencial, «aunque en este momento no es lo que nos ocupa realmente», indica Casal.

El principal mercado de Agua de Alzola se encuentra en Euskadi, pero se ha abierto un hueco en Navarra, Málaga, Madrid y ... China. Sí, China. ¿Por qué el agua filtrada por el monte Izarraitz interesa a los consumidores del gigante asiático? Pues precisamente por eso, porque tiene una calidad especial. Llegaron a conocer la marca a través de internet: Alzola Basque Water. A la hora de buscar 'agua' (water) en la red, dieron con Alzola.

El agua mineral es un producto 'premium' en China, hasta el punto de que inversores de aquel país compran embotelladoras por todo el mundo. También lo intentaron con Alzola, pero no lo consiguieron. Sí se ha llegado a acuerdos con dos distribuidores, uno de Hong Kong, Macao y Shanghai; y otro de Fujian, Cantón y Zhejiang. Se les vende parte del excedente que no adquieren los clientes más próximos de la marca, unas 800.000 botellas este año.

Cerveza, fútbol y remo

El marketing ha sido clave para el relanzamiento. Las campañas se centran en asociar Agua de Alzola con el deporte y también con entidades sin ánimo de lucro. Así, en el primer caso, las botellas se han 'vestido' con los colores del Real Madrid, el Atheltic, Bilbao Basket o la trainera Donostiarra. En el ámbito colaborativo, se ha involucrado con la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Gipuzkoa, la Asociación Española contra el Cáncer o Médicos del Mundo.

La embotelladora se ha abierto a nuevos negocios. Este es el caso de la cerveza Ama, elaborada con agua del manantial de Alzola. Además, ha firmado un acuerdo con conservas Campos, de manera que se podrán comprar packs de productos de ambas marcas.

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