Gallardo resucita su interés por Corrugados Azpeitia cuatro años después del cierre

Instalaciones de Corrugados Azpeitia en agosto de 2013, fecha en la que se consumó el cierre./
Instalaciones de Corrugados Azpeitia en agosto de 2013, fecha en la que se consumó el cierre.

La acerera no quiso ayer desvelar si prevé reabrir la factoría que clausuró en 2013, dejando en la calle a 180 trabajadores y muy tocada la actividad en todo el Urola medio

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN

. El proceloso mundo de la siderurgia vasca no deja de dar sorpresas: algunas malas, otras buenas y también las hay llenas de incógnitas. Este es el caso del renovado interés del grupo industrial Gallardo Balboa por la planta que cerró en Azpeitia en 2013. La compañía, según pudo confirmar ayer este periódico, ha encargado a la ingeniería domostiarra Aiek Sistemak, perteneciente a Bascotecnia Group, el análisis del estado de la factoría.

Mayo 2005. Gallardo compra Corrugados Azpeitia, Lasao y Getafe a Arcelor por unos 320 millones.

Septiembre 2011. Ahogado por las deudas y la crisis de la construcción, Gallardo intenta sin éxito vender Azpeitia y Lasao, entre otras fábricas, al grupo brasileño CSN.

Noviembre 2011. Gallardo plantea 140 despidos en Azpeitia.

Enero 2012. Trabajo reduce los despidos a 100 y vincula la aceptación del ERE al mantenimiento de la plantilla hasta 2016.

6 junio 2012. Nuevo ERE que elimina otros 60 empleos en Azpeitia y un recorte de sueldos del 35%.

15 junio 2012. Los trabajadores inician una huelga indefinida que durará hasta comienzos de enero.

12 diciembre 2012. El TSJPV anula los 60 despidos.

Febrero 2013. Gallardo emplaza sin éxito a los trabajadores a aceptar una rebaja salarial del 34%. Sí lo aceptan en Corrugados Getafe.

17 abril 2013. ERE de extinción para toda la plantilla de Azpeitia, 180 trabajadores, que se ejecuta en varias fases, y para 38 de Lasao.

La petición se limita a un informe muy preliminar con el objetivo de verificar la situación de maquinaria e instalaciones. El examen no requerirá siquiera la puesta en marcha de las máquinas. Por tanto, se limita a un chequeo para conocer el estado del cadáver de la extinta Corrugados. Lo que no se sabe es si para resucitarla, despiezarla o dejarla como está.

Porque, ¿para qué quiere Gallardo conocer el estado de las instalaciones? Este periódico se puso en contacto ayer con la compañía trasladándole esta cuestión, pero su portavoz declinó realizar declaraciones. La pregunta del millón es: ¿Quiere Gallardo reabrir la planta? Fuentes de toda solvencia indicaron a DV que esta alternativa es factible, pero tampoco ponen la mano en el fuego. Añaden que la situación que atraviesa la siderurgia vasca, con el reciente cierre de Arcelor Zumarraga y los problemas que padeció Sidenor -salvada por el grupo inversor conformado por directivos locales de la empresa encabezados por su consejero delegado, José Antonio Jainaga- son precedentes que convertirían en una auténtica sorpresa la reapertura de Corrugados Azpeitia.

La posibilidad de la puesta en marcha también fue apuntada ayer en una información redactada por EFE en Mérida -Gallardo tiene su sede en Badajoz-. En esta información se indicaba que Aiek Sistemak ha recibido el encargo de analizar cómo se encuentra la planta de cara a un posible arranque. Desde su matriz, Bascotecnia Group, en declaraciones a este periódico se limitaron a confirmar que se les ha pedido un estudio genérico, sin vincularlo a una posible reapertura.

Fuentes del sector apuntan a su vez a otros intereses por parte de Gallardo. Estos medios indican que la acería ha lanzado el globo sonda de Azpeitia como un aviso a navegantes dentro del propio grupo, en especial hacia la factoría de Getafe. Cuando se cerró la planta guipuzcoana, en aquel mismo paquete iba Getafe. Es decir, se barajó cesar la actividad en una u otra fábrica. No resultaría extraño, por tanto, que Gallardo quisiera sacar a pasear a la planta de Azpeitia para poner nerviosos a los sindicatos de Getafe. La factoría madrileña inició la madrugada del 13 al 14 de febrero una serie de paros que se extenderán hasta el próximo 5 de abril, entre las 4 y las 10 horas, todos los lunes y martes en horario nocturno y martes y miércoles en horario diurno, como protesta por el bloqueo total por parte de la empresa en la negociación del convenio colectivo.

Estas mismas fuentes tampoco descartan que el globo sonda esté dirigido a Celsa, competidora de Gallardo. La compañía siderúrgica de la familia Rubiralta tiene previsto construir una factoría en Bayona sobre una superficie de 30.000 metros cuadrados, el proyecto estrella del plan industrial para el período 2016-2021. La hoja de ruta de la compañía no obstante, prevé importantes sacrificios para su plantilla, entre los que se encontraría el cierre temporal o definitivo de Nervacero, su factoría situada en Ballonti, entre Portugalete y Sestao.

Almacén de chatarra

Pero, globos sonda aparte, puede que finalmente haya un interés real de Gallardo por Azpeitia. No hay que olvidar que cuando se cerró, se contempló que la instalación se convirtiera en un almacén de chatarra. De hecho, la planta de Zumarraga de Arcelor ha mantenido una cierta actividad en este terreno. No es lo mismo que poner en marcha los hornos, pero menos es nada. El efecto positivo de esta actividad en Azpeitia se extendería además al puerto de Pasaia. El cierre supuso un descenso en el tráfico de chatarra y de productos siderúrgicos de 1.100.000 toneladas.

En abril de 2013, el Grupo Gallardo anunció la presentación de un despido colectivo, el último tras varios EREs que dejó en la calle a 180 trabajadores en Azpeitia y 30 en Lasao. La compañía justificó estas traumáticas medidas por la bajada del consumo de productos siderúrgicos y las ventas al mercado estatal. Ante esta situación y las previsiones «nada halagüeñas del mercado», aseguró entonces, se vio forzado a presentar el citado despido colectivo que afectó además a Ferromallas SAU y Grupo Alfonso Gallardo SL, con sede en Jerez de los Caballeros.

Corrugados Azpeitia, centrada en la producción de barras de acero corrugado (básicamente destinados a la construcción), acumulaba entonces unas pérdidas de más de 100 millones de euros, lo que hacía inviable su continuidad, según aseguró el Grupo Gallardo.

De aquella pujante actividad solo queda en pie en Gipuzkoa la planta de Lasao, con treinta trabajadores, menos de la mitad de los que llegó a tener. La plantilla trabaja a un solo turno y fabrica mallas destinadas a la construcción.

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