AENA penalizará a los aeropuertos menos diligentes con los pasajeros

Terminal T4 del aeropuerto de Barajas. /
Terminal T4 del aeropuerto de Barajas.

La compañía también podría ser sancionada por Fomento si al final no llega a cumplir con sus inversiones estratégicas

JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los aeropuertos menos diligentes con sus pasajeros lo pagarán en forma de menos dinero público disponible para sus actividades. Así lo prevé la nueva normativa del sector aprobada este viernes por el Consejo de Ministros, que anticipa distintos tipos de penalizaciones y bonificaciones según se comporten los gestores de esas infraestructuras y también las propias aerolíneas.

El Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), aún pendiente de concretar dicho régimen de premios y castigos, también incluye la ya anunciada rebaja de tasas del 11 % para las compañías aéreas durante los próximos cinco años (2017-2021), a una media del 2,2 % anual. Una medida «valorada con satisfacción» por el sector, al que el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, pidió que ahora haya «una repercusión directa sobre el precio del billete» en forma de rebaja, aunque reconoció que el Gobierno «no tiene capacidad legal» para entrar en ello por ser un asunto «estrictamente privado».

El gran argumento usado por los defensores de la rebaja de tasas -la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pedía una reducción del 2,02 % y las aerolíneas de casi el 2,6 % frente a la congelación que reclamaba AENA- era que beneficiarían claramente al turismo tras los récord en llegadas -cuatro de cada cinco viajeros que entran en España lo hacen en avión- y gasto global de 2016. Pero si los billetes no se abaratan, el efecto perseguido será claramente menor.

De hecho, las compañías no solo pedían el recorte de tasas sino que se mantengan también otros incentivos ya existentes en forma de bonificaciones extra si cumplen con una serie de condiciones que fija el gestor. La documentación de regulación aeroportuaria también ofrece premios a los actores del sector, aunque Competencia ha pedido que se retrase su aplicación al no existir datos históricos suficiente como valorar si un determinado nivel de cumplimiento es lo suficientemente alto como para ser distinguido de manera especial.

El otro elemento importante del DORA son las inversiones, 2.646 millones de euros el próximo lustro, de los que 2.185 millones corresponden a materias reguladas. En 2017, por ejemplo, se usarán 451 millones, el doble que el año pasado.

Un desafío para el ente

Desde AENA, sin embargo, lo ven todo «un desafío» porque bajar tasas no entraba en sus cuentas pero el ministro le advirtió ayer que incluso tiene «margen suficiente» para incrementar su capacidad en dos millones de pasajeros anuales (pasando de los 335 millones actuales a un total de 337).

Por eso, el documento contempla penalizaciones para el gestor si no cumple con las inversiones estratégicas, que se multiplican con creces en este primer DORA (pasan de seis a 20 en los próximos cinco años) hasta alcanzar los 139 millones en distintas actuaciones previstas en 33 aeropuertos como, por ejemplo, la reforma de la terminal de Palma de Mallorca, o las ampliaciones de plataforma en Madrid-Barajas e Ibiza.

El ente, a su vez, sancionará a los aeropuertos que no mantengan al menos ciertos estándares en cuestiones que afectan directamente a los usuarios. Así, entre otros puntos, se incluyen los tiempos de espera del pasaje, la entrega de maletas, la disponibilidad de los elementos mecánicos (escaleras, cintas o ascensores, entre otros), la respuesta a reclamaciones (con un plazo máximo de cinco días), la limpieza de sus instalaciones o la atención a las personas de movilidad reducida.

Está por ver ahora la reacción a todos estos cambios -el DORA todavía no se ha publicado en su conjunto- de los socios de una AENA ya semipública (el 49 % de su capital es privado), cuyas acciones han cerrado la semana en el índice Ibex-35 a un precio unitario de 137,7 euros, un 1,7 % más que el jueves (en lo que va de enero se ha revalorizado un 6,2 %) y casi en línea con su máximo histórico de cotización, de modo que la compañía vale hoy 20.302 millones. La CNMC, además, estima que los costes de capital del gestor aeroportuario son más reducidos que los que sus responsables señalan (el 6,3 % en vez del 8,4 %) y rechaza el cálculo oficioso del mercado de que por culpa de la rebaja de tasas dejará de ingresar 850 millones hasta 2021.