Avia aspira a convertirse en cuatro años en el quinto operador petrolífero estatal

Las nuevas estaciones de Avia presentan un diseño vanguardista, como la que aparece en la fotografía situada en Palencia./
Las nuevas estaciones de Avia presentan un diseño vanguardista, como la que aparece en la fotografía situada en Palencia.

El Plan Estratégico prevé duplicar la facturación hasta los 1.500 millones y posicionar a la firma como primer distribuidor estatal de gasóleo

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

La compañía guipuzcoana Avia quiere escalar del séptimo al quinto puesto en el ranking estatal de operadores petrolíferos, para situarse inmediatamente detrás de los gigantes del sector: Repsol, Cepsa, BP y Galp. El Plan Estratégico 2017-2021, aprobado recientemente, marca unos objetivos en extremo exigentes. En cuatro años, la compañía quiere dejar atrás a Saras y Disa, situadas en los puestos quinto y sexto. Y, por si fuera poco, aspira a ocupar el liderarzo en distribución de gasóleo industrial, agrícola o para comunidades (calefacción). La facturación se incrementará desde los 700 millones de euros actuales a 1.500. Como para quitar el hipo. Las inversiones ascenderán a 23 millones de euros.

Millones.

El Plan Estratégico prevé invertir 23 millones de euros, la mayor parte en la ampliación de la red de estaciones de servicios y de gasocentros.

Gasolineras.

En cuatro años, la compañía prevé pasar de 170 gasolineras a 500.

Gasocentros.

El objetivo es llegar a disponer de 36 gasocentros, trece más que ahora.

Millones de litros.

Avia suministrará dentro de cuatro años 2.500 millones de litros de combustible, frente a los 1.250 actuales.

Avia dispone de una solidez económica que le permite afrontar con garantía los retos indicados. El operador, a la chita callando, se sitúa en el segundo o tercer puesto (depende del año) en el ranking guipuzcoanos de empresas que más facturan, solo por detrás de CAF y ocasionalmente de ArcelorMittal o Iparlat.

La fortaleza de Avia se sustenta en las 170 gasolineras y 23 gasocentros repartidos por todo el Estado. Suministra anualmente 1.250 millones de litros de carburante, con la facturación antes señalada de 700 millones de euros. No son los 900 que alcanzó en su pico más alto (2010), pero sin duda es una cantidad envidiable.

Con estos mimbres, más de una compañía se limitaría a gestionar el éxito, pero este no es el caso de Avia, una firma acostumbrada a redoblar las apuestas. La construcción de una terminal propia en el puerto de Bilbao (1996) o la compra de Fuel Iberia a Kuwait Petroleum España (2015) por un importe de 3 millones de euros prueban que su objetivo es crecer.

Aitor Egurrola, gerente de Avia, tiene claro que hay que huir de la comodidad. «El Plan Estratégico responde a la constatación de que en este sector si no creces mueres. Se tiene la percepción de que es una actividad económica en la que nos forramos, pero no es así. Ahí están los casos de Shell, Total o de Kuwait Petroleum España, que han abandonado. Nosotros queremos seguir avanzando con la apertura de más estaciones de servicio y en distribución».

Traducido a números, el salto que pretende dar Avia en cuatro años es espectacular. El objetivo es llegar a las 500 estaciones en 2021 (ahora tiene 170), de las que solo 12 serán en propiedad o con participación mayoritaria de la compañía, las mismas que en la actualidad. La expansión se basará en potenciar los alquileres (Avia paga una renta al propietario del negocio, que se retira del mismo), pasando de las 24 actuales a entre 150 y 160. El resto serán abanderadas, es decir, el dueño de la gasolinera (que mantiene la gestión) adopta la marca Avia, con la condición de que compre el carburante solo a esta firma. Avia paga el cambio de imagen de la estación, una inversión que asciende a unos 40.000 euros.

Por tanto, la operadora guipuzcoana se expandirá sin comprar estaciones, una estrategia que le permitirá duplicar el suministro en cuatro años, pasando de 1.000 a 2.000 millones de litros, sin incorporar patrimonio. La cuota de mercado en la actual zona de influencia (norte de España) será del 15%. En el conjunto del Estado se prevé que la cuota ascienda desde el 1,5% al 3%. Las gasolineras con la marca Avia se podrán ver en todas las provincias, cubriendo los huecos ahora existentes en la zona centro y Levante.

La segunda línea de crecimiento será la de distribución de gasóleo. La compra de Fuel Iberia catapultó a Avia a los puestos de cabeza del ranking, pero el objetivo es alcanzar el liderazgo. En el próximo cuatrienio prevé poner en marcha trece nuevos gasocentros, que se sumarán a los veintitrés ya en manos de la compañía guipuzcoana. A diferencia de las estaciones, la red de gasocentros es propiedad de Avia en su totalidad. El salto, que supondrá estar presente en todas las comunidades autónomas (excepto Canarias) requerirá la inversión de 5 millones de euros. En 2021, si todo marcha según lo previsto, se duplicará el suministro de gasóleo industrial, agrícola y comunitario: 500 millones de litros. La distribución a día de hoy ya es más importante que las estaciones de servicio en cuanto a facturación. Supone el 30% de las ventas, frente al 25-27%.

El Plan Estratégico prevé un importante incremento de la plantilla. En Avia trabajan 300 personas, que se elevarán a 1.000 en 2021, principalmente por el impulso a la distribución y en el alquiler de gasolineras. En este último caso, los empleados se subrogan.

La marcha positiva de Avia también repercute en los ingresos de Hacienda, aunque curiosamente se beneficia a la vizcaína en lugar de a la guipuzcoana. Egurrola explica que este hecho es consecuencia del Concierto Económico. Avia comenzó su actividad en Zierbana y está conectada a la red de CLH y a la refinería de Petronor. En consecuencia, la compañía guipuzcoana paga 300 millones anuales de media al fisco del territorio vecino.

Otros negocios

Estaciones de servicio y distribución constituyen el núcleo duro de la compañía, pero existen otras líneas de negocio relevantes, como los combustibles alternativos. Avia se está preparando en este terreno, aunque Egurrola indica que el desarrollo de este mercado va bastante más lento de lo esperado. No obstante, la marca guipuzcoana adaptará 50 estaciones de servicio para que en un plazo de cuatro años ofrezcan GLP (gas licuado o autogas).

Tampoco se pierde de vista el GNV (gas natural vehicular) porque, como dice el gerente, «parece que el futuro va por ahí», pero añade que sufre el lastre de las altas inversiones necesarias. Avia dispone de una estación de este tipo en Olaberria y ofrecerá este combustible en la de Araia.

Respecto al vehículo eléctrico, Egurrola afirma que «ha llegado para quedarse, pero la curva de crecimiento no tiene nada que ver con las optimistas previsiones de hace algún tiempo». No obstante, indica que el reciente anuncio de BMW, Ford, Daimler y Volkswagen de que van a colaborar para crear una red de cargadores muestra que es un mercado a vigilar. Avia montará su primera electrolinera en 2017, aunque todavía no ha decidido dónde.

La operadora también considera relevante para sus resultados la captura del consumo de carburantes que realizan las grandes firmas de transporte internacional. Dispone de una compañía, IS21, que se dedica a este mercado y que ya cuenta con estaciones en la N-I, la Junquera y en Beriain (Navarra).

Piratas

Las previsiones, por tanto, son más que optimistas, pero como reconoce Egurrola están sujetas a dos variables: el precio del petróleo y el pirateo. Respecto al primer asunto, señala que poco se puede hacer, porque el coste del barril depende del mercado internacional.

En cuanto al segundo, reclama mayor control. «No hay barreras de entrada en este mercado. Cualquiera puede convertirse en operador petrolífero. Los piratas venden combustible durante unos pocos meses y luego desaparecen, tras mover millones de litros. Compran el combustible directamente a CLH y basta con disponer de una lista de clientes para asegurarse el suministro».

Aitor Egurrola explica que «no es posible competir con los piratas, porque no pagan el 21% de IVA, como hacemos los demás. Cuando llega el momento de devengar el impuesto, dicen que no pueden. La Administración está obligada a dar un plazo de tres meses. Para cuando se acaba este plazo -denuncia el gerente- ya se han ido a disfrutar del dinero a las islas Caimán. Esta práctica fraudulenta se ha extendido principalmente en Andalucía y Cataluña».

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