La cuarta revolución industrial ya está aquí

La cuarta revolución industrial ya está aquí

Nuevas tecnologías como el internet de las cosas o la realidad virtual cambiarán el mundo y abren todo tipo de oportunidades empresariales

ZIGOR ALDAMAshanghái

«La primera revolución industrial llegó con los motores de vapor, que nos permitieron darles a las máquinas una potencia antes impensable; la segunda fue fruto de la electricidad, una invención que cambió para siempre la vida del ser humano; y la tercera revolución la han propiciado los ordenadores, que nos permiten multiplicar por millones las operaciones que una persona es capaz de hacer, y, sobre todo, la globalización que ha impulsado internet». Ahora, no obstante, Zhao Xianming, presidente y consejero delegado de ZTE, una de las empresas chinas líderes en redes de telecomunicaciones, vaticina la llegada de una cuarta revolución industrial que dejará pequeñas a las otras tres, porque su efecto va a ser exponencial. «Es señala la que va a llegar con el establecimiento del internet de las cosas (IdC)».

Pero, ¿en qué consiste exactamente este gran salto adelante? La respuesta la proporciona el propio Zhao: «En pocos años unos 7.000 millones de personas estarán conectados a la red a través de diferentes dispositivos que les darán acceso al conocimiento y facilidad para hacer negocio». Pero el IdC permitirá también la conexión de miles de millones de aparatos entre sí, lo cual proporcionará tal cantidad de datos que llevará la civilización humana a un nuevo nivel. «La combinación de big data, IdC, robótica, y realidad virtual explica va a cambiar por completo la sociedad, desde la agricultura hasta el sector servicios, pasando por la educación, la medicina, o la respuesta que se da en emergencias tras desastres naturales».

El agujero de la ciberseguridad

«Con la puesta en marcha del internet de las cosas el peligro de los ciberdelincuentes se ha disparado». Didier Lamouche, presidente de la empresa francesa de ciberseguridad Oberthur, no tiene dudas al respecto. «Hasta el año 2000 explica si un hacker lograba infectar un ordenador, su efecto seguramente no iba mucho más lejos de ese terminal».

Sin embargo, la consolidación de internet ha cambiado las cosas. Se demostró con el primer escándalo a gran escala, que fue la filtración de los datos de 77 millones de usuarios de la videoconsola Playstation. Y se ha demostrado más recientemente con el robo de imágenes de famosos del servicio en la nube de Apple. «Si eso ya sucede ahora, imagine el riesgo cuando todos los coches y los hogares estén conectados a la red y nuestros datos biométricos se guarden en la nube», advierte Lamouche.

Resulta evidente que hace falta crear protocolos seguros para que la nueva revolución industrial suceda. «Sobre todo en el sector de los pagos online, ninguna nueva tecnología tendrá éxito si no consigue convencer al cliente de que es segura y de que sus datos privados están bien protegidos», continúa el directivo de Oberthur, presente en el Congreso MWC de Shanghái.

Por eso, su empresa ya ha desarrollado dos nuevas tarjetas bancarias que permiten compras seguras: en una de ellas el código CVV que está situado en la parte posterior e imprescindible para comprar en internet cambia cada 45 minutos, y en la otra hay un lector de huellas dactilares para hacer pagos en terminales que no requieren contacto. «Lo más importante no es el IdC sino el pago de las cosas, puesto que en el futuro incluso los aparatos podrán hacer compras. Y estas tienen que ser seguras», concluye.

El directivo de ZTE no delira. De hecho, no es el único que piensa así, como se pudo ver en el primer Congreso Mundial de Telefonía Móvil (MWC), celebrado a principios de mes en Shanghái. El despliegue de las redes 5G en 2020, que permitirá los miles de millones de conexiones que requieren avances como el automóvil sin conductor, los drones mensajeros, o las ciudades inteligentes, serán el punto de partida para esta nueva era, en la que se abre un gigantesco abanico de oportunidades de negocio. «En Japón ya hay numerosos restaurantes que han sustituido a sus camareros de carne y hueso por robots. Según van aumentando sus capacidades, pronto los veremos haciendo también labores más complejas, como las que puede realizar un enfermero», vaticina Kazuhiro Yoshizawa, presidente de la operadora nipona NTT Docomo. «Es lógico admite que esto preocupe a ciertos sectores de la población, que temen por sus puestos de trabajo, pero abre un nuevo horizonte de expectativas para las empresas de alta tecnología».

Yang Jie, presidente de China Telecom, le da la razón. «Nos guste o no, las máquinas van a cambiar nuestras vidas tanto o más que internet; es hora de que comencemos a pensar cómo se van a reestructurar las sociedades en las que muchos puestos de trabajo van a desaparecer», «Con el desarrollo de la inteligencia artificial previene, los cambios se van a dar cada vez más rápido y pueden provocar tensiones sociales». Según GSMA, la asociación que agrupa a operadores de telefonía móvil de todo el mundo, las conexiones de personas y de aparatos a la red se multiplicarán por 10 de aquí a 2020, y por 1.000 en la década siguiente. Eso no sólo permitirá la construcción del hogar inteligente, sino también de un nuevo modelo de fábrica que cambiará del todo la forma de operar en la industria.

«De momento, sólo alcanzamos a predecir el volumen de negocio que generará la primera etapa, y que estimamos en 1,5 billones de euros», apunta el director general de la asociación, Mats Granryd. «Además añade, resulta evidente que en esta nueva era las empresas harán transacciones mucho más a menudo con el cliente final y menos con intermediarios, que irán desapareciendo». «El cliente va a marcar la pauta y la respuesta va a tener que ser mucho más rápida», apostilla.

Ahora le toca a Asia

A diferencia de las primeras revoluciones industriales, que se desarrollaron en Europa y Estados Unidos antes de extenderse al resto del planeta, los expertos coinciden en señalar que la cuarta tendrá su epicentro en Asia. «El continente se ha adaptado mucho mejor y más rápido a todo lo relacionado con la era de internet, desde la adopción de los smartphones, que serán el mando a distancia de nuestras vidas, hasta los pagos online. En esta coyuntura ha tenido gran relevancia que China e India sean los principales fabricantes de hardware del planeta y que tengan los dos mercados más prometedores del mundo», sentencia Jason Zheng, vicepresidente del fabricante de chips Qualcomm.

La nueva revolución industrial también llegará de la mano de avances tecnológicos que, según Zeshan Qureshi, consejero delegado de Haier Mobile, «aún ni siquiera podemos imaginar». Lo que sí se sabe ya es que, en ese salto cualitativo, «nuevos materiales como el grafeno van a ser protagonistas». Permitirá avances como una televisión que se podrá enrollar como una alfombra, y en la que ya está trabajando el gigante chino de los electrodomésticos Haier. «Es evidente que cambios tan profundos como los que nuestros padres han vivido en toda su vida nosotros los sentiremos en poco más de una década», pronostica Zeshan.

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