De la 'cosa esa' de internet al internet de las cosas

Los hermanos Jon y Unai Elósegui -en el centro de la imagen- junto a parte de la plantilla de Hispavista, en su cuartel general, en Igara./
Los hermanos Jon y Unai Elósegui -en el centro de la imagen- junto a parte de la plantilla de Hispavista, en su cuartel general, en Igara.

La donostiarra Hispavista, especializada en publicidad y servicios en la red, cumple veinte años orgullosa de haber sido varias veces visionaria

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Si hay un ámbito empresarial extremadamente competitivo, en el que a cada minuto surgen en cualquier parte del mundo nuevas ideas y nuevos 'gurús' que todo lo iluminan, apagando lo anterior, ése es el de internet. Una jungla en la que tiene enorme mérito perdurar. Por eso, la donostiarra familia Elósegui, creadora, desarrolladora y propietaria de Hispavista, que estos días cumple 20 años, puede estar más que orgullosa. Orgullosa de, sin haberse movido de aquí ni sucumbir a cantos de sirena, haber triunfado en el negocio 'on line' tras dejar en el olvido a firmas coetáneas como Olé, Ozú, Navegalia, Geocities, Altavista, Telepolis, Ale-hop o Lycos. ¿Se acuerdan de ellas?

Aunque parezca mentira, en ese espacio de multinacionales y cifras millonarias (véanse los 26.000 millones de dólares pagados por Microsoft por LinkedIn), lo que nació en un dormitorio de una sencilla casa de Amara en los primeros años noventa sigue en San Sebastián (en concreto, en Igara), empleando a cincuenta personas y facturando unos 40 millones de euros al año. Y lo más importante, sigue dibujando y hasta inventándose el futuro, convertida hoy en una firma líder en publicidad y servicios empresariales en la red.

Unai Elósegui, director general de Hispavista, ríe al recordar aquel dormitorio en la casa de sus aitas. Fue allí donde su hermano Jon (el creador de todo) comenzó la historia en 1991 cuando, después de visitar a Paul, el hermano mayor, que hacía su tesis en la Universidad de Oxford, empezó a trastear con internet, las 'http' y los correos electrónicos, que por aquel entonces se circunscribían al mundo universitario.

Entre libros, apuntes de la carrera de ingenieros (los tres hermanos han estudiado en Donostia) y ropa de deporte -Jon corría triatlones cuando tampoco casi nadie sabía qué era eso- un universo de ordenadores caseros (algunos los mandaba Paul, rescatados de la basura de Oxford) conectados entre sí comenzó a crecer. La cuarta Elósegui, Miren, estudió Administración de Empresas en la Este, y tras un exitoso periplo en el ámbito financiero internacional, regresó a casa y hoy es la directora de Desarrollo de la empresa. Quienes les conocen saben bien que toda la familia es, sencillamente, brillante.

«Aquello de los ordenadores fue antes de Hispavista; era como tener un servidor en el cuarto, que servía para que los frikis de Linux se conectaran entre sí», apunta Unai. El verdadero germen de la empresa fue el buscador que hizo Jon como proyecto de fin de carrera. Así, como suena, un buscador. La cosa es que tuvo éxito, atrajo mucho tráfico para la época y, en 1996, se lanzó al mercado.

Adelantados a su tiempo

Poco más tarde, y gracias a ese espíritu visionario, la empresa puso en marcha portales 'nicho', algunos de los cuales mantiene hoy (como www.labolsa.com o www.trabajos.com). Hasta se adelantaron demasiado con algunos proyectos, como con un portal de intercambio de vídeos que, años antes de YouTube, no contaba con la tecnología para que los usuarios subieran sus creaciones.

Tras un periodo en el que la mitad de la empresa estuvo en manos de terceros (la francesa Liberty Surf y después la Italiana Tiscali), los Elósegui retomaron el control. Corría 2002 y apostaron por la diversificación de negocios y de fuentes de ingresos.

Surgieron Hispavista Soluciones (dirigido a empresas, a las que se ofrece, entre otras cosas, soluciones de márketing digital) o Hispavista Labs, que a finales de 2010 (la fecha tiene su importancia) surgió como el primer centro español de investigación dedicado íntegramente a la I+D+i en internet. Este laboratorio está adscrito a la Red Vasca de Ciencia y Tecnología.

Esta suerte de 'joya de la corona' -que se apoya a diario en la filosofía del 'ensayo y error'- tiene el foco puesto en la adaptación y creación de tecnología y la búsqueda de nuevos modelos de negocio dentro de la red, como puedan ser la Industria 4.0 o el internet de las cosas. Es la punta de lanza de la vanguardia de una compañía en la que, como sucedía en sus orígenes (en aquel dormitorio), aún puedes encontrar a alguien montando o desmontando algo en una mesa con una lupa y rodeado de cables y chips.

«Lo que hicimos al empezar a diversificar fue aprovechar nuestra enorme experiencia hasta esa fecha en el mundo de internet para dar soluciones a la empresa», incide Elósegui, quien pone de relieve que «en esto, como en otras muchas cosas, las canas son un grado y siempre ayudan».

«Nosotros experimentamos mucho con nosotros mismos, abrimos y cerramos puertas constantemente para ver si hay posibilidades de negocio, y eso nos da un margen enorme; piense que no es lo mismo ver los toros desde la barrera que haber toreado mucho ahí abajo. Ahora estas cosas están muy de moda, pero nosotros llevamos muchos años trabajando en ello», destaca Unai Elósegui.

«El 'Big Data' está mucho más desarrollado en internet que en la industria, pero también en esto tenemos abiertos varios proyectos; se trata de que las máquinas sean más listas y, por tanto, a base de medir todo se puedan rebajar los costes de mantenimiento o predecir su comportamiento», afirma.

Y otro mensaje a la industria tradicional o a quien no esté ya en la red: «Aunque pensemos que vendemos, por ejemplo, máquina herramienta de un millón de euros la unidad, y que eso no se va a vender por la red, el cliente, el comprador, ya es digital, así que hay que estar en internet. Si tú no estás, estará otro».

Logaritmos

Uno de los puntos fuertes de Hispavista es el márketing programático basado en algoritmos. ¿Le suena aquello de que usted busca en internet un hotel en Zarautz y, automáticamente, la red o alguna de sus aplicaciones favoritas le ofrece, sorpresivamente, restaurantes próximos a la playa zarauztarra y cursillos de surf? Pues eso.

Es algo en lo que la firma donostiarra es experta. «Funciona muy bien, sobre todo en todo lo que es B2C ('business to consumer') y cuando hay gran volumen de transacciones; en México, por ejemplo, nos piden multiplicar por diez la inversión inicial, y lo logramos», dice.

Cuestionado por cómo será el Hispavista de dentro de 20 años, Unai Elósegui explica que será «diferente». «Antes podías hacer tú mismo todo y valía, ahora existe un grado de especialización bestial, que supongo será mayor cuanto más tiempo pase», concluye.

 

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