Nubarrones en el mapa vasco del acero

Nubarrones en el mapa vasco del acero

El sector ha perdido peso, aunque Euskadi concentra el 50% de las acerías españolas y emplea a unas 15.000 personas

ANA BARANDIARAN SAN SEBASTIÁN.

El hierro está en el origen de la industria vasca. Y a pesar de que el sector siderúrgico ha perdido peso, sigue siendo una actividad emblemática con fuerte impacto en la economía. De hecho, Euskadi alberga la mitad de las acerías españolas aunque su producción ronda los 4 millones de toneladas, el 28% del total nacional, lejos del 40% que alcanzaba a principios de la pasada década. Incluyendo a las empresas transformadoras y a los fabricantes de bienes de equipo de este ámbito, la siderurgia vasca factura unos 5.000 millones de euros, el 7,5% del PIB, y da empleo a 15.000 personas. Por eso hay tanta alarma por los problemas del sector, amenazado, entre otros factores, por la invasión de acero chino a precios de derribo y el alto coste de la electricidad, una rémora dado que todas las plantas vascas funcionan con horno eléctrico.

Ahora la atención está en la ACB de Sestao, la heredera de los Altos Hornos, después de que su dueño, el grupo indio ArcelorMittal, anunciase su cierre indefinido a partir de febrero. Pero a finales del año pasado la preocupación se centraba en Sidenor, después de que su propietaria, la brasileña Gerdau, reconociese que estudiaba su venta para aliviar sus cuentas.

ArcelorMittal y Gerdau controlan la mayoría del mapa vasco del acero. El grupo indio es el mayor productor mundial con cerca de 98 millones de toneladas y plantas en 19 países. En el País Vasco, aparte de la ACB de Sestao tiene tres acerías en Gipuzkoa: Zumarraga, Olaberria y Bergara. En total, 1.300 trabajadores que están pendientes de las decisiones de un gigante en serias dificultades; hasta el tercer trimestre perdió 1.300 millones de dólares.

Gerdau suma 1.500 empleos en Euskadi con sus plantas de Basauri, Azkoitia y Vitoria. El grupo brasileño está seriamente afectado por la recesión de su país natal, de donde obtiene el 50% de sus resultados, y por eso ha puesto a la venta activos, entre ellos la antigua Sidenor.

Escaso capital vasco

Aparte de estas dos grandes multinacionales, tienen instalaciones en la comunidad Aceros Olarra, perteneciente a la familia italiana Roda, y Nervacero, de los catalanes Celsa. Además, están los fabricantes de tubos sin soldadura, Tubacex y Tubos Reunidos, ambos con sede en Álava. Sin olvidar a las empresas transformadoras, como Condesa, que hace tubos con soldadura en sus plantas de Legutiano, y Etxebarri, de ArcelorMittal, que fabrica hojalata.

Las acerías puras son once, con una facturación que ronda los 1.700 millones y cerca de 4.500 empleos. Cada una, en función de los productos en los que esté especializada, tiene problemas diferentes y está más o menos afectada por el 'dumping' chino. Lo que sí es una queja global es el coste de la electricidad en España, hasta un 38% más cara que la de Alemania. Con el desmantelamiento de los Altos Hornos se perdió la siderurgia integral en Euskadi, que sí se ha mantenido en Asturias. Ahora constituye una ventaja competitiva porque «el mineral de hierro se ha desplomado desde los 150 dólares la tonelada a los 45, un mínimo histórico», según explica Andrés Barceló, director general de Unesid. El horno eléctrico utiliza la chatarra, que no ha bajado tanto, y la factura energética es mayor.

Esta es una de las razones que explican la debilidad de la ACB, ya que ArcelorMittal ha derivado parte de su producción a Asturias y Francia, que cuentan con sistema integral. Pero además es que la planta vasca ofrece la ventaja a sus propietarios de que se puede volver a arrancar en cuestión de horas. Es muy flexible y por eso la paran cada vez que tienen necesidad de reducir la producción. Por otro lado, su producto, bobinas de acero, es bastante vulnerable a la invasión china y, de hecho, su precio se ha derrumbado desde los 515 euros por tonelada en el año 2012 a los 380.

Investigación europea

La consejera de Industria, Arantxa Tapia, desveló recientemente, tras viajar a Bruselas con el lehendakari, que la Comisión Europea podría iniciar una investigación en breve para establecer medidas antidumping para las bobinas laminadas en caliente como las que salen de la ACB. Los expedientes ya en vigor sólo protegen al alambrón de Zumarraga y a los fabricantes de tubos.

Pero más allá del blindaje anti-dumping, la exposición a la competencia desleal china depende de la especificidad del producto. Por ejemplo, Gerdau no está muy afectada porque se dedica a barras de aceros especiales, principalmente para automóviles. «Es un producto en el que no entran las importaciones chinas porque se encarga con unas características muy concretas. Hay condiciones diferentes casi para cada modelo de coche», explican fuentes del sector. Los problemas en este caso vienen más de la situación de la matriz brasileña. Depender de una multinacional así es lo que tiene, que cierran y venden plantas en función de su estrategia global, sin atender a la situación local.

Con los aceros inoxidables de Olarra pasa exactamente lo mismo, en el sentido de que no están amenazados por las importaciones chinas. Y otro tanto se puede decir de Tubacex y Tubos Reunidos. En su caso el problema es otro, aunque no menos preocupante. Se trata del parón en las inversiones de petróleo y gas -'oil & gas' en términos anglosajones-, como consecuencia del desplome del crudo. La parálisis se nota especialmente en el 'fracking' de EE UU, que es el principal consumidor de tubo en términos absolutos. Tubacex ya advirtió el pasado verano de un posible ERE.

En Nervacero (Celsa), se dedican a las barras de corrugado, utilizadas en la construcción. Es la misma especialidad de la planta de ArcelorMittal en Zumarraga, donde también se fabrica alambrón. En las otras dos fábricas del grupo indio en Gipuzkoa se hacen perfiles destinados, asimismo, a la construcción.

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