Masters 1000 de Canadá

Nadal despieza el puzzle de Fognini

Nadal. /Efe
Nadal. / Efe

El balear accede a semifinales del Masters 1.000 de Canadá tras remontar a Fognini, quedándose a un paso de retener el número dos del mundo

ENRIC GARDINER

Por segunda vez en este 2019, Rafael Nadal remontó un encuentro. Le tuvo Fabio Fognini contra las cuerdas tras un primer set demoledor y tuvo que ser el español el que le devolviera a la tierra (2-6, 6-1 y 6-2) y le calmase para acceder a las semifinales del Masters 1.000 de Canadá y quedarse a un paso de retener el número dos del mundo y a dos de revalidar el título en suelo norteamericano.

Fognini fue todo lo que se esperó de él. Salió a la pista como un huracán, tocado por esa efervescenci que le caracteriza y que le puede hacer ser el mejor del mundo o deshacerse en minutos cual azucarillo. A Nadal le tocó tragar con la primera. A Fabio le funcionaba todo. Le quemaba el servicio, le ardía la derecha e incluso cuando se sentaba en el banquillo parecía desquiciar a Nadal. Quizás en gesto de burla, el transalpino acumuló botellas y botellas de agua a los pies de su banco.

Nadal no daba crédito a lo que veía. Ni tampoco daba raqueta con bola. Sumaba error no forzado tras otro y se marchó vapuleado con el set perdido por 2-6, con dos roturas encajadas y habiendo forzado solo un punto de 'break' sobre el servicio de Fognini.

El partido tomaría entonces uno de los dos rumbos posibles. El italiano mantendría el nivel y esto acabaría como acabó la semifinal de Montecarlo, o Fognini bajaría el nivel, Nadal pararía la sangría de errores y el encuentro se igualaría y balancearía para el lado manacorense.

Y ocurrió que a Fognini se le acabaron las ideas al mismo ritmo que se le terminaban las botellas de agua. El de San Remo se vio enfrascado en un peloteo de estos interminables que le encantan a Nadal en el primer punto del tercer set y ahí se vislumbró el cambio de actitud. Nadal ya no falló más y se llevó los ocho primeros puntos del segundo parcial. Avanzó hasta el 3-0 y correspondió la afrenta de Fognini con un contundente 6-1.

La paciencia y la efervescencia se le agotó al transalpino, que pidió la atención del médico en cuanto se echó el telón al set y que continuó con el desvanecimiento que había iniciado minutos atrás.

Volvió a ceder rápido su servicio y tuvo que salvar un 0-30 para no ponerse 3-0. A medida que el cielo canadiense se ennegrecía y el día daba paso a la noche, el hummor del italiano, afectado por las ampollas, empeoraba, dando claros síntomas de agotamiento.

Nadal se mantenía al margen. Lo había hecho durante el juego de las botellas y lo hacía ahora, impasible ante los problemas de un Fognini al que nunca hay que dar por muerto. Hace cuatro años en el Abierto de los Estados Unidos, le remontó dos sets y un 'break' en contra. La mayor remontada que ha sufrido el manacorense. Por eso, aunque esta vez Fognini dispuso de oportunidades para revertir la ventaja de Nadal en el tercero, el español sacó el puño firme y no dejó lugar a la sublevación para meterse en semifinales y ser el quinto tenista de la historia en alcanzar las 450 victorias en pistas rápidas, solo por detrás de las 762 de Roger Federer, las 594 de Andre Agassi, las 552 de Novak Djokovic y las 489 de Jimmy Connors.