Regreso de la tierra batida

Nadal avista Montecarlo

Rafa Nadal, durante un partido en Montecarlo./Sebastien Nogier (EFE)
Rafa Nadal, durante un partido en Montecarlo. / Sebastien Nogier (EFE)

El tenista español aterriza en una de sus plazas predilectas en busca del doceavo título en el Principado

ENRIC GARDINERMadrid

En el momento en el que el cemento echa el telón y los calcetines comienzan a cubrirse de barro, las pelotas de tierra y las pistas de arcilla, una bestia sale de su guardia para reclamar su botín. Rafael Nadal vuelve a las pistas con la lesión en la rodilla olvidada y con el objetivo de, como mínimo, igualar los resultados cosechados el año pasado en la tradicional gira de arcilla europea. En 2018, el balear conquistó Montecarlo, Barcelona y Roma antes de conseguir el mayor logro de todos, Roland Garros. Los cuatro entorchados más la derrota en cuartos de final en Madrid suponen una bolsa de 4.680 puntos que tendrá que amarrar para poder defender la segunda posición en el ránking. El asalto al trono de un Novak Djokovic que posee más de 11.000 puntos y que en la arcilla defiende poco más de 800 es imposible. Pero el ránking no es algo que atormente ahora a Nadal. Con 32 años y tras un inicio de temporada marcado por las lesiones, la meta es comenzar a morder títulos.

Se le escapó la final del Abierto de Australia ante un inconmensurable Djokovic y no pudo presentarse a las semifinales de Indian Wells contra Roger Federer, sus mejores resultados este año. Entre medias, temprana derrota en Acapulco y bajada de Miami, para recuperar la rodilla, entrenar en Manacor y volver a punto para la tierra. Montecarlo y sus espectaculares vistas serán la primera parada en el calendario de la arcilla y pueden marcar otro récord en el cinturón de un Nadal que lleva tres títulos consecutivos en el Principado. De ganar otra vez, serían doce trofeos aquí, más que en ningún otro sitio, registro que ya batió en 2017 y 2018 y que luego igualó en Barcelona y París.

Su mayor rival por el título será el hombre que más veces le ha batido aquí, un Djokovic que le venció en la final de 2013 -rompiendo una racha de ocho títulos- y en las semifinales de 2015. El serbio partirá en la otra parte del cuadro con las dudas que le otorgan sus pobres resultados el año pasado en arcilla y con las sorprendentes derrotas en Indian Wells (Philipp Kohlschreiber) y Miami (Roberto Bautista). Con la brecha que puede abrir durante los meses de tierra, se espera que el Djokovic más voraz vuelva a escena y ponga en entredicho el reinado de Nadal. El español tiene por delante un cuadro en el que no aparecen muchos especialistas sobre arcilla en las primeras rondas, pero en el que los nombres de calidad abundan.

Así, su rival en segunda ronda -está exento de la primera por ser cabeza de serie-, será Roberto Bautista, que tuvo que remontar un set adverso a John Millman. Luego podrá verse las caras con el búlgaro Grigor Dimitrov en tercera, con Stan Wawrinka -primer escollo duro en tierra- o el croata Marin Cilic en cuartos de final. En las semifinales, Alexander Zverev aparece como la amenaza más patente, pero la irregular temporada del alemán pone en duda sus opciones en una superficie que no es la más adecuada para su juego, pero en la que ha levantado dos Masters 1.000 (Roma 2017 y Madrid 2018).