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Lee Duck-hee, el tenista sordo que hace ruido

Lee Duck-hee, durante el partido. /ATP Tour
Lee Duck-hee, durante el partido. / ATP Tour

El tenista surcoreano se convierte en Winston Salem en el primer jugador sordo en ganar un partido ATP en el circuito

ENRIC GARDINERMadrid

El mundo del deporte está dado a las historias de superación y el tenis es un claro ejemplo de ello. Desde las más recientes, como la exitosa vuelta al circuito de la checa Petra Kvitova después de que un atacante le rajara la mano izquierda en un intento de robo, hasta algunas que se remontan a otra época, como es el caso de Harns Redl, quien en la década de los 40 y los 50 participó en Wimbledon con la particularidad de solo tener brazo derecho. El izquierdo lo perdió en la Segunda Guerra Mundial y le permitieron la entrada al torneo porque sacaba lanzándose la pelota con la propia raqueta. Alcanzó los octavos de final en 1947.

Anclados ya en 2019, un jugador con discapacidad se ha abierto camino en el circuito de la ATP sin prácticamente hacer ruido hasta ahora. Lee Duck-hee es surcoreano, número 212 del ránking, diestro, con revés a dos manos y sordo. Su historia se ha multiplicado por haberse convertido en el primer tenista sordo en ganar un partido ATP. Lo hizo esta semana en el torneo de Winston Salem ante el suizo Henri Laaksonen. «La gente se burlaba de mí por mi discapacidad y me decían que no debería estar jugando», aseveraba el joven de 21 años, quien nació sordo.

Lee comenzó a jugar al tenis a los siete años al ver jugar a su primo y desde entonces ha tenido que lidiar con la problemática de no escuchar nada en un deporte en el que tras cada punto hay un canto de los jueves de línea, una réplica del juez de silla y un intercambio de silencios y estallidos en la grada. El no oír el impacto de la pelota en las cuerdas, ni el silbido de la bola es su día a día.

Además, Lee no aprendió el lenguaje de signos y se defiende en la pista leyendo los labios del juez de silla. Cuando tiene que atender a los medios, lo hace con un intérprete de por medio. En Winston Salem, su prometida, Soopin, hizo las veces de traductora. «Siento una gran responsabilidad porque cada paso que doy como tenista puede influir en otra gente sorda. Espero que mi carrera les dé un mensaje esperanzador de que pueden superar su discapacidad y hacer sus sueños realidad», explicó el surcoreano a la cadena BBC en 2018.

«Una verdadera historia de superación la de Lee Duck-Hee que nos enseña que debemos luchar» Rafa NAdal

A nivel de resultados, Lee ha conquistado 8 torneos Futures y alcanzado dos finales Challenger, la última en junio de este año en Little Rock (Estados Unidos), menos de lo que se esperaba de él cuando con 14 años comenzaba a brillar. Su raqueta no ha pasado desapercibida con los años para los más grandes. Rafael Nadal le conoció en 2013 y ya por entonces fue consciente de lo que había vivido y le quedaba por vivir al surcoreano. «Una verdadera historia de superación la de Lee Duck-Hee que nos enseña que debemos luchar», dijo el manacorense, quien además luego entrenaría con él en Roland Garros durante la edición de 2014.

Su caso, recuerda al del alemán Yannick Hanfmann, parcialmente sordo, que se enfrentó a Nadal en Roland Garros, pero Lee es diferente y no ha escuchado nunca en su vida, hasta que ha hecho resonar su tenis en el circuito.

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