Pelota

Justo Lillo: «Rezusta sería buen jugador de balonmano o jabalinista»

Lillo y Rezusta miran cómo Mendizabal III levanta pesas. / J.M. LÓPEZ
Lillo y Rezusta miran cómo Mendizabal III levanta pesas. / J.M. LÓPEZ

Justo Lillo, preparador físico del zaguero de Bergara, recuerda que llegó a sus manos «verde, pero con buen motor»

J.L.

El tolosarra Justo Lillo, preparador físico de Aspe, sigue los pasos de los cuatro finalistas pero mantiene una relación profesional más estrecha con Beñat Rezusta. «Hará unos seis años que empezó a prepararse conmigo. Llegó verde, pero con buen motor. Llevo cuarenta años entrenando deportistas y te das cuenta enseguida de si es alguien con potencial. Beñat era de esos».

El principio no fue fácil. «Terminaba las sesiones con agujetas», señala Lillo. «Cuando hacíamos trabajo láctico exigente, le entraban ganas de vomitar. Practicaba mucho deporte, la propia práctica de la pelota le preparaba, pero su organismo no estaba preparado aún para el máximo nivel. Aquello pasó a la historia pronto».

«Poseía un cuerpo grande de 1,90 de estatura que había que fortalecer», explica Justo Lillo. «Hoy está fibroso, delgado. Posee mucha velocidad en carrera. Eso viene de fábrica. Le he observado una gran mejoría en espacios cortos y en agilidad. Con ese fin ha insistido en ejercicios de salidas y sobre el tatami, así como en trabajos genéricos y específicos para los movimientos laterales. Les coge el tranquillo enseguida».

Subraya el preparador tolosarra que Beñat Rezusta es «muy metódico, muy serio a la hora de trabajar. No se salta ningún entrenamiento. Durante semanas y semanas ha venido tres días a la semana a Tolosa. Cuando jugaba el viernes optaba por desplazarse a Berazubi el domingo. Cuando tienen partidos, sobre todo importantes, les propuse a los pelotaris que descansaran desde dos días antes, que la víspera hicieran trabajo de activación y al día siguiente llevaran a cabo una sesión recuperatoria. Pueden hacerlo en casa, pero a Beñat le gusta venir a Tolosa, sobre todo veinticuatro horas antes del encuentro. ¿La comida? Apenas hablamos de ello, pero veo que cuida la alimentación».

«Más tralla»

Lograr el billete para la liguilla de semifinales con margen les permitió obrar de otra manera con vistas a la fase decisiva del campeonato. «Incluso antes de sumar el octavo punto, vimos que las perspectivas eran buenas y optamos por meter más tralla, respetando que llegara bien a los partidos. Era contraproducente que se presentara agotado a sus compromisos. Un poco más cansado, vale, pero no muerto. Durante las tres últimas semanas las cargas de trabajo han sido ya más cortas, explosivas y livianas».

Rezusta combinó de niño la pelota con el fútbol. Lillo se dio cuenta enseguida. «Tiene cuerpo para ser un buen central o lateral zurdo. Para delantero quizá hagan falta otras condiciones. En Usabal me llamaba la atención la facilidad para el fútbol de Aitor Mendizabal, Xala y Rezusta. Cogían el balón, lo paraban, lo pasaban, se ofrecían para los apoyos... Los tres zurdos».

Justo Lillo también considera a Rezusta apto para otros deportes. «Con ese brazo, ese tren inferior y esa envergadura, habría sido buen jugador de balonmano. Seguro. Menudos zambombazos lanzaría. Es tan explosivo... También he preparado atletas y le veo como jabalinista. No tanto como lanzador de disco porque eso le exigiría acercarse a los 120 kilos. La jabalina requiere menos peso».