Pelota

«No parece que entren 3.000»

Mariezkurrena II, Martija, Olaizola II e Irribarria ensayando ayer en el Navarra Arena. / JESÚS GARZARON
Mariezkurrena II, Martija, Olaizola II e Irribarria ensayando ayer en el Navarra Arena. / JESÚS GARZARON

Los pelotaris destacan la rapidez del Navarra Arena y el sonido de la pelota | Desplegar las gradas telescópicas del frontón supone en la actualidad 50 horas, si bien aspiran a reducirla a la mitad

J.L. PAMPLONA.

«Entras y te preguntas si en este frontón caben 3.000 espectadores». Iker Irribarria, uno de los cuatro pelotaris que participaron ayer en la puesta de largo del nuevo frontón de Pamplona junto a Aimar Olaizola, Julen Martija y Jon Mariezkurrena, trasladaba así su primera impresión sobre las dimensiones de un recinto con un aforo similar al del Bizkaia de Bilbao. Por primera vez, manistas, responsables de las empresas y medios de comunicación pudieron ver desplegadas las gradas telescópicas del Navarra Arena tal y como albergarán partidos de pelota a partir del 29 de septiembre, fecha de inauguración con ocasión de la final del Masters.

Olaizola II, Irribarria, Martija y Mariezkurrena II pelotearon durante un cuarto de hora sobre una cancha que les causó «buena impresión». Así lo declararon los cuatro, centrados en su labor y ajenos a la historia de un edificio multiusos que comenzó a construirse en septiembre de 2009, hace casi nueve años, y cuyo coste total rondará los 60 millones de euros. De hecho, las obras no han concluido todavía. Lo atestiguan las vallas que rodean el pabellón, así como los cascos que entregaron ayer a parte de los visitantes.

Hay datos y números que sorprenden. Tiene 600 metros cuadrados de pista. Levantar las gradas telescópicas y acondicionarlas con todos los accesorios necesarios para poner en marcha un festival de pelota supone, según diversas fuentes, «un ejercicio que dura 50 horas, aunque aspiran a reducir ese tiempo a 25». Restan por instalar dos pantallas gigantes que colgarán del techo, llevarán un marcador además del tradicional situado al lado derecho del frontis y servirán para que los espectadores sigan las imágenes de la retransmisión televisada, incluidas las repeticiones. También han colocado televisores en el vestuario para los propios pelotaris.

Tal y como expresó Irribarria, la primera sensación al acceder al frontón, situado en un costado del Navarra Arena, es de proximidad de los espectadores a la cancha en comparación con el Bizkaia, único recinto con una capacidad de público similar. «La gente estará cerca de nosotros», destaca Aimar Olaizola.

Los asistentes accederán al frontón del Navarra Arena por el rebote. Al contrario que en Bilbao, carece de un hall tan abierto. Su diseño sacrifica esos espacios en busca de ganar proximidad para los espectadores. La grada lateral asciende desde la primera fila hasta la última sin una distribución por pisos -cancha, palco, zona alta- como el de la capital vizcaína.

Los pelotaris evaluaron las características de una cancha que Martija comparó con «el Ogueta de Vitoria por su exigencia en la parte de atrás. Por lo demás, está bien. La pelota sale bien del frontis y anda en el suelo». Olaizola II, por su parte, dedujo que «será bastante rápido. La pelota coge vuelo, pero es normal en una cancha nueva. El frontis es bastante rápido». Irribarria presume que «no será fácil para entrar de aire. Cuanto más arriba golpea la pelota, más sale».

Frontón «exigente»

Las pruebas auguran que resultará «exigente». La pelota tira en un suelo que, curiosamente, se oscurece en los cuatro primeros cuadros de la mitad más cercana a la pared izquierda. «La pelota anda menos en esa zona que en el resto», señalan los expertos.

Carece de pared en el rebote. De hecho, los espectadores de la primera fila de atrás estarán encima de los zagueros cuando vayan a devolver una pelota al cuadro diez. «Tiene algo más de diez cuadros y medio. La cancha es medio metro más larga que la del Labrit», compara Jon Apezetxea, intendente de Aspe y que había efectuado ya varias pruebas con el material en días anteriores junto a Rubén Beloki, responsable de este apartado en Asegarce.

La piedra del frontis procede de la cantera Lekoitz, ubicada entre Markina y Aulesti. Ander Ugarte, pelotero de Punpa, preguntó a los responsables por el grosor. «Veinte centímetros», le contestaron. «Creo que el de Bilbao tiene quince», replicó.

También coincidieron los protagonistas a la hora de distinguir «lo bien que se oye el sonido de la pelota». Declaró Irribarria que «suena mejor que en Bilbao». Errandonea comparte esa opinión. «El sonido de la pelota es agradable». Joserra Garai, responsable de la empresa que gestiona el frontón Bizkaia y presente también en el acto, pone el contrapunto. «Habrá que ver cómo suena con 3.000 espectadores en las gradas. Cuando el Bizkaia está vacío, también se escucha bien el sonido de la pelota».

De hecho, han instalado láminas de sonido en el techo para percibir mejor ese efecto que tanto agradece el pelotazale.

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