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Mikel Urrutikoetxea: «Ha supuesto un alivio enterarme de que tengo mononucleosis»

Mikel Urrutikoetxea descansa estos días en su domicilio de Zaratamo./BORJA AGUDO
Mikel Urrutikoetxea descansa estos días en su domicilio de Zaratamo. / BORJA AGUDO
Manista de Asegarce

El médico le ha ordenado guardar reposo absoluto en casa y volverá a someterse a una analítica dentro de veinte días

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

Mikel Urrutikoetxea (Zaratamo, 29 años) guarda reposo en casa, tal y como le ha ordenado el médico tras detectarle una mononucleosis en una analítica. Por fin ha encontrado la razón del cansancio que le acompañaba desde hace un tiempo. Siente una mezcla de liberación y de pesadumbre. Ya tiene respuesta para una preocupación cada vez mayor, pero deberá permanecer un tiempo alejado de las programaciones.

- ¿Cómo está?

- En casa y un poco aburrido. Pero el médico me ha ordenado que descanse y que no haga ningún tipo de actividad física durante varios días. No tomo medicación. Tampoco tengo fiebre. Me dicen que es cuestión de tiempo.

- ¿Hasta cuándo permanecerá de baja?

- No me han puesto un plazo para reaparecer. Dependerá de cómo avance la recuperación. De momento, estaré parado hasta que me hagan una nueva analítica dentro de veinte días. Después, veremos. Parece que no estaré disponible antes de agosto. Por lo tanto, me perderé compromisos como el Torneo Bizkaia y el partido de trinquete que iba a disputar en Baiona -Asegarce negocia con los organizadores para encontrar sustituto dentro de su propia plantilla-. Me hacía mucha ilusión jugar en el Moderno, en mi debut en el trinquete.

- ¿Sentía agotamiento?

- La cabeza me pedía una cosa y el cuerpo no respondía. Me llenaba durante los partidos. Me encontraba sin fuerzas en el frontón. Arrastraba cansancio desde abril, desde la preparación para el Manomanista. Primero me sometí a unos análisis que detectaron una alergia. De todas maneras, no era un problema nuevo, sino algo que me acompañaba desde hace tiempo y, sin embargo, no había acusado en primaveras anteriores. Seguía sin mejorar. Después de disputar contra Oinatz Bengoetxea la eliminatoria de cuartos del Torneo San Fermín del cuatro y medio en Muskiz, mis sensaciones eran tan malas que optamos por hacer la prueba de la mononucleosis. Dio positivo.

- ¿Y?

- Los resultados muestran que tenía el virus desde hace dos o tres meses. Incluso, parece que ha remitido algo. El médico me aconsejó parar y descansar.

- ¿Cómo no lo detectaron antes?

- Hablaba con el preparador y me decía que estaba haciendo el mismo trabajo que para el Campeonato del Cuatro y Medio o el de Parejas, que no habíamos variado nada. Levantaba las mismas pesas, hacía los mismos ejercicios, corría lo mismo... Sin embargo, a las mañanas me despertaba con una sensación de cansancio que me acompañaba todo el día. Después de los entrenamientos, me encontraba físicamente más castigado de lo normal. No le dábamos importancia. Pero cada vez me sentía peor.

- ¿No tomó ninguna medida?

- Seguí jugando. De todas maneras, veía que no rendía igual que cuando disputé el Cuatro y Medio en otoño o el Parejas durante el invierno. No tenía nada que ver. Lo acusaba sobre todo a partir de mitad de partido. No podía dar la vuelta al cuerpo después de un tanto duro, algo que sí conseguía antes.

- ¿Se alarmó?

- Empiezas a dar vueltas a la cabeza. Estaba preocupado porque no encontraba motivo para ese cansancio. Mi preparación era idéntica a la de antes, me cuidaba igual, seguía los mismos hábitos... pero estaba cansado. Un día sí y otro también. Empezaba otra semana, y más de lo mismo. Por un lado, enterarme de que tengo mononucleosis ha supuesto un alivio. Ya sé lo que tengo. Aunque vaya a perderme el Torneo San Fermín y una época bonita del año para un pelotari. Por lo menos, he encontrado una explicación a lo que me sucedía.

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