Torneo Bankoa-DV

Cuestión de carácter y clase

Eneko Labaka /F.Morquecho
Eneko Labaka / F.Morquecho

Eneko Labaka rompe el 21-21 con una dejada tras restar de volea el saque

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA EIBAR.

Apuntaba a lo largo de la semana Eneko Labaka que la fortuna le había acompañado dentro de su trayectoria en el Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO, sobre todo en la semifinal del año pasado en Zarautz, donde se impuso 22-21. Ayer en el Astelena de Eibar venció por idéntico resultado pero nadie podrá achacarle que esperara a la suerte. La buscó.

El albizturdarra y Uriondo, interesante zaguero con una derecha eléctrica al que quizá le falta mayor rodaje a este nivel, se habían visto alcanzados por Zubizarreta y Otadui después de ir 16-20 y 19-21 por delante. Sacó el ataundarra y Eneko Labaka no se arrugó. Todo lo contrario. Jugó a pecho descubierto. Respondió con un dos paredes de volea para salvar la amenaza de Zubizarreta, obligó a Otadui a una devolución apurada desde las tablas de contracancha y, con los rivales ligeramente desubicados, lanzó una dejada al txoko definitiva. Ioritz Egiguren y Oier Etxebarria ya tenían oponentes para la final sénior del sábado 22 a las 11.00 horas en Zarautz.

Eneko Labaka jugó el último tanto con carácter, cualidad que le ha acompañado estos años -la presente es su última participación en el torneo- y le ha ayudado a alcanzar su cuarta final, la tercera de forma consecutiva. De hecho, ha ganado las dos anteriores y quiere convertirse en el primer pelotari que vence en tres ediciones seguidas.

La incertidumbre y el equilibrio -la máxima ventaja fue de cuatro tantos- marcaron una semifinal con demasiados tantos de saque, siete obra de Zubizarreta y cuatro de Labaka, y bastantes errores. Ambos delanteros exhibieron una defensa monumental. Llevaron pelotas imposibles, sobre todo el ataundarra, que también se lanzó como un poseso a por la dejada final.

Uriondo, que rozó el rebote en tres derechazos, llevó la voz cantante en la zaga ante un Otadui con más tablas pero menos chispa. El dominio del de Gizaburuaga, de 22 años, sobre el berriztarra propició más oportunidades de remate a Labaka.

Los apuros de Egiguren

El azpeitiarra Julen Egiguren y el oñatiarra Markel Gartzia batieron 18-22 al markinarra Josu Agirreamalloa y al goizuetarra Antton Apezetxea, con suspense final y más apreturas de las que presumían el 12-18 y la iniciativa en el peloteo de la pareja guipuzcoana, que jugará por el título de promesas contra Murua-Elizegi.

Gartzia mandó a la chapa de arriba dos derechazos -mejor que suelte así el brazo-, notó la presión de estar a un paso de su segunda final consecutiva, recibieron dos tantos de saque, Egiguren falló un gancho y se pusieron 18-18 en un santiamén. Les vino de maravilla la chapa de Agirreamalloa en el siguiente tanto. Dudaron los jueces. Era falta.

El suspense y un duro tanto final de 51 pelotazos acompañaron la resolución de un encuentro en el que Julen Egiguren volvió a hacer gala de su clase. Alternó ganchos y paradas al txoko, puso larga la pelota con la derecha, despejó de zurda con elegancia y terminó con catorce tantos de jugada. Número importante. Los necesitó para doblegar a un aplicado Agirreamalloa y a un Apezetxea que mejoró actuaciones precedentes.

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