Pelota

Luziano Juaristi 'Atano X' (Campeón manomanista en 1966 y 1968): «A pelota no hay que jugar bonito, sino rápido»

Atano X posa en el frontón Goiko Losa de Azkoitia. A la derecha, la portada de su biografía./LOBO ALTUNA
Atano X posa en el frontón Goiko Losa de Azkoitia. A la derecha, la portada de su biografía. / LOBO ALTUNA

La biografía del pelotari azkoitiarra, obra de José Miguel Saizar y Joseba Urretabizkaia, se presenta el sábado a las doce del mediodía

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

'Atano X. Gorputzez txikia, erraldoia kantxan' es el título de la biografía escrita por José Miguel Saizar y diseñada por Joseba Urretabizkaia, dos tolosarras. Se presenta el sábado a las 12.00 horas en el ayuntamiento de Azkoitia, en un acto al que están invitados Gallastegi, García Ariño I, Retegi I y II, Andueza III... Otra buena oportunidad para hablar de pelota con Atano X y de la vida misma con Luziano Juaristi (Azkoitia, 85 años).

- No se escriben biografías de cualquiera.

- Habría que preguntar a los autores por qué me eligieron. Querían datos, hablaron conmigo, me pidieron fotografías... Les entregué la documentación que estaba en mi poder.

- ¿Cuándo empezaron?

- Hace unos cinco meses. En mayo.

- ¿Por qué es Luziano pelotari?

- Yo jugaba a pelota como otros niños y jóvenes. Atano IX, mi hermano, acostumbraba a formar pareja con Sanz. Iban a disputar el torneo de Legazpi, pero se lesionó su compañero y me llevó a mi. Algo me vería. Tenía 18 o 19 años. Ganamos. Luego fuimos al Interdistritos, a Tolosa. Más tarde alcancé la final del Campeonato de Gipuzkoa con Etxabe XI. Jugamos contra Nolaskoain y Alberdi. Después, nos convocaron al Torneo San Isidro de Madrid. Irazabalbeitia, federativo, decía que nosotros empezábamos los partidos con 21 tantos asegurados, los X de Atano y los XI de Etxabe.

- Pesa jugar a pelota con el nombre Atano.

- Al principio sirve de trampolín. A la larga lo mismo puede beneficiarte que perjudicarte. Si yo me hubiera creído todo lo bueno que escribían de mí en algunos periódicos... Egizale y Ezquiaga eran mis amigos, pero había otro cronista de La Gaceta del Norte más exigente conmigo y cuyos análisis me empujaban a mejorar.

- Hábleme del kontzejupe de Azkoitia.

- Es como si un harrijasotzaile tiene que levantar una piedra de 300 kilos y se prepara con la de 100. No parece lo más idóneo. Tampoco el kontzejupe para alguien que aspira a ser un gran pelotari, pero allí aprendieron todos los grandes manistas azkoitiarras. Las esquinas y los recovecos ayudan a tener anticipación, intuición, visión del juego... Allí solo valía reaccionar rápido.

- ¿Su familia quería que fuese pelotari?

- Ni me lo comentaban en casa. Ni Atano III, ni Atano VII, ni Atano IX me dieron nunca un consejo. Es así. Fui pelotari fue porque me gustaba.

«Echavarren y Urbieta querían que entrenase con la Real; no me dieron permiso donde trabajaba»

«Atano III era metódico, pero le gustaba un vaso de vino en la comida, tomar café y fumar un cigarrillo»

- ¿Cuántos hermanos eran?

- Cinco. Vivíamos en el casco urbano de Azkoitia. Nuestro padre era Atano I. Cuando le preguntaron con qué nombre quería jugar a pelota dijo que con el de su caserío. Así empezó la saga.

- ¿Le reñían por jugar a pelota?

- Un día mi madre me mandó a la plaza a por una berza. De vuelta a casa me detuve para jugar a pelota. Mi padre, Atano I, salió de trabajar a las doce del mediodía y la berza no había llegado aún a casa. Te puedes imaginar lo rápido que corrí cuando le vi aparecer.

- ¿Trabajó antes de ser pelotari?

- De niño se me manchó el pulmón y el médico le recomendó a mi madre que debía guardar reposo y comer mejor. Por supuesto, prohibido jugar a pelota. Un día mi ama me envió a la pescadería y allí me propusieron que les hiciera el reparto a cambio de pescado para la familia. Acepté. También me dediqué a coser alpargatas. Con 15 años había que aprender un oficio y me mandaron a Placencia. Los sábados por la tarde volvía a Azkoitia andando desde Soraluze. Pasó un tiempo y nos despidieron a varios por falta de trabajo. Entonces aprendí qué eran los eventuales, palabra que no había oído nunca hasta aquel día. Más tarde entré en la empresa azkoitiarra Epelde y Larrañaga, dedicada a las telas.

- ¿Le daban permisos para ir a jugar a pelota?

- ¿Permisos? Miguel Mari Echavarren y José Ignacio Urbieta, médico y entrenador de la Real, respectivamente, intentaron que entrenase dos o tres tardes a la semana con su equipo de fútbol. Creían que lo necesitaba para progresar físicamente. Organizaron una comida con el propietario de la empresa para que diera su consentimiento. Imposible. Echavarren le dijo que «si Luziano no sale pelotari, tendrás cargo de conciencia». No accedió. Por cierto, Echavarren y Miguel, del restaurante Amasa y compañero de caza, marcaron mi carrera para bien.

- ¿Debutó tarde en el profesionalismo?

- Empecé en 1960. Con 27 o 28 años, no recuerdo bien. Ganaba mucho dinero como aficionado, más de lo que podía recibir como debutante. Además, sufría mucho de las manos. Esas dos razones retrasaron mi salto a las empresas.

- ¿Qué tal su relación con los empresarios?

- Buena. Lo mismo con José Mari Ugarte que con Alberto Vidarte. Lo poco que he sido en la pelota, se lo debo a ellos.

- Una frase sobre este deporte.

- A pelota no hay que jugar bonito, sino rápido. Lo decían antes y vale ahora.

- ¿A qué dedicó su primer sueldo?

- Durante la mili en Vitoria, jugaba a pelota y ganaba un dinero. Se lo daba al capitán para que me lo guardara. Vine a casa con 12.000 pesetas. Se las entregué al aita, que nunca había visto tanto dinero junto. No acertaba a contarlo. Lloraba y le entregó el sobre a mi madre. Mira...

- ¿Qué?

- Mi hijo estudió una carrera universitaria y me ofreció su primer sueldo. Le dije que se lo guardara para él. Con el tiempo reflexioné sobre lo que hice y me pregunto si estuvo bien o no. Si yo hubiera llorado como mi padre, mi hijo no lo habría olvidado nunca.

- El más genial de la saga Atano.

- El III. Diferente al resto. Único.

- El más poderoso.

- El VII.

- El más juerguista.

- Pongamos una interrogante.

- El más fino y trabajador.

- El III era metódico. Le conocí tarde. Entonces, le gustaba un vaso de vino con la comida, tomar café con media copa y fumarse un cigarrillo.

- El último fue el XIII.

- En un reportaje, mi hijo contestó que para ser pelotari hay que crecer sobre hierba corta (larre mo-tzean). Creo que ahora la dejamos un poco larga...

- ¿Prefiere ver la final del Manomanista o la de la Champions?

- La nuestra. Pero me gusta el fútbol. Soy de la Real. Etxabe XI y yo estábamos en Madrid un día que jugaba nuestro equipo en Chamartín. El directivo Gil de Biedma nos invitó al campo y prometió que Di Stéfano se sacaría una foto con nosotros. Ansola, el central de la Real, le hizo un marcaje estrecho. Le rompió incluso la camiseta y la Saeta Rubia se olvidó de nosotros. Para compensarnos, Di Stéfano me mandó un casete de trovadores argentinos.

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