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Jaka renuncia a la jaula por otra lesión muscular

Erik Jaka se ha visto obligado a renunciar al Cuatro y medio por una rotura de fibras en la espalda./IÑIGO ROYO
Erik Jaka se ha visto obligado a renunciar al Cuatro y medio por una rotura de fibras en la espalda. / IÑIGO ROYO

El lizartzarra padece una rotura de fibras de grado I en el músculo redondo mayor y los médicos estiman un periodo de baja de dos semanas

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Erik Jaka se ha visto obligado a renunciar al Campeonato del Cuatro y Medio por culpa de una rotura de fibras en el músculo redondo mayor. Afortunadamente no es en la misma zona -dorsal ancho derecho- que le tuvo apartado de las canchas más de tres meses, pero no le permite enfrentarse el sábado en Arnedo a Danel Elezkano en el inicio de la liguilla de cuartos. Adiós a la jaula. El puesto del lizartzarra será ocupado por Julen Retegi, el pelotari que más tantos hizo -17 ante Víctor- en las eliminatorias de octavos. Así lo estipula el reglamento.

Jaka sintió un dolor agudo en la cara posterior del hombro derecho en el entrenamiento que el martes por la tarde realizó en el Beotibar de Tolosa bajo la supervisión de Jokin Etxaniz y con Mendizabal III como sparring. El delantero guipuzcoano tenía que acudir ayer a la elección de material de Arnedo, pero en su lugar tomó rumbo a Pamplona para someterse a una resonancia magnética en la clínica San Miguel.

En los resultados de la misma, según el parte médico emitido a media tarde por el doctor José María Urrutia, se aprecia una lesión muscular grado I en el músculo redondo mayor, adyacente al ángulo de la escápula. Se estima un periodo de baja aproximado de dos semanas en función de la evolución clínica. Se inicia tratamiento de fisioterapia.

Un golpe muy duro

Jaka prefirió no realizar declaraciones. El golpe ha sido muy duro, sobre todo después de haber puesto muchas ilusiones en el campeonato tras haber pasado un auténtico calvario. Recuperó la sonrisa cuando reapareció el pasado 27 de septiembre en Pamplona sustituyendo curiosamente a Julen Retegi. Formó pareja con Jaunarena y sus rivales fueron Pello Etxeberria y Erostarbe. Perdió 22-20, pero acabó a gusto, sin dolor.

Días después, acudió a la presentación del campeonato en Bilbao sin saber cómo iba responder en una competición tan exigente como la jaula. «Estoy más verde que una lechuga, el campeonato me viene un poco pronto», dijo a este periódico. Y salvó el primer compromiso, de nuevo en el Labrit, ante Axier Arteaga, que venía de eliminar a Inaki Artola en la previa de Asegarce. Jaka fue un cañón con el saque, jugada con la que consiguió ocho tantos, y con un juego muy sólido acabó con la resistencia del lasartearra, a quien dobló en el marcador (22-11).

No se resintió de la lesión anterior, aquella que le obligó a abandonar el pasado 25 de junio en el Astelena de Eibar la eliminatoria del Torneo San Fermín del Cuatro y medio contra Altuna III con 6-2 en el marcador a favor del amezketarra al sufrir un latigazo en el dorsal ancho -fundamental en los movimientos del brazo de los manistas- en el momento de ejecutar un saque.

Jaka ingresaba en la lista de manistas que habían sufrido roturas de fibras en el músculo dorsal y otros próximos como el redondo menor integrada por Olaizola II -estuvo parado cinco meses-, Martínez de Irujo -dos meses y medio-, Zabaleta -mes y medio-, Aretxabaleta -más de cuatro meses-. También Bengoetxea VI sufrió una distensión en su día -dos meses-.

Paciencia sin límites

Un mes después, el lizartzarra reconocía que «vamos poco a poco. Voy al fisioterapeuta y mi preparador me marca un plan de trabajo diario. Dedico un montón de horas a la recuperación. Apenas me queda tiempo libre. La segunda semana empecé a hacer bicicleta y la tercera cogí las gomas en el gimnasio. Noto bastante mejoría, pero sigo sin hacer gestos violentos con el brazo derecho. Esto requiere su tiempo y conviene no precipitarse».

El 20 de agosto se sometió a otra resonancia que reveló que el edema no había remitido. Su recuperación se retrasaba otro mes. Aun así, no se vino abajo. «Todo el esfuerzo ha merecido la pena. Mirar hacia atrás no vale de nada. Ha habido más momentos malos que buenos, pero estoy contento por volver a las canchas. Se pasa muy mal. Las lesiones nunca vienen en un buen momento. Cuando me tocó a mí estaba jugando a gran nivel, partidos de compromiso. Tengo una ilusión tremenda por vestirme de blanco», decía. El de ayer ha sido otro mazazo.

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