Pelota

Iosu Eskiroz: «Trabajaba en la Volkswagen, en Landaben, y lo dejé por la pelota»

Iosu Eskiroz posa en Makirriain, donde nació hace 19 años./JOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Iosu Eskiroz posa en Makirriain, donde nació hace 19 años. / JOSÉ CARLOS CORDOVILLA

Iosu Eskiroz, natural de Makirriain, un pueblo navarro de 80 habitantes y sin frontón, debutó el sábado como profesional con solo 19 años

ENRIQUE ECHAVARREN

Iosu Eskiroz ha sido el último pelotari en dar el salto al profesionalismo. Lo hizo el pasado sábado en el Labrit de la mano de Asegarce, promotora con la que se ha comprometido para los dos próximo años. Nació hace 19 años en Makirriain, una localidad navarra del Valle de Ezkabarte, de solo 80 habitantes, a ocho kilómetros de Pamplona. Y donde no hay un frontón.

Comenzó a jugar a pelota con cinco. «Un día fui a hacer una prueba al club Zugarralde de Burlada y me cogieron», recuerda. No tiene ningún antecedente en su familia que haya practicado este deporte. «A mi padre le gusta mucho la pelota y él me metió el gusanillo en el cuerpo». ¿Pero dónde jugaba de pequeño se preguntarán sin en el pueblo no había frontón? Mi padre tenía tierras y una nave industrial en la que construyó una pared. Allí comencé a dar mis primeros pelotazos».

Siempre ha jugado de zaguero y su progresión en el campo aficionado hizo que las empresas comenzaran a fijarse en él. «He ganado muchos torneos como aficionado, pero quizás los que más renombre me han dado han sido los de EL DIARIO VASCO. En 2016 gané en categoría promesas con García y al año siguiente en sénior con Eneko Labaka». El último antes de dar el salto fue hace una semana en Doneztebe, con motivos de las finales del Memorial Josetxo Ezkurra. Y en el cuatro y medio, lo que habla bien de su versatilidad. «Fue una final un poco accidentada. En el tanto 5-6 se me dobló para atrás la uña del dedo anular de la mano izquierda. Sangraba mucho y pensé que se me había caído. Entré a vestuarios y me arreglaron la avería a base de esparadrapo. Me vino hasta bien. Volví a la cancha más concentrado y gané».

Esa zurda es lo que ha convencido a los técnicos de Asegarce para ficharle. «Llevo un año entrenando con ellos de forma esporádica, sobre todo en Tolosa. En septiembre firmé un precontrato. Dicen que lo mejor que tengo es la zurda, pero soy diestro. Con la derecha me defiendo, tengo que mejorar mucho. He sufrido mal de manos en ella y, quieras que no, acabas cogiéndole miedo a soltarle a la pelota».Reconoce que «en los tantos largos me canso pronto, pero eso se corrige a base de adquirir más resistencia física en los entrenamientos.

Una decisión difícil

Completó un grado medio de electromecánica en el instituto Vírgen del Carmen de Pamplona y llevaba un año trabajando en la fábrica de Volkswagen en el polígono Landaben. «He dejado el trabajo, tenía que decidir y me he decantado por la pelota. Ha sido una decisión difícil y más aún en los tiempos que corren. Ahora tengo más tiempo para entrenarme».

El pasado sábado vio cumplido el sueño al que aspira todo pelotari aficionado. Debutó como profesional. «Fue un día muy bonito, vino mucha gente a verme, incluida mi familia. Y además gané, aunque fuese por la mínima. Más no se puede pedir». Jugó con Urrutikoetxea ante Laso y Aretxabaleta. Le está muy agradecido al delantero de Zaratamo. «Urruti se portó muy bien conmigo, me dijo que estuviese tranquilos y me dio muy buenos consejos. No lo esperaba».

Abel Barriola es el zaguero en el que más se ha fijado desde que era un crío y le gustaría «parecerme un poco a él, por su comportamiento tanto dentro como fuera de la cancha, pero es muy difícil. Me gustaría jugar las tres modalidades, como lo hacía él, no me asusto a la hora de acabar el tanto, pero hoy en día los zagueros lo tenemos cada vez más complicado por el juego de aire». Su próximo objetivo es ser uno de los elegidos para disputar la feria de San Fermín en julio.

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