Pelota

Funcionó la reventa, con las canchas a 100 euros

El temor a la reventa tomó cuerpo ayer a las puertas del Labrit. La medida por la que las reservas a través de internet son como máximo de paquetes de diez localidades no es suficiente para evitarlo. Un pelotazale que había llegado a Pamplona sin entrada para la final pagó 100 euros por una cancha que en realidad costaba 50. El doble del precio real. Mientras funcionaba la reventa, clientes habituales de la mano profesional debieron conformarse con ver el Altuna III-Artola a través de la televisión ante la imposibilidad de adquirirlas a través de reservas. Hacía un buen número de días que se habían agotado las de asiento. Ni siquiera quedaban paseos.