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Ezkurdia y Rezusta revalidan el título de San Fermín

Ezkurdia y Rezusta revalidan el título de San Fermín
Luis Carmona

Se han impuesto a Irribarria y Zabaleta en una final irregular (22-16)

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETAPamplona

El termómetro del automóvil marcaba 33 grados de temperatura a la salida del frontón. Añadan unos cuantos más para comprender el calor reinante en el interior del Labrit, donde Joseba Ezkurdia y Beñat Rezusta se convirtieron en la sexta pareja que gana dos ediciones consecutivas del Torneo San Fermín tras Agirre-Lajos, Pierola-Martinikorena, Bengoetxea IV-Martinikorena, Vergara II-Maiz II y Olaizola II-Otxandorena. Para ello tuvieron que remontar a Irribarria y Zabaleta, adelantados 3-10 y 6-13 gracias a un buen inicio.

Sin embargo, los vencedores de 2017 terminaron mejor la final para imponerse 22-16 gracias a una última tacada de siete tantos a la que sus oponentes se vieron incapaces de detener. Ezkurdia recibió con todo merecimiento el trofeo al mejor pelotari del torneo, representado por una figura del santo. Le hizo ilusión, por supuesto, pero seguramente habría agradecido más un poco de aire acondicionado, primero en la cancha y luego dentro del vestuario. ¡Vaya calor!

Joseba Ezkurdia fue quien mantuvo una línea de regularidad dentro de un partido irregular, tanto por el rendimiento de tres de sus cuatro protagonistas como en el movimiento del marcador. El de Arbizu, desbordante de confianza y también de juego desde la consecución del título de Parejas, aguantó el mejor inicio de Irribarria y Zabaleta. Atrás, Rezusta tenía dificultades para gozar la pelota, no encontraba altura en el frontis, dejó sin restar un par de saques y los contrarios adquirieron una ventaja de siete tantos.

Ezkurdia era el pilar de la pareja colorada. Un arreón suyo limó la desventaja para situarse a cuatro tantos, 6-10, pero los azules recuperaron su renta, 6-13. Habían encarrilado el encuentro.

Zabaleta no llegó

Sin embargo, tras un error de Zabaleta al pedir a su delantero que le dejara el resto de dos paredes de volea de Ezkurdia –no llegó a tiempo para conectar la derecha– cambió el decorado del juego. El de Arbizu y Rezusta sacaron del cesto del juez una pelota más seca con la que se diluyó el dominio del zaguero de Etxarren. Además, aparecieron sus errores. Recibió cinco tantos de saque entre el 8-13 y el definitivo 22-16. Por contra, Rezusta recuperó dosis de seguridad, si bien no terminó de enganchar una actuación redonda, ni mucho menos. Apenas gozó de verdad media docena de zurdazos.

Irribarria y sobre todo Zabaleta ayudaron a meterse en el partido a los defensores del título, que pasaron de un inquietante 6-13 a un esperanzador 12-13. Las espadas estaban en todo lo alto. Ezkurdia recibió una inyección de fe. Si había sido capaz de aguantar cuando pintaban bastos para ellos, ahora podía emplear un par de ases que guardaba en la manga.

Impuso su ritmo, apoyado en un Rezusta que entre el 3-8 y el desenlace falló una sola pelota, la que se le cayó abajo en el 12-14. Su seguridad contrastó con los titubeos de Zabaleta. Las voleas del delantero de Arbizu comenzaron a causar dolores de cabeza a los rivales. Castigó la defensa contraria con pelotazos que buscaban el espacio entre el delantero y el zaguero. También cobró algún remate de zurda, como la cortada del 21-16.

Irribarria, en buena línea aunque reñido con los torneos de verano –ha perdido dos finales de San Fermín, una de Zarautz y otra de Lekeitio– no encontró la manera de cortar la sangría. De hecho, su último tanto de jugada correspondió al sotamano de zurda que arrimó al ocho y medio en el 6-12. Sus posteriores intentos se estrellaron en la chapa o no acabaron de crear dificultades a un Ezkurdia propietario exclusivo de la iniciativa en el juego.

De todas maneras, Irribarria sale reforzado de un torneo que empezó mal y en el que ha demostrado rebeldía. Ha recuperado zurdazos, remates y una derecha solvente. Ahora toca dar continuidad a la reacción.

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