Pelota

«Debía ser yo y quitarme el miedo a perder»

Ezkurdia se dispone a rematar con la derecha. /Maika Salgueiro
Ezkurdia se dispone a rematar con la derecha. / Maika Salgueiro

Ezkurdia, que ganaba 4-14 y 9-18, ahuyenta viejos fantasmas y conserva la ventaja ante la reacción de Urrutikoetxea. El de Arbizu disputará la final del Cuatro y Medio contra Altuna III el domingo 18 en el Navarra Arena de Pamplona

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

Los dos marcadores electrónicos del Bizkaia de Bilbao indicaban un 15-19 favorable a Joseba Ezkurdia. Su oponente, Mikel Urrutikoetxea, había reducido de diez tantos a cuatro una desventaja con apariencia de definitiva. Quien más quien menos comenzaba a pensar en una remontada del vizcaíno como la que protagonizó en la final entre estos dos pelotaris del Torneo San Fermín del 7 de julio de 2016, también dentro del cuatro y medio. El de Arbizu vio esfumarse una renta que llegó a ser de diez en el 5-15 y de nueve en el 9-18.

En ese momento, Ezkurdia tomó una determinación arriesgada y valiente. «Me estaba haciendo daño con el saque. No se lo quitaba del todo bien ya que de volea volvía a meter la pelota en la pared izquierda y terminaba después con el gancho. He decidido adelantarme para restar de aire y me ha salido bien».

Sorprendió a Urrutikoetxea, que perdió la iniciativa del tanto. Ezkurdia tomó el mando y acabó con un dos paredes de volea marca de la casa. Cortó la racha del delantero de Zaratamo y mandó un mensaje a los escépticos. Este Joseba tiene un talante distinto al de hace dos años. Su victoria en el Campeonato de Parejas ha contribuido a una transformación culminada en este torneo, ya sin su hermano Mattin y sin Juan Martínez de Irujo en la silla, aunque conserva un vínculo estrecho con ambos. «Juan es como mi hermano. Está conmigo desde que empecé y sufre un montón con lo que hago». El día que el de Ibero cumplía 37 años, le mandó uno de los mejores obsequios posibles desde Bilbao.

La cifra

5
tantos de saque clavó Joseba Ezkurdia. El noventa por ciento de sus saques tocaron la pared izquierda, donde la pelota hace extraños desde que lo pintaron recientemente. Aseguran que está áspera

«¿Si me ha dicho Jokin Etxaniz, mi botillero, que restara de aire? No, ha sido una decisión mía. Me sentía tranquilo, bien. Pero Mikel me estaba haciendo daño con el saque y le he pillado de improviso». Sin huir de consejos, Ezkurdia toma decisiones solo, sin estar pendiente de nadie. Es lo mejor que le puede suceder a un pelotari en su camino hacia los títulos.

Joseba Ezkurdia ha dejado de ser aquel pelotari incapaz de coger el timón del barco cuando este perdía el rumbo e iba a la deriva. Ha pasado de grumete a capitán de navío por conocimiento, aprendizaje, confianza y seguridad en sí mismo. A sus 27 años, atraviesa sin lugar a duda el mejor momento de su carrera.

Las claves

La fuerza
del delantero de Arbizu. Obligó con su derecha a Urrutikoetxea tanto de volea como a bote. La pelota le sale rápida de la mano.
Urrutikoetxea
a remolque, tardó en reaccionar. Sus cuatro tantos de saque-remate llegaron después del 7-17, sin apenas margen de error.

«Debía ser yo y quitarme el miedoa perder», confiesa Ezkurdia. «Me siento más cómodo, más competitivo. La del Cuatro y Medio es mi segunda final en 2018 tras la del Parejas. Además, disputé la semifinal del Manomanista. Y quiero seguir más tiempo ahí arriba», en la cúspide de la pelota a mano profesional.

Potencia descomunal

Su comportamiento en ese momento puntual refleja un salto cualitativo. Ahora bien, Joseba Ezkurdia posee más argumentos. Su convencimiento actual le ayuda a desplegarlos sobre la cancha con mayor seguridad y continuidad, sin lagunas.

La potencia de su derecha le ayudó a explotar el saque, favorecido por las condiciones actuales de la recién pintada pared izquierda del Bizkaia. Áspera, la pelota tiende a caer a los pies del restador. Lo acusó Rezusta en el telonero de parejas. Contribuyó a ello, por supuesto, la buena dirección y la velocidad imprimidas por el de Arbizu, excelente sacador. Colar cinco tantos de saque a un restador de la talla de Urrutikoetxea está al alcance de pocos.

También contrarrestó los intentos de buscar las esquinas de Urrutikoetxea en los compases iniciales. Su envergadura y la rapidez de sus piernas para mover nada menos que 94 kilos le permiten ocupar mucho espacio en defensa. Alcanzó la pelota en el ancho para cruzarla a la pared o a los pies del rival con insistencia. Empleó el sotamano junto a la volea.

Esas virtudes más dos o tres bonitos remates de zurda le ayudaron a fabricar una renta de diez tantos, 4-14. Supo administrarla después. Le valieron para mantener el temple suficiente cuando Urrutikoetxea, apoyado en su primer disparo, cobró cuatro acciones de saque-remate para aproximarse cuatro tantos en dos ocasiones: 15-19 y 17-21.

No bastaron para minar la valentía y la determinación de Ezkurdia, patente de nuevo en su remate final: un dos paredes de sotamano. En lugar de contemporizar y esperar el fallo del contrario, da un paso adelante. Así es el Ezkurdia que jugará la final contra Altuna III el domingo 18 en el Navarra Arena.

Novena final seguida de primera con un guipuzcoano

La presencia de Jokin Altuna el domingo 18 en el Navarra Arena de Pamplona prolonga a nueve la racha de finales consecutivas de primera con la presencia de algún pelotari guipuzcoano. Empezó Beñat Rezusta en el Campeonato de Parejas de 2016. Le siguió Iker Irribarria en el Manomanista de ese mismo año, que concluyó con Jokin Altuna en la del Cuatro y Medio. La sucesión de 2017 fue la siguiente: Iker Irribarria y Beñat Rezusta en la del Parejas; el zurdo de Arama en la del Manomanista; y de nuevo Altuna III en la jaula. La llegada de 2017 no ha variado un ápice esa tendencia: Rezusta en el Parejas, Jokin Altuna en el Manomanista y el propio amezketarra en el Cuatro y Medio. De momento el balance es de cuatro títulos y cuatro subcampeonatos. El equilibrio quedará roto en esta ocasión.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos