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Danel Elezkano: «No he jugado nunca en Arnedo»

Danel Elezkano sujeta con ambas manos varias pelotas en el frontón Beloki de Zumarraga. / MIKEL FRAILE
Danel Elezkano sujeta con ambas manos varias pelotas en el frontón Beloki de Zumarraga. / MIKEL FRAILE

El de Zaratamo arranca el sábado la liguilla de cuartos de la jaula ante Jaka

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

Danel Elezkano y Erik Jaka dan el sábado el pistoletazo de salida de la liguilla de cuartos del Campeonato del Cuatro y Medio en Arnedo, donde hoy, a las 11.30, estaban citados para separar el material, pero el lizartzarra no acudirá. Altuna III y Olaizola II, los otros dos integrantes del grupo B, se medirán el lunes en Tolosa si el amezketarra se recupera de la rotura de fibras en su brazo izquierdo. El viernes se probará a puerta cerrada y luego decidirá si juega o no.

Se trata de un duelo inédito dentro de la jaula. «No he jugado nunca contra Jaka en el cuatro y medio y en aficionados creo que tampoco», dice Danel Elezkano, quien se recupera en su domicilio del fuerte golpe que se dio contra la pared con el hombro izquierdo y la cabeza en Tolosa durante la eliminatoria de octavos ante Iker Irribarria.

«Dormí mal el domingo, pasé una mala noche. El lunes me hice una radiografía y los resultados descartaban que los ligamentos del hombro estuviesen afectados. Todo estaba bien, pero aún tengo toda la espalda contracturada. Ayer dormí mejor, pero al realizar algunos movimientos me duele y noto molestias al respirar. He ido al masajista y confío que de aquí al sábado se produzca una mejoría para jugar contra Jaka en Arnedo, un frontón donde tampoco he jugado nunca», proclama.

El delantero de Zaratamo desvela que «todavía tengo dolor en el hombro. En cambio, la cabeza no me duele nada. Y eso que pensaba que había frenado con ella. La tengo un poco dura. Me ha quedado un pequeño chichón. Estoy tomando antiinflamatorios y pienso recibir masaje. H abrá que ir sobre la marcha, queda mucho tiempo hasta el partido».

Una jugada fortuita

Recuerda con nitidez cómo se produjo el golpe. «Estaba defendiendo en mitad de cancha, Irribarria tiró una dejada al txoko y el pie de apoyo se me resbaló. Fui con todo a devolver la pelota, el partido acababa de comenzar, e impacté contra la pared izquierda. Al principio pensé que el golpe más fuerte me lo había llevado en la cabeza, noté un porrazo terrible, pero se me pasó al momento. Estaba un poco mareado, sin más. Pero donde más daño me había hecho era en el hombro. El doctor Urrutia me aplicó reflex en el vestuario y pude seguir jugando», señala.

Y añade que «durante el resto del partido me costaba respirar. En caliente, el brazo no me molestaba. Pero luego en frío, sí. Cuando los tantos se alargaban, tenía problemas para respirar y estaba dominado. No fue un partido sencillo, tuve que trabajar lo mío. Iker no tuvo su día a la hora de rematar. Le dio mucha velocidad a la pelota y cuando acierta es muy difícil de superar, pero hizo muchos regalos. Antes del golpe el partido estaba siendo igualado, hubo buenos tantos y también fallos. Tenía mis dudas. Después hice el tanto siguiente y acerté bastante con el saque-remate. Cogí ventaja en el marcador y todo fue más sencillo. Acerté en los momentos clave».

No recuerda haber sufrido un golpe similar en su carrera como profesional. «Es la primera vez. Pelotazos sí que he recibido un par de veces. El primero contra Beroiz en un mano a mano en Villar de Arnedo y el segundo contra Aritz Lasa en Zalla».

El verano deseado

Elezkano está en un gran momento de forma tras completar un buen verano. Se impuso en el torneo Aste Nagusia de Bilbao y en la final del Master Codere, además de ser finalista en Lekeitio. «No puedo quejarme, las lesiones me han respetado. Son buenos momentos, hay que disfrutarlos, pero soy consciente de que también llegarán los malos. En julio jugué seis o siete partidos, en agosto nueve y en septiembre ocho. Cuando estás bien, todo sale sin querer. Y si es al contrario, si pasas por una mala racha, por mucho que entrenes es difícil darle la vuelta».

El segundo escollo en el camino hacia la txapela se llama Erik Jaka. «Es un rival complicado, domina como nadie el saque-remate y le da mucha velocidad a la pelota. Ha llegado a la liguilla de cuartos merecidamente», apostilla. Luego le aguardan Bengoetxea VI y su vecino y amigo Urrutikoetxea. «El grupo no es nada sencillo, el nivel es muy alto. Será bonito jugar contra Mikel, sobre todo para el pueblo».

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