Pelota

Mariezkurrena II, a los leones

Jon Mariezkurrena lleva una pelota de zurda, ayer en el Bizkaia de Bilbao./PANKRA NIETO
Jon Mariezkurrena lleva una pelota de zurda, ayer en el Bizkaia de Bilbao. / PANKRA NIETO

Su regreso tras un mes de lesión se salda con una contundente derrota ante Urrutikoetxea y Albisu, finalistas

JOSEBA LEZETABilbao

Faltaban todavía unos segundos para cumplirse un cuarto de hora desde el inicio de la final de la semifinal del Torneo Aste Nagusia de Bilbao, cuando los cuatro protagonistas se dirigieron al primer descanso obligatorio que marca el reglamento. Urrutikoetxea y Albisu dominaban 1-12 a Olaizola II y Mariezkurrena II. Llevaban 127 pelotazos a buena. Tenía traza de acabar con un tanteo de locura, en apenas media hora y sin llegar a los 250 pelotazos.

7 Olaizola II - Mariezkurrena II

22 Urrutikoetxea - Albisu

Tiempo de juego
40 minutos y 58 segundos.
Pelotazos a buena
331.
Tantos de saque
Olaizola II, 0. Urrutikoetxea, 3.
Faltas de saque
Olaizola II, 0. Urrutikoetxea, 0.
Tantos en juego
Olaizola II, 3. Mariezkurrena II, 0. Urrutikoetxea, 7. Albisu, 2.
Tantos perdidos
Olaizola II, 2. Mariezkurrena II, 8. Urrutikoetxea, 4. Albisu, 0.
Marcador
0-7, 1-7, 1-13, 3-13, 3-16, 4-16, 4-17, 7-17 y 7-22.
Momios de salida
100 a 90 a favor de Urrutikoetxea y Albisu. 70 a 100 por abajo.
Incidencias
preocupante asistencia al Bizkaia de Bilbao. Aunque en un primer instante se informó desde las taquillas de la presencia de 800 espectadores, en realidad hubo unas 500. La feria no ha arrancado bien.

De vuelta a la cancha, el partido entró en un cauce menos escandaloso. Insuficiente, de todas maneras, para maquillar el resultado. Acabaron 7-22 en casi 41 minutos y con 331 pelotazos. Números bajos, pero por encima del umbral de lo irrisorio. Urrutikoetxea y Albisu estarán en la final del sábado en el Bizkaia de Bilbao.

Jon Mariezkurrena regresaba justo el día en el que se cumplía un mes de su última aparición en un frontón, el 21 de julio en Etxebarri. Acabó con la mano derecha destrozada y ha necesitado cuatro semanas para estar en disposición de saltar de nuevo a la cancha. Un primer intento la segunda semana de agosto quedó en amago. Decidió que era preferible esperar.

Ahora bien, una cosa es volver en una cancha menos exigente, sin presión, ante rivales de menor distinción y lejos de los focos mediáticos; y otra, distinta, hacerlo en un frontón para 3.000 espectadores aunque con poca gente, frente a una pareja poderosa y en el torneo de Bilbao.

Baiko, su empresa, le echó a los leones. Parecía preferible y más lógico primar la puesta a punto de las manos, adquirir rodaje en frontones de menor relevancia y apretarle después. No olvidemos que estamos ante un zaguero de 20 años y con catorce meses de corto bagaje profesional. Los pelotaris más curtidos sobrellevan de otra manera estas situaciones gracias a la experiencia y a un aprendizaje del que carece aún el de Berriozar. Flaco favor le hicieron.

Más

Sus primeros derechazos presumían lo peor. Con mucho taco en la derecha, según confesó, mandó la pelota a la chapa de arriba en el primer tanto. Para el 1-9 acumulaba ya cinco tantos perdidos en el peloteo -cuatro de derecha y uno de zurda- más un resto de saque defectuoso. En ningún momento dio la impresión de gozar con su mano diestra. Para colmo, pegó tres chapas, dos arriba y una abajo.

Esa constancia que distingue a Mariezkurrena con la derecha no existió. Escapadas, pelotazos a medio frontis... Albisu, acostumbrado a combinaciones de peso, jugó con una comodidad que posiblemente no recordaba. El ataundarra castigó con la derecha y no cometió un solo error. Nadie le apretó. Tampoco Olaizola II, encargado de restar nada menos que trece saques para apoyar a su compañero. Atado de pies y manos, careció de oportunidades de remate e incluso de crearlas.

Molestias de Urrutikoetxea

Mikel Urrutikoetxea habría vivido una tarde plácida... de no mediar unas molestias en el pectoral izquierdo durante la mayor parte del simulacro de choque. Pronto dirigió su mirada hacia el doctor Iñigo Simón, que le atendió en los descansos del doce y del dieciocho. En el segundo de ellos tardó en regresar a la cancha. Durante la espera, tanto Olaizola II como Albisu dirigieron la mirada varias veces a la puerta del vestuario. En principio, parece una pequeña contractura que no debería impedir al de Zaratamo disputar el sábado la final.

Curiosamente, el propio Urrutikoetxea, que no se lució en exceso, pidió el único descanso del encuentro fuera de los obligatorios. Llegó en el 7-17, después de mandar arriba un sotamano de derecha que supuso el tercer tanto consecutivo de los perdedores. Con once tantos de renta y una superioridad absoluta en el peloteo, extrañó.

Más