Javier Zabala, el bisnieto del cantero de Abadiño
Martin Zabala Etxegibel llegó en 1916 a levantar muros a Anguiano, donde conoció y se casó con Felipa Díez, bisabuela del finalista del Cuatro y Medio
Joseba Lezeta
San Sebastián
Martes, 11 de noviembre 2025, 06:39
El algodón no engaña. Tampoco el primer apellido de Javier Zabala Villar, finalista del Campeonato del Cuatro y Medio este domingo en el Bizkaia de ... Bilbao. La rama paterna del manista riojano tiene procedencia vasca.
El pelotazale vizcaíno Juan Luis 'Pantxo' García conoce la historia. «El bisabuelo de Javier era natural de Abadiño. Se llamaba Martin Zabala Etxegibel. Nació en el caserío Ibarra gainekoa, del barrio de Mendiola, próximo a las canteras de Atxarte. Está cerca de montes como Untzillaitz, Astxiki y Alluitz, que forman parte de la sierra de Anboto. Trabajaba de cantero».
Obligaciones laborales llevaron a La Rioja a Martin Zabala. Da continuidad a la historia Javier Zabala padre, también botillero del pelotari de Logroño. «Mi abuelo era cantero y llegó a La Rioja, en concreto a Anguiano, a levantar muros para construir un salto de agua. Era 1916. Tenía entonces 25 años. Conoció a una chica de Anguiano, Felipa Díez, y se casó con ella. Voy a decirte más. Vinieron juntos tres canteros vascos y todos se quedaron a vivir en tierras riojanas».
Anguiano es un pueblo de 524 habitantes ubicado en la cuenca del río Najerilla, afluente del Ebro. Cuenta con una central hidroeléctrica construida precisamente en aquella época, próspera para la localidad. De hecho, su población triplicaba entonces la actual y rondaba los 1.700 vecinos.
Anguiano se encuentra a nueve kilómetros de Baños de Río Tobía, donde este sábado Carmelo Loza debuta como profesional con Aspe. Le separan 18 de Tricio, el pueblo de Titín III y otros tantos de Nájera. La pelota es religión en aquella comarca, como lo es en Abadiño y sus alrededores.
Javier Zabala padre relata que «no llegué a conocer a mi abuelo. Somos cuatro hermanos y tengo uno diez años mayor que yo. Martin falleció cuando él tenía tres. Nos cuentan que era un hombre grande y fuerte que... apenas hablaba castellano. No llegó a aprenderlo bien durante el tiempo que pasó en Anguiano. Su lengua era el euskera».
«Enviudó joven»
No acaba ahí el relato de los Zabala Díez. «Tuvieron seis hijos, cinco chicas y un varón, precisamente mi padre. Martin enviudó joven y se quedó con seis niños pequeños en casa a los que criar. La vida no fue precisamente fácil para ellos. Siguió trabajando de cantero».
Javier Zabala padre se interesó en las raíces de su apellido y los encontró en Abadiño. «La sangre tira», asegura. «He estado tres o cuatro veces en Ibarra gainekoa, el caserío donde nació el bisabuelo de mi hijo. Está a unos tres kilómetros del casco urbano de Abadiño, al lado de Atxarte. Mi padre, hijo de Martin, me pidió llevarle a conocer el caserío poco antes de su muerte. Quería cumplir ese deseo. Fuimos juntos».
Esos viajes les han permitido entablar relación con la rama de los Zabala que reside en Abadiño. «Son mis primos», asegura con satisfacción el progenitor del finalista. «Tiburcio, Eulogia... Les gusta la pelota y suelen ir a los frontones a ver en directo los partidos de Javi. Me han dicho que este domingo irán al Bizkaia a ver la final. Bilbao les queda cerca de casa. Nos hace mucha ilusión que vengan».
Constantino Villar, el tío futbolista al que entrenó el hermano de los Arriaran
Javier Zabala hijo destaca que «mi padre es un loco de la pelota. Me llevaba siempre al frontón». Seguro que en su afición influyeron tanto los orígenes del bisabuelo como la comarca en la que nació, pelotazale cien por cien.
Javier padre, sin embargo, subraya la facilidad para el deporte de la rama materna del pelotari. «La madre de Javi es muy buena deportista. Ya puedes jugar con ella a fútbol, a canicas o a lo que sea, que te gana. Y su tío, Constantino Villar, fue futbolista del Logroñés, con el que logró el ascenso a Segunda División».
Informaciones de la época destacan que Constantino Villar fue un delantero centro reconvertido en defensa libre que llegó al Logroñés a los 19 años procedente del Náxara y vivió dos ascensos, el primero a Segunda División B en 1978 y otro a Segunda en 1984. ¿Saben quién fue el responsable de ese cambio de posición? Juanito Arriaran, hermano de Joxe y Pako, el II –doble campeón manomanista– y el III de la saga de manistas de Arrasate, respectivamente. Juanito habría sido el IV de dedicarse a la pelota.
Juanito Arriaran prefirió el fútbol a la pelota. Preparó al Logroñés en dos épocas distintas (1974/75 y 1978/80). También se sentó en los banquillos del Mondragon, la UDA de Aretxabaleta, el Eibar, el Barakaldo, el Real Unión y el Mirandés.
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