Pelota

Comienzan las hostilidades

Los participantes en el Manomanista posan delante del Guggenheim de Bilbao. /Borja Agudo
Los participantes en el Manomanista posan delante del Guggenheim de Bilbao. / Borja Agudo

El Manomanista arranca hoy en Labastida y finaliza el 2 de junio en Bilbao | Altuna III defiende la txapela conquistada en 2018 ante Olaizola II, el gran ausente por lesión, ante quince aspirantes

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARREN

El Manomanista, la competición reina de la mano profesional, ya está aquí. Quince son los aspirantes que optan a destronar a Altuna III, vigente campeón, y lucir durante todo el año la camiseta roja que acredita al ganador de la txapela. Aspe y Baiko, las empresas que integran la LEPM, alinean cada una a ocho pelotaris, una vez finalizadas las dos previas en las que salieron airosos Peio Etxeberria y Asier Agirre tras imponerse a Javier Zabala y Jon Ander Peña, respectivamente. La competición arranca hoy (ETB1-17.00) en Labastida con el derbi guipuzcoano que enfrenta a Iñaki Artola y Axier Arteaga. Y concluye el 2 de junio en el Bizkaia, escenario nuevamente de la final. Aimar Olaizola es el gran ausente. El delantero de Goizueta está aún convaleciente de la grave lesión muscular que le obligó a renunciar al Campeonato de Parejas tras haber disputado once jornadas de la liguilla previa con Jon Ander Albisu.

La baja del menor de la saga de los Olaizola provoca que la nómina de candidatos a la txapela sea más numerosa que en ediciones anteriores. «El Manomanista está más abierto que nunca, no hay solo uno o dos favoritos, sino que el abanico es más amplio», coincidieron al señalar los propios protagonistas el día de la presentación.

Altuna III, Irribarria, Artola, Rezusta, Arteaga II y Jaka, los pelotaris guipuzcoanos en la línea de salida

Bakaikoa, campeón de Promoción en 2018, y Peio Etxeberria y Agirre, las tres novedades

Entre ellos figuran Altuna III, defensor del título, al que se suman Irribarria, Elezkano II, Urrutikoetxea, Ezkurdia y Bengoetxea VI. No todos serán capaces de llegar a semifinales, que tendrán lugar en Eibar y Bilbao, ya que el destino deparó en el sorteo dos emparejamientos en cuartos entre Altuna III e Irribarria y Bengoetxea VI y Urrutikoetxea, siempre que el de Arama y el leitzarra superen la criba de octavos.

Rezusta, el único zaguero

Beñat Rezusta es una isla entre delanteros. El zurdo bergararra es el único zaguero que toma parte en el campeonato. Ni José Javier Zabaleta ni Jon Ander Albisu son de la partida. Y las caras nuevas corresponden a Joanes Bakaikoa, que accede a codearse con los grandes tras proclamarse campeón del Manomanista Promoción en 2018, Asier Agirre y Peio Etxeberria. Mucha gente joven que viene pidiendo paso a marchas forzadas. De la edición de 2013 solo repiten Urrutikoetxea, Bengoetxea VI, Ezkurdia y Julen Retegi. Los 'capos' Martínez de Irujo y Olaizola II ya no están. Un dato que viene a explicar el relevo generacional en los campeonatos oficiales.

Sin botilleros

Una de las novedades del Manomanista 2019 es la ausencia de botilleros, ni siquiera cuando se enfrenten pelotaris de distintas empresas. Las promotoras argumentan que no era lógico que desapareciese la figura del botillero en los partidos entre pelotaris de la misma empresa y luego sí se utilizase en los enfrentamientos directos. Pero la LEPM deja una ventana abierta. En los dos descansos obligatorios, en los tantos 12 y 18, los pelotaris podrán recibir instrucciones de sus respectivos técnicos en vestuarios, nunca en la cancha.

Y los jueces que ya han sido contratados directamente por la Liga de Empresas al no renovarse el convenio que mantenían con las federaciones territoriales se estrenarán en su cometido en las eliminatorias de dieciseisavos, aunque algunos ya lo han hecho en las previas. Habrá presencia femenina en el colectivo.

Antes del inicio, ya han surgido las primeras quejas con respecto al material. Víctor calificó de inadecuadas las pelotas para el duelo que le enfrenta mañana en Ezcaray a Bakaikoa y Arteaga calificó una de las pelotas de Artola para hoy en Labastida como «demasiado viva».