Pelota

Habrá un campeón guipuzcoano

Beñat Rezusta va a disputar la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas por cuarta edición consecutiva. / FÉLIX MORQUECHO
Beñat Rezusta va a disputar la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas por cuarta edición consecutiva. / FÉLIX MORQUECHO

Las cuatro parejas semifinalistas tendrán un pelotari de este territorio

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

La composición de las cuatro parejas clasificadas para la liguilla de semifinales del Campeonato, sean Artola-Mariezkurrena II o Altuna III-Martija quienes completen la nómina de elegidos, garantiza que entre los dos campeones de la presente edición habrá un guipuzcoano. Siempre que alguno de ellos no caiga lesionado en las próximas fechas y el sustituto proceda de otro territorio.

Tampoco era descabellado pensar en esta posibilidad cuando la competición arrancó el pasado 23 de noviembre en Amezketa, ya que los guipuzcoanos participantes estaban repartidos en seis de las ocho parejas elegidas. Precisamente las dos sin representación de este territorio, la vizcaína Urrutikoetxea-Aretxabaleta y la navarra Ezkurdia-Ladis Galarza, han perdido todas sus opciones junto a la formada por el leitzarra Bengoetxea VI y el oiartzuarra Ander Imaz.

El bergararra Beñat Rezusta disputará su cuarta liguilla de semifinales consecutiva, acompañado esta vez por el vizcaíno Danel Elezkano. El aramarra Iker Irribarria también se ha garantizado una plaza junto al navarro José Javier Zabaleta. Lo mismo que el ataundarra Jon Ander Albisu, secundado ahora por el riojano Víctor después de que encarrilara su clasificación al lado del ahora lesionado Aimar Olaizola, descartado para lo que resta de torneo.

Rematará el cuarteto Jokin Altuna o Iñaki Artola, que se juegan la última plaza arropados por sus zagueros, Julen Martija y Jon Mariezkurrena, respectivamente, en tres de los cuatro partidos que componen la última jornada de la primera fase. Las miradas estarán puestas el sábado en el Labrit de Pamplona (Ezkurdia-Galarza contra Artola-Mariezkurrena) y en Ataun (Víctor-Albisu contra Irribarria-Zabaleta). En función de lo que suceda en estos dos escenarios tendrá o no valor el resultado del encuentro del domingo en el Atano III de Donostia entre Altuna III-Martija y Bengoetxea VI-Ander Imaz.

Décima final consecutiva

Hay un dato estadístico que refrenda el protagonismo de los guipuzcoanos en las tres grandes competiciones de la Liga de Empresas de Pelota a Mano (LEP.M). Va a ser la décima final consecutiva con presencia de alguno de ellos.

Desde que Rezusta alcanzó la del Campeonato de Parejas de 2016, no han fallado en ninguna. Ese año Irribarria disputó la del Manomanista y Altuna III, la del Cuatro y Medio. En 2017 repitieron los tres: Irribarria y Rezusta ganaron juntos la del Parejas, el zurdo de Arama perdió la del Manomanista y Altuna III se impuso en la del Cuatro y Medio. La racha se prolongó en 2018: Rezusta en la del Parejas y Altuna III tanto en la del Manomanista como en la del Cuatro y Medio.

A las puertas de completar la decena, las nueve finales anteriores presentan un balance de cuatro victorias (una en el Parejas, dos en el Manomanista y una en el Cuatro y Medio) y cinco derrotas (dos en el Parejas, una en el Manomanista y dos dentro del Cuatro y Medio).

Va a ser la cuarta seguida del Campeonato de Parejas con algún guipuzcoano como mínimo entre sus protagonistas. Rezusta, de hecho, ha estado presente en las tres últimas finales e Irribarria le acompañó en la única que el bergararra ha ganado de momento, la de 2017. Si echamos la vista un poco más atrás, encontramos que en ocho de las once precedentes ha jugado algún manista de este territorio: Oier Mendizabal (2008 y 2009), Aritz Laskurain (2010 y 2012), Jon Ander Albisu (2013), más los dos ya citados, Beñat Rezusta (2016, 2017 y 2018) e Iker Irribarria (2017).

La cuarta presencia seguida será insuficiente para establecer un nuevo registro de persistencia en el Parejas. La racha guipuzcoana más longeva fue de siete finales entre 1995 y 2001: Unanue-Ceceaga en 1995, Etxaniz en 1996, Ceceaga en 1997, pleno con Unanue-Errasti y Etxaniz-Elkoro en 1998, Elkoro y Ceceaga en 1999 (año en el que se jugaron dos competiciones, una de Asegarce y otra de Aspe), Unanue-Errasti en 2000 y Alustiza en 2001. Ahora bien, solo tres de ellos se alzaron con la txapela, Unanue y Errasti juntos en 1998 y Elkoro en 1999.

Veinte años después, una joven y amplia generación de pelotaris guipuzcoanos ha tomado el relevo a sus predecesores para poner en entredicho una hegemonía navarra que por momentos amenazaba con extenderse hasta la eternidad.