Pelota

Altuna III cambia de zapatillas, no de lámpara

Altuna III luce el Trofeo Ogueta, entregado por Fernando Palacios, hijo del mítico pelotari./IOSU ONANDIA
Altuna III luce el Trofeo Ogueta, entregado por Fernando Palacios, hijo del mítico pelotari. / IOSU ONANDIA

Un Altuna III en plan genio y Zabaleta ganan con autoridad el Torneo de La Blanca

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

Jokin Altuna estrenó ayer las zapatillas tras aparcar definitivamente las viejas con las que tanto resbaló en la semifinal. Lo que no ha cambiado el genial pelotari de Amezketa es de lámpara. Tras guardar cama el miércoles después de pasar una mala noche el martes, el campeón manomanista recuperó su mejor versión para imponerse con Zabaleta 22-13 a Ezkurdia y Rezusta en una final menos igualada de lo esperado y con un protagonista por encima del resto: Altuna III.

Bendito problema el que ha creado a sus responsables de Aspe: ¿cómo equilibras las combinaciones cuando salta a la cancha si quieres mantener en los torneos a Zabaleta y Rezusta? Ahora mismo, parece imbatible si juega con cualquiera de los dos. El verano es largo, propicio para los altibajos en el rendimiento, pero los resultados avalan esta afirmación.

Para el Ciudad de San Sebastián, Aspe y Asegarce han optado por cruzar a los pelotaris de las dos empresas en busca del contrapeso perdido en lo que va de verano. Altuna III jugará con Ander Imaz. El compañero de Olaizola II será Zabaleta y la promotora de Eibar podrá alinear al de Amezketa y a sus dos mejores zagueros al mismo tiempo, sin correr grave riesgo de desequilibrar la competición.

Ayer en el Ogueta, Altuna III sumó su tercer título consecutivo en el Torneo de La Blanca. Zabaleta ya le cubrió las espaldas en el primero, en 2016. Hace un año remontó con Merino II. El amezketarra está todavía lejos de los nueve de Titín, pero existe otro dato incontestable. El de Tricio alcanzó el primero en 1993 con 24 años. Jokin tiene todavía 22.

El dos paredes a la contra con el que cerró la final significó el colofón a otra actuación brillante, seria y convincente a partes iguales. Al inicio mantuvo en pie a la pareja pese a los errores de Zabaleta. «Jokin me ha hablado mucho y me ha metido en el partido», confesó el zaguero de Etxarren.

Desde el primer tanto, Altuna III remató a la mínima oportunidad. Frenó las acometidas de un Ezkurdia cuya inspiración disminuyó hasta el punto de acabar en el subsuelo del Ogueta. No conforme con ello, el amezketarra encontró una pelota acorde a lo que buscaba, distinta a la de sus adversarios, y abrió brecha con jugadas marca de la casa, incluidas tres acciones de saque-remate.

«Ganar este torneo tres veces consecutivas significa algo; estoy muy, muy contento» Jokin Altuna, Aspe

«Terminé la semifinal con buenas sensaciones y hoy, todo lo contrario; me voy con pena a casa» Joseba Ezkurdia, Aspe

Transmitió seguridad y sus tres únicos errores llegaron en momentos intrascendentes: el primero, nada más comenzar (2-4); el segundo, una dejada con todo el frontón a su disposición, cuando ya había adquirido una buena renta (11-6); y el último, un gancho fuera, con el encuentro ya encarrilado (15-8).

Al txoko, al ancho, atrás...

Para entonces, Zabaleta ya se había entonado y peleaba de tú a tú con un Rezusta menos constante que otras veces a la hora de gozar de zurda. No marcó la diferencia suficiente para que Joseba Ezkurdia pudiera pelear en ventaja con un Altuna que lo mismo amortiguó la pelota al txoko que la cruzó de gancho o de cortada o pegó atrás de derecha después de atraer a los dos rivales a los cuadros alegres. Una vez verificada la mejoría de Zabaleta, también amagó para crear mayor inquietud aún a la defensa de los azules. Domina la cancha con una sabiduría y una comprensión del juego más propias de un veterano. Una maravilla. Un genio.

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