Pelota

Bengoetxea VI reacciona cuando se le pone en duda

Oinatz Bengoetxea dominó a Aimar Olaizola durante muchas fases de la semifinal de Sopela. / P. URRESTI
Oinatz Bengoetxea dominó a Aimar Olaizola durante muchas fases de la semifinal de Sopela. / P. URRESTI

Disputará su cuarta final del Torneo San Fermín del cuatro y medio tras ser superior a Olaizola II, a quien metió seis tantos de saque

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA SAN SEBASTIÁN.

Habría que hurgar en las hemerotecas para encontrar un partido individual en el que el rival haya metido seis tantos de saque a Olaizola II. Ocurrió ayer en Sopela, escenario de la victoria de Oinatz Bengoetxea sobre el delantero de Goizueta en la segunda semifinal del Torneo San Fermín del cuatro y medio. En consecuencia, el de Leitza disputará el sábado por la mañana su cuarta final de esta competición, en la que alcanzó el subcampeonato en 2010 y se caló la txapela en 2011 y 2012. Las tres anteriores fueron contra Martínez de Irujo. Esta le medirá a Altuna III.

18 OLAIZOLA II

22 BENGOETXEA VI

Tiempo de juego:
46 minutos y 26 segundos.
Pelotazos a buena:
214.
Tantos de saque:
Olaizola II, 0. Bengoetxea VI, 6.
Faltas de saque:
Olaizola II, 0. Bengoetxea VI, 0.
Pasas del cuatro y medio:
Olaizola II, 0. Bengoetxea VI, 0.
Tantos en juego:
Olaizola II, 10. Bengoetxea VI, 10.
Tantos perdidos:
Olaizola II, 6. Bengoetxea VI, 8.
Marcador:
0-2, 1-2, 1-3, 3-3, 3-4, 4-4, 4-7, 7-7, 7-11, 11-11, 11-18, 16-18, 16-19, 17-19, 17-21, 18-21 y 18-22.
Momios de salida:
100 a 70 a favor de Olaizola II. 50 a 100 por abajo.
Incidencias:
medio millar de pelotazales poblaron el frontón de Sopela. Olaizola II solicitó un descanso y Bengoetxea VI, dos. Otro partido sin botilleros.

Bengoetxea VI demuestra de nuevo ser un deportista que se crece bajo presión. Relegado por Asegarce del trío de delanteros titulares para el torneo de Pamplona en favor de Arteaga II, el leitzarra ha aprovechado la primera oportunidad para reivindicarse. Se ha plantado en la final de la jaula tras deshacerse de Laso, Urrutikoetxea y Olaizola II.

Viene de una temporada floja con más disgustos que alegrías en las tres grandes competiciones, sobre todo en el Parejas y en el Manomanista. De una fascitis que le trajo de cabeza durante muchos meses. Oinatz reacciona cuando se pone en duda su valor. Lo ha vuelto a hacer. Con su descaro y desparpajo habituales. También con juego.

Los seis tantos de saque de Bengoetxea VI pesaron en el desenlace de un encuentro irregular, repleto de errores hasta su ecuador y lleno de remates en su segunda parte. «He estado mal al principio», confesó Aimar Olaizola. «La pelota hacía extraños en la pared izquierda y me ha costado restar». Oinatz ya le había clavado cinco para el 7-11. Muchos.

Las dificultades de Olaizola II no se limitaron al resto. «Pocas veces me he sentido tan incómodo dentro del cuatro y medio. No me colocaba bien. A veces me ponía demasiado adelante y otras, demasiado atrás». Mal puesto a la pelota, cometió errores impropios de alguien tan seguro.

Tampoco Bengoetxea VI estuvo a salvo de las equivocaciones en un tramo inicial rápido, sin apenas intercambios largos. Necesitaron veintitrés tantos, 11-12, para alcanzar el centenar de pelotazos. Aimar tuvo en ese tanto la oportunidad de ponerse por delante por primera vez, pero mandó fuera su cortada de derecha al ancho con todo el frontón a su disposición.

Mando en plaza

De vuelta del primer descanso obligatorio, Bengoetxea VI puso la directa. Con mando en plaza, movió a Olaizola II de un lado a otro para situarse siete tantos por delante, 11-18. Cortó la racha él mismo por culpa de una parada al txoko bajo chapa.

Olaizola II no había dicho la última palabra. Despertó su gancho, que le dio tres tantos consecutivos. Puso el 16-18 en un abrir y cerrar de ojos. Eliminatoria abierta de nuevo.

Oinatz Bengoetxea confirmó que está habituado a vivir estas situaciones. Le gusta caminar sobre el alambre y sabe que es donde mejor se desenvuelve. Situado detrás de Aimar, le sorprendió con una dejada de zurda al txoko (16-19). El de Goizueta volvió a situarse a dos, 17-19. El de Leitza respondió de la misma manera: cruzó de zurda al ancho cuando el contrario había vuelto a enseñarle la espalda.

«Estoy muy contento», reconoció el vencedor. «Estuve a punto de no participar en este torneo por culpa de la fascitis plantar y he llegado a la final. He ganado pocas veces a Aimar. Hoy es una de ellas. Le he hecho daño con el ritmo que he impuesto».

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