Interpueblos

Azpeitia retiene el título ante Ataun (2-1)

Interpueblos final
PEDRO MARTÍNEZ

Asegura su cuarto título consecutivo con las victorias de sus cadetes (22-3) y de sus juveniles (22-8)

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

A este paso, Azpeitia deberá jugar contra una selección guipuzcoana. Parece la única manera de calibrar con mayor exactitud el valor de un equipo que cosechó en el Atano III de Donostia, ante más de 1.000 pelotazales que poblaron las gradas, su cuarto entorchado consecutivo del Interpueblos y el séptimo alterno, que le sitúa en la segunda posición del ranking absoluto de este torneo, todavía lejos de los dieciséis de sus vecinos de Azkoitia, de quienes se acordaron los forofos del campeón. «Azkoiti, entzun, Azpeiti txapeldun», corearon una vez consumado el éxito.

Únicamente cambió un detalle respecto a los tres entorchados anteriores. Azpeitia no pudo repetir el 3-0 ya que su pareja sénior, Jon Alberdi-Daniel Murgiondo, cayó ante la de Ataun, Iraitz Zubizarreta-Ibai Arratibel, que lograron la victoria del honor para su equipo.

Este Azpeitia es el primer equipo en la historia de la competición capaz de ganar cuatro ediciones seguidas. Si nadie lo había conseguido con anterioridad, señal de que no es fácil. Deja atrás a los Azkoitias de 1980 a 1982 y de 1995 a 1997, así como a la Donostia de 1985 a 1987.

La final siguió el guion que presumía el potencial de unos y otros. Azpeitia resolvió por la vía rápida, en los dos primeros encuentros, los de cadetes y juveniles, lo que dejó el último en mero trámite. Aunque los pelotaris siempre quieren llegar a 22. La única sorpresa de la tarde fue la aparición de la humedad mientras jugaban los séniors. Condicionó por completo su juego.

Las dos preguntas que de momento inquietan a este Azpeitia es cuánto tiempo será capaz de conservar la columna vertebral protagonista de esta racha y hasta qué punto será capaz de asegurar el relevo el año próximo, en el que el mayor de los Alberdi, Murgiondo, Iriarte y Julen Egiguren se reunirán en la categoría de mayores. Necesitan savia nueva para garantizar este nivel y semejante regularidad. 2019 dirá si esta hegemonía concluye o tiene mayor vigencia.

Unai Alberdi marca el ritmo

Unai Alberdi (16 años) y Jakes Elosegi (15) doblegaron 22-3 con autoridad a los hermanos Goikoetxea, Eneko y Unai, ambos de 15 años, en un partido de cadetes sin historia. El delantero azpeitiarra, que marcó el ritmo, firmó nueve tantos de saque y seis de jugada, llevó las riendas del juego durante los 26 minutos que duró. Dieron solo 108 pelotazos a buena.

Las entradas de aire de Eneko Goikoetxea para frenar los saques del pequeño de los Alberdi no bastaron. Hacía falta bastante más para frenar a una pareja superior en la que Elosegi, siempre en posiciones cómodas, mostró firmeza para apoyar a Alberdi, presente en la lista de futuribles de Asegarce.

Mayor oposición presentaron los cadetes ataundarras, Arkaitz Baztarrika (18) y Josu Etxeberria (16). Sobre todo al principio. El delantero restó de sotamano y volea nada menos que diecisiete saques de Gorka Iriarte (18). Correoso, le atrajo a los dos primeros cuadros en ese arranque. Provocó varios errores de un adversario presa de la precipitación al que su delegado, Jabi Odriozola, trataba de enderezar. Mandaban los azpeitiarras, pero con ventajas cortas de tres tantos como máximo.

El decorado cambió por completo después del 8-6. Iriarte aparcó florituras y optó por la velocidad, la mejor arma de sus pelotazos. Julen Egiguren (18), elegante como zaguero aunque prefiere jugar de delantero y así lo hace la mayoría de las ocasiones, siguió a lo suyo. Extendió la pelota con las dos manos, arrimó a la pared izquierda, bajó la pelota, pegó un cortadón a ras de chapa en el 4-2, cobró una descolgada preciosa al ancho en el 7-4...

Por momentos, la complexión física y el estilo de Egiguren recuerdan a Mikel Urrutikoetxea. Eso sí, de momento no posee el látigo que exhibía el de Zaratamo a su edad. Aspe confía en la progresión de este joven azpeitiarra, al que quiere ver en combinaciones de mayor envergadura, alternando con los mejores aficionados, oportunidad de la que no ha dispuesto hasta el momento.

Su aportación resultó fundamental para la victoria por 22-8 con un parcial de 14-2 que muestra con absoluta fidelidad lo sucedido sobre la cancha a partir del 8-6. Etxeberria, con dificultades de colocación –la pelota se le quedó corta en numerosas ocasiones–, dio demasiadas facilidades en la zaga.

Pedían 'hiru, hiru'

Con el título en el bolsillo de Azpeitia, saltaron a la cancha los séniors. Los seguidores azpeitiarras mandaron un claro mensaje a sus pelotaris, Jon Alberdi (18) y Murgiondo (27): «Hiru, hiru». Les han acostumbrado mal y querían el pleno. Zubizarreta (19) y Arratibel (25), los ataundarras, no estaban por la labor. Pretendían llegar a 22 para conservar su condición de invictos en la presente edición y dar una alegría a sus seguidores más fieles.

Así lo hicieron en un duelo marcado por la humedad. Tardó poco en comparecer, tanto en la pared izquierda como en el suelo. Los protagonistas comenzaron a sufrir primero resbalones y posteriormente caídas. Hablaron con los delegados y los jueces. Prosiguió el partido.

Zubizarreta estuvo puntillero al inicio. Arratibel conserva una clase que debía haberle conducido al profesionalismo a nada que hubiera demostrado mayor regularidad y solvencia en las grandes citas del campo aficionado. Pocos zaguero son capaces de ejecutar una cortada de zurda desde el seis en la postura de abajo como la del 4-8 u otra de derecha desde el centro al ancho como la del 7-14. Delicadeza pura.

Tomaron la delantera 1-5 y 4-11. La humedad comenzaba a preocupar a los cuatro pelotaris. Se desenvolvieron mejor Alberdi, que buscó con insistencia el txoko, y Murgiondo durante un momento, lo que les permitió limar su desventaja hasta situarse a dos tantos, 12-14 y 14-16. La reacción no pasó de ahí.

Un besagain de zurda demasiado abierto de Alberdi permitió a Zubizarreta sacar una pelota de su gusto, recuperar el saque y tomar la iniciativa para irse directo a la victoria gracias a una tacada de seis tantos. Para entonces, Azpeitia ya era merecida campeona.

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