Pelota

Aranguren da la cara, pero no sirve

Aranguren golpea de derecha ante Darío ayer en el Labrit de Pamplona. / CALLEJA
Aranguren golpea de derecha ante Darío ayer en el Labrit de Pamplona. / CALLEJA

El aginagarra fue inferior a Darío, finalista del Manomanista Promoción | El riojano siempre llevó la iniciativa en el marcador e hizo mucho daño con la dejada y las dos paredes en una semifinal dura, muy exigente físicamente

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

«No puedo decir que he tenido mala suerte porque he ido siempre todo el partido por detrás. No he tenido opción, no he gozado nada a bote con la derecha. Me voy triste a casa, pero creo que he hecho un buen año. Me quedan muchas cosas que mejorar». Así resumía Aitor Aranguren, con sinceridad, su trayectoria por el Manomanista Promoción. Se quedó a un paso de la final, pero Darío demostró ayer en el Labrit estar un punto por encima del aginagarra.

22 DARÍO

11 ARANGUREN

Tiempo de juego:
51 minutos y 51 segundos.
Pelotazos a buena:
293.
Tantos de saque:
Darío, 1. Aranguren, 1.
Faltas de saque:
Darío, 0. Aranguren, 0.
Tantos en juego:
Darío, 17. Aranguren, 8.
Tantos perdidos:
Darío, 2. Aranguren, 4.
Marcador:
2-0, 2-2, 5-2, 5-4, 12-4, 12-8, 15-8, 15-9, 19-9, 19-11 y 22-11.
Momios de salida:
100 a 80 a favor de Darío. 60 a 100 por abajo.
Incidencias:
paupérrima entrada en el Labrit de Pamplona. Menos de 200 personas.

La derrota en la semifinal deja el campeonato sin zagueros, ni en Primera ni en Segunda, y sin representantes guipuzcoanos en la lucha por la txapela. Eran cuatro en la línea de salida tras la disputa de las previas -Ugalde, Urretabizkaia II, Erasun y el propio Aranguren-, la mitad de los participantes, pero ninguno ha podido llegar lejos.

Darío logró el billete para la final con todo merecimiento. Fue más y mejor que Aranguren. Casi desde que la pelota se puso en juego. El delantero de Ezcaray, que en sus dos anteriores comparecencias en el Manomanista Promoción había caído en primera ronda, reconoció que «he gozado más de aire con la izquierda que con la derecha. Venía arrastrando mal de manos, pero me he encontrado a gusto y creo que he dejado buenas sensaciones».

Superior en golpe, jugando en largo cuando la ocasión lo requería, destrozó la defensa de un Aranguren al que le pasaron factura la dureza de los primeros tantos, duros, muy exigentes físicamente, que acababan siempre en el zurrón del manista riojano. El aginagarra respondió mejor de lo esperado en el resto de saque -el arma que más temía de Darío-. Solo encajó uno, pero no pudo imponer su dominio en el peloteo ni poner en situaciones comprometidas a su rival salvo en contadas ocasiones en un partido más duro y competido de lo que refleja el marcador. Se cruzaron a buena 293 pelotazos.

Presentó batalla en todo momento, pero salió trasquilado de la guerra de sotamanos y dejadas en la que se convirtió la semifinal. Darío se apuntó nueve y Aranguren cinco, lejos de las siete con las que acabó con las ilusiones de Ugalde en su eliminatoria de cuartos en el Atano donostiarra. Pero no solo con las dejadas hizo daño Darío, también con el dos paredes, recurso con el que logró otros cuatro tantos para sumar un total de 17 de cosecha propia. Demasiados como para dejar escapar la victoria y el pase a la final del sábado 25 en el mismo escenario de ayer.

Darío se movió mejor en la cancha, llevó siempre la iniciativa en el luminoso. La ventaja al primer descanso obligatorio era sustancial para sus intereses (12-4). Un arranque de amor propio de Aranguren le permitió rebajar dicha renta en contra (12-8), pero no fue suficiente. El pelaire siguió a lo suyo, minando la moral del aginagarra cada vez que conseguía un tanto (15-8 y 19-9). Las piernas ya no le respondían al zaguero guipuzcoano como al principio. Tampoco sacó petróleo con el saque. Aun así dio la cara, pero se encontró con un rival superior que no le permitió desarrollar su juego como a él le hubiese gustado.

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