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Ander Imaz: «Aimar prefiere música tranquila y yo, un poco más cañera»

Ander Imaz, en el frontón Madalensoro de Oiartzun, su pueblo./ARIZMENDI
Ander Imaz, en el frontón Madalensoro de Oiartzun, su pueblo. / ARIZMENDI

El oiartzuarra comparte afición por los perros con el de Goizueta, su delantero en el presente Campeonato de Parejas

JOSEBA LEZETA

La primera jornada de la liguilla de semifinales ha reforzado a un Ander Imaz que llevaba tres fines de semana inactivo por culpa de una mano derecha que le ha dado más de un quebradero de cabeza durante el Campeonato de Parejas. Respondió en el Atano III y terminó sin ningún problema. Su ídolo de niño, Aimar Olaizola, es ahora su delantero.

- Comenzó con dudas el domingo.

- Durante los días anteriores al partido me había sentido tranquilo, pero llevaba tres o cuatro semanas sin jugar. Me encontré un poco descolocado sobre la cancha y pendiente de la respuesta de la mano derecha. Noté un poco de miedo. Hice varias entregadas que aprovechó Altuna. Después de varios peloteos, entré de lleno en el partido.

- Perdían 0-5. ¿Qué le dijo Olaizola II en esos momentos?

- Que estuviera tranquilo, que nos íbamos a meter en el partido.

- ¿Cuándo se quitó esos miedos?

- Hacia el tanto siete. Igualar el marcador da tranquilidad.

- Corrió a menudo hacia el txoko. ¿Lo había hablado con Aimar?

- Son acciones que dependen de quién es el rival. Jokin Altuna es peligroso con el juego de aire. Sabía que Olaizola II iba a cubrir sobre todo el ancho, por lo que me tocaba bajar al txoko.

- ¿Cómo acabó su mano derecha?

- Bien. No noté nada en absoluto. Venía de hacer dos entrenamientos exigentes en los que la respuesta de la mano había sido buena.

- ¿Perdió peso el domingo?

- No suelo subirme a la báscula antes y después de los partidos. Pero igual perdí un par de kilos. No me extrañaría. Sudas mucho. Lo que sí he hecho es dormir mal. Después de jugar me cuesta conciliar el sueño. Me sucede a menudo y creo que no soy el único al que le ocurre. De todas maneras, me recupero bien de semana a semana.

«¿Broncas de Aimar? Ninguna; si he jugado mal, a la mañana siguiente me manda un mensaje»

«Frente a Rezusta y Zabaleta me tocará trabajar a fondo; trataré de hacerles frente»

- ¿Cuándo conoció a Aimar?

- Iba a ver muchos partidos suyos, sobre todo si jugaba cerca de Oiar-tzun. Me acuerdo que una vez fuimos al torneo de Zarautz, donde me saqué una foto con él. Nuestro contacto era el típico y habitual entre un seguidor joven y su ídolo. Alguna que otra foto y hablábamos un rato. Lo normal.

- La relación se estrechó después.

- Siendo yo pelotari juvenil, comencé a acudir a Bixente Artola, el masajista de Aimar. A veces coincidíamos. Más tarde, siendo yo aún aficionado, comenzamos a participar juntos en los entrenamientos de Asegarce. Luego fiché por ellos y la relación se hizo cada vez más cercana.

- ¿Quién pone el automóvil para ir a las elecciones de material?

- Aimar. A los partidos, en cambio, cada uno va con el suyo, ya que a él le acompaña su familia y yo voy con mis padres. De todas maneras, ya hemos viajado juntos algún día que nos tocaba jugar el viernes por la noche. En cambio, a los entrenamientos físicos que hacemos en Beasain dos días a la semana vamos por separado. Tenemos distintos horarios y él tiene que estar pendiente de los niños.

- ¿Quién elige la música?

- Cada uno manda en su coche. De todas maneras, escuchamos poca música. Aunque el desplazamiento sea largo, tenemos conversaciones tanto para la ida como para la vuelta.

- ¿Comparten gustos musicales?

- Aimar prefiere música tranquila y yo, un poco más cañera. Lo lógico por la diferencia de edad.

- ¿Aficiones?

- Pienso que somos parecidos desde ese punto de vista. Nos gustan los perros para ir al monte, así como los deportes en general. Y somos competitivos en todo. Ya te digo, nos da para charlar todo el camino.

- ¿La caza?

- No me gusta mucho. Pero cuando disputamos el último torneo de Soria, me llevó al monte donde suele ir a cazar. No recuerdo el nombre del pueblo, pero se encuentra cerca de la ciudad. Dimos una vuelta, caminamos y me enseñó toda aquella zona. Estuvo bien.

-¿Ha escuchado alguna bronca de Olaizola II?

- A mí no me ha caído ninguna. Es más, me anima cuando juego un mal partido y a la mañana siguiente siempre me manda algún mensaje de ánimo a través del teléfono.

- Su compañero dice que le toca disfrutar en la liguilla de semifinales.

- Estoy más tranquilo que durante la primera fase. Mi objetivo era meterme entre las cuatro primeras clasificadas y lo hemos conseguido. Lo habría firmado cuando empezó el campeonato. Desde ese punto de vista, siento menos presión. Ahora bien, ves la final tan cerca y tan lejos a la vez... Lo intentaremos.

- Suman un punto, pero esto acaba de empezar. Al fondo aparecen Rezusta y Zabaleta. Tocará sufrir.

- Llegan los partidos contra los dos mejores zagueros del campeonato, dos pegadores, y me tocará trabajar a fondo. Elezkano II y Rezusta han demostrado ser la pareja más fuerte y estar un punto por encima del resto. Ezkurdia y Zabaleta forman una pareja peligrosa. Cargan el juego atrás e imponen un ritmo alto. Trataré de hacerles frente.

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