Pelota

Cabeza fría y corazón de acero

Oinatz Bengoetxea se dispone a rematar con la derecha ante la atenta mirada de Altuna, esta tarde en el Labrit de Pamplona. /Calleja
Oinatz Bengoetxea se dispone a rematar con la derecha ante la atenta mirada de Altuna, esta tarde en el Labrit de Pamplona. / Calleja

Jokin Altuna levanta un inquietante 2-9 para plantarse en su tercera final seguida del Cuatro y Medio. El amezketarra consigue a la cuarta oportunidad su primera victoria ante el de Leitza, que falló diez pelotas y bajó físicamente en la recta final

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

Jokin Altuna es un pelotari con poso y un catálogo inagotable de momento. En un Campeonato del Cuatro y Medio que se le puso cuesta arriba antes de empezar por una inoportuna rotura de fibras en el bíceps del brazo izquierdo -este sábado por fin sin tiras compresoras-, ya es finalista. Por tercera vez consecutiva en esta competición. Y hoy, en un Labrit de Pamplona vestido de gala para asistir a una semifinal de gala, logró por fin la victoria ante un Oinatz Bengoetxea con traza de bestia negra para el amezketarra, que había caído derrotado en sus tres enfrentamientos anteriores frente a este oponente.

Los grandes pelotaris encuentran soluciones a los problemas que el contrario plantea sobre la cancha. Poseen una mentalidad fuerte. Es una de las aptitudes que les distingue. Altuna III ha adquirido a sus 22 años semejante talla que es capaz de mantener la cabeza fría en los momentos comprometidos, como el 2-9 ante un Bengoetxea VI desatado, en la línea de lo que demostró ante el propio Jokin en la final del Torneo San Fermín del 7 de julio o frente a Urrutikoetxea y Julen Retegi en la reciente liguilla de cuartos.

Altuna III perseguía un instante de respiro para encontrar las cosquillas a su oponente. Ansiaba una pelota en el centro de la cancha para conectar la derecha y tomar la iniciativa. Dispuso de ella en el duro 0-4, el tanto más largo del partido con 23 pelotazos. La desaprovechó.

La cifra

5
chapas pegó Bengoetxea VI en jugadas de ataque. Pesaron en el desarrollo del encuentro. Perdió diez pelotas. Tampoco extraña ese número en un pelotari que juega en el filo de la navaja de principio a fin.

Bengoetxea VI mantenía firme su estrategia de riesgo continuo, de efectos endiablados, de búsqueda insistente de las esquinas. Le acompañaba el acierto. También se adelantó para restar de aire el primer saque de Altuna III, con 1-4, con el fin de crear todavía mayor incertidumbre en el ánimo del campeón.

Vencía el de Leitza 2-9 cuando su parada al txoko tocó la chapa. Esa acción varió por completo el signo del encuentro y del juego. Comenzó a funcionar la pausa de Jokin Altuna sobre la prisa de Bengoetxea, controlada hasta entonces y descontrolada con el paso de los minutos.

La manera de dirigirse al saque delata la personalidad de ambos. El amezketarra camina tranquilo con semblante serio. El leitzarra fija la mirada sobre la línea del cuatro y, tras un movimiento de labios en busca de ánimo y concentración, avanza con rapidez para ganar metros y velocidad. Dos saques, dos temperamentos y el mismo objetivo, el 22.

Equilibró el tanteo

Neutralizó Altuna III la ventaja inicial de Bengoetxea VI gracias a una tacada de diez tantos entre el 2-9 en contra y el 10-9 a favor. Tomó el centro de la cancha, dejó de correr más que el contrario, firmó dos acciones de saque-remate y empezó a funcionarle el gancho, que le dio cinco tantos. La semifinal volvía a estar abierta.

Acompañaba al equilibrio en el marcador una modificación sustancial en el juego. Si hasta el 10-11 solo dos de los 21 tantos habían alcanzado o rebasado la decena de pelotazos, a partir de ese momento se vivieron cinco por encima de esa barrera. Altuna III endureció el peloteo. Frenó la electricidad de Oinatz, quien más forzado que en compromisos anteriores comenzó a acumular chapas y errores. La falta de frescura y de chispa eleva la posibilidad de que crezca el porcentaje de fallos. Sobre todo cuando se ajustan tanto los remates y se buscan jugadas imposibles para otros.

Las claves

Altuna no perdió los papeles
pese al inicio eléctrico de Bengoetxea VI. Estuvo en su sitio, no agachó la cabeza y esperó su oportunidad. Llegó.
Mejor físicamente
el amezketarra aprovechó esa baza en el tramo final. Cinco de los siete tantos de más de diez pelotazos cayeron de su lado

Pero Oinatz es un tío con carácter. Lo ha demostrado en este Cuatro y Medio tras un verano en el que su empresa, Asegarce, le arrinconó en las programaciones. Volvió a tirar de empuje para recobrar la delantera 14-12 después de que Altuna dudara entre ir a por el aire o esperar al bote y su cortada de zurda acabara por poco en las tablas de contracancha. Su última concesión. No falló ninguna más. El amezketarra se crece en los momentos de la verdad, cuando la presión sube.

Bengoetxea VI solicitó su segundo descanso en el 14-14. Sin éxito. El número de Altuna III no paró de crecer entre aciertos suyos y errores del contrario. Ganaba 19-14. Oinatz tiró una moneda al aire, se adelantó por quinta vez para restar de aire el saque del rival y acertó a cruzar el gancho en otro ejercicio de funambulismo.

Pero otra dejada a la chapa, esta de zurda en el txoko, subió el 20-16 al electrónico y devolvió el saque a las manos de Altuna III, quien pidió un descanso, el segundo, para encarar los instantes finales. «Contra Oinatz no estás tranquilo hasta llegar a 22». Por fin, entre un cansancio evidente y una alegría inmensa, pudo celebrar la victoria. Estará en la final del Navarra Arena de Pamplona el domingo 18.

Ocasión para Ezkurdia ante Urrutikoetxea, este domingo en Bilbao

Joseba Ezkurdia y Mikel Urrutikoetxea resuelven la segunda semifinal este domingo en el Bizkaia de Bilbao (ETB1, 17.00). Si bien este cruce ha levantado entre los pelotazales menos expectación que el de este sábado, su interés deportivo está fuera de toda duda. Ezkurdia, imbatido hasta el momento además de exultante de potencia y confianza, persigue su primera final individual en un campeonato ofiicial ante Urrutikoetxea, campeón en 2015 y vigente subcampeón de la distancia. El de Zaratamo ha salido airoso en los cuatro choques individuales precedentes entre estos dos manistas. El de Arbizu, favorito, tratará de imponer su ritmo.

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