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Lleno como en los Olaizola II-Irujo

El frontón Bizkaia registrará el domingo 27 un lleno hasta la bandera con 3.000 asistentes. / JOSÉ MARI LÓPEZ
El frontón Bizkaia registrará el domingo 27 un lleno hasta la bandera con 3.000 asistentes. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Agotadas desde el martes las entradas para la final entre Aimar y Altuna

JOSEBA LEZETA

Diez días antes de que Olaizola II y Altuna III diriman a quién corresponde la txapela manomanista de 2018 ya no quedan entradas para el Bizkaia de Bilbao. Dada la dimensión de la demanda, ni en Asegarce ni en Aspe esperan devoluciones de última hora que cubrirían al instante. De hecho, «en las últimas horas he recibido numerosas llamadas de teléfono para reservas y les he dicho que imposible».

Rafa Etxeberria, gerente de Asegarce, equipara la expectación levantada por el Olaizola II-Altuna III del domingo 27 «con la de los choques por el título entre Aimar e Irujo. No llenábamos por completo el Bizkaia en una final manomanista desde 2013, la última entre el de Goizueta y el de Ibero. La siguiente, en 2014, se disputó en el Atano III entre Irujo y Julen Retegi. La de 2015, que se aplazó y en la que Urrutikoetxea sustituyó al lesionado Bengoetxea VI, no completó el aforo. Tampoco se puso el cartel de no hay billetes en el Bizkaia para el Irribarria-Urrutikoetxea de 2016. El año pasado bajó la asistencia en el Bengoetxea VI-Irribarria. Esta respuesta de público está en la línea de la alcanzada en las finales del Parejas, las mejores de la temporada».

El responsable de Asegarce esgrime tres razones para argumentar el éxito: «La venta de entradas anticipada, el abaratamiento de algunas localidades y los nombres de los finalistas. Las entradas estaban disponibles en internet desde mediados de abril y se han comprado escalonadamente. Así, todas las localidades estaban asignadas doce días antes del partido, cuando no hace tanto tiempo iniciábamos la venta solo dos o tres semanas antes de la final. Aunque hemos mantenido el precio de las canchas, hemos bajado el de otras zonas del frontón que costaba más vender y han sido de las primeras en agotarse. Y, por supuesto, influye quiénes han llegado a una final inesperada que no entraba en los pronósticos».

Olaya Gallastegui, taquillera de Aspe, observó un acelerón importante el fin de semana después de las semifinales. «La noche del sábado, tras la victoria de Olaizola II, creció la compra. No digamos ya después del triunfo de Altuna el domingo. Esa noche y la mañana del lunes vendimos 500 entradas de las que correspondían a nuestra empresa. El lunes ya solo quedaban canchas a 110 euros. Tuve fiesta el martes y cuando comprobé los datos el miércoles por la mañana ya no quedaba ninguna».

Rafa Etxeberria indica que «en Asegarce ya teníamos vendido el 80% para el viernes», dato que contrasta con el de Aspe. «Nosotros no llegábamos a ese porcentaje, pero lo del fin de semana y el lunes, cuando se supo que jugaban Olaizola II y Altuna III, fue un boom».

Etxeberria incide en que «nos planteamos extender la venta por internet a festivales que no son finales. Es más cómoda para quien sabe utilizar el móvil. Pero tampoco podemos olvidarnos del cliente más veterano». Avanzar sin dejar de lado otras costumbres.

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