Axier Arteaga: «Tras dos operaciones, ya solo por jugar me siento un privilegiado»

Axier Arteaga, en el frontón Loidibarren de Lasarte-Oria./
Axier Arteaga, en el frontón Loidibarren de Lasarte-Oria.

El lasartearra disputa la final del Manomanista Promoción ante Joanes Bakaikoa el sábado por la tarde en Pamplona

JOSEBA LEZETALASARTE-ORIA.

Axier Arteaga es otro de los exponentes de la nueva generación de manistas guipuzcoanos. Nació en 1996, el mismo año que Iker Irribarria y Jokin Altuna. Este sábado disputa la final del Manomanista Promoción contra el navarro Joanes Bakaikoa en el Labrit de Pamplona.

Labrit de Pamplona

Arteaga separó ayer dos pelotas de menos salida de frontis de 106.1 y 105.8 gramos.

Bakaikoa prefirió una tosca de 106.8 y otra manejable de 105.9.

- ¿Portero de fútbol antes que pelotari o pelotari antes que portero?

- Pelotari. Empecé en el frontón con cinco años, muy niño. Para cuando me puse de portero en el Ostadar tenía diez. En esa edad juegas a todo y pruebas todos los deportes. Pero siempre me ha gustado más la pelota.

- ¿Por qué portero?

- No sé. Cuando formábamos el equipo con los amigos siempre me ponía de portero. Me desenvolvía bien. Supongo que porque siempre había oído hablar de Arconada a mi padre. Nunca le vi jugar en directo, pero le conozco a través de los vídeos de Youtube.

- ¿Llegó a jugar en la Real?

- Dos torneos, uno en Logroño y otro en Tolosa. Iba con dos amigos de la cuadrilla de Lasarte. Bonita experiencia.

- ¿Por qué eligió la pelota?

- Lo tenía claro desde pequeño. Aunque me lo pasaba bien en los dos deportes, sabía que un día lo dejaría. De todas maneras, eché en falta el fútbol durante un tiempo.

- ¿Haber sido portero ayuda para la pelota?

- Siempre he oído que Arconada jugaba bien a pelota. Puede ser. Aprendes a estirarte al suelo y trabajas los reflejos.

- ¿Qué es la presión para Arteaga?

- Querer demostrar lo que eres demasiado rápido. En mi primer año de profesional, al día siguiente de los partidos estaba con agujetas por la tensión. No me sentía yo mismo, no encontraba las sensaciones de cuando era aficionado. Jugaba con prisa, eso me llevaba a cometer errores y, en consecuencia, llegaban las derrotas. Sentía impotencia.

- Al final, sin embargo, sale lo que llevas dentro.

- Sigues así hasta que se produce un punto de inflexión. Jugué un partido muy malo en Zestoa con Erasun. Perdimos, estropeé la mano y estuve dos semanas parado. Reaparecí y remontamos de chiripa en Zestoa. A finales de diciembre disputé el siguiente partido en Urduliz, donde disfruté desde el primer tanto. Siempre me he metido mucha presión y me he puesto un listón alto de exigencia. Tengo poca confianza en mí mismo y quizá demasiado respeto al contrario. Ese partido en Urduliz me tranquilizó y me creí que podía jugar a ese nivel. Recuperé la confianza. Eso me tranquilizó.

- Y a partir de entonces...

- No he sufrido ningún problema de manos, mis entrenamientos han sido buenos y en los campeonatos han llegado los resultados. También influyó en ese punto de inflexión un amigo de Lasarte, Iván, quien me indicó que no me veía disfrutar en el frontón pese a que me veía condiciones. Me ayudó que alguien viniera a decirme eso.

- ¿Quizá se sentía solo?

- No, porque mi padre y mi familia siempre han estado pendientes de mí, dispuestos a ayudarme. Quizá peque de lo contrario, de no hacerle tanto caso como debiera. Él me insistía en que esto es largo y había que seguir trabajando. Me veía sufrir y sufría conmigo.

- En categorías inferiores había jugado poco mano a mano.

- Muy poco. Una vez en Urretxu y me fui a la calle a la primera. Lo único que preparaba era el Torneo Joxan Tolosa de Amezketa.

- ¿Coincidía con sus rivales actuales?

- No. Yo he tenido un desarrollo físico tardío y en cadetes no tenía miedo de cometer pasa en el saque pese a soltar el golpe con todo. Me ganaba cualquiera que tuviera más fuerza que yo. Perdía fácil. En mayores caí en semifinales ante Santxo. Estuvimos 11-11.

- Siendo un chaval visitó dos veces el quirófano para solucionar problemas de riego sanguíneo.

- Me operaron de las dos manos. Primero de la izquierda el 21 de diciembre de 2012, Santo Tomás, por un aneurisma. El plazo de recuperación era de tres meses. Pero durante ese tiempo ensayé solo con la derecha. Forcé y la estropeé. En marzo iba a empezar con las dos y resulta que me tuvieron que operar de la derecha. Tenía 16 años y viví el momento más duro de mi vida. Me planteé incluso dejar la pelota. Peloteaba del uno al uno y no podía. La mano estaba reblandecida. Entonces me di cuenta de cuánto quería a la pelota. Al final, las operaciones me ayudaron a sacrificarme más, a meter más horas en el frontón. Pasé de un extremo a otro.

- Ese año, 2013, entró de rebote en el torneo del Antiguo.

- Como sustituto de Jokin Altuna, baja por una enfermedad. Jugué con Erasun y ganamos en promesas. Hasta entonces siempre me ponía nervioso en las finales. Después, mis mejores actuaciones han sido en finales: en El Antiguo, en el Bankoa Crédit Agricole-DV. Después de las dos operaciones, ya solo por jugar me siento un privilegiado.

- ¿Cómo se ha encontrado en este Manomanista Promoción?

- Bien. La semana siguiente de ganar el título del Parejas Promoción me programaron en el telonero de la final de Primera en Bilbao. Y a continuación jugué en octavos contra Darío en Ikaztegieta. Hice un solo entrenamiento, con Ander Imaz. Me he tomado el campeonato sin presión. Estaba bien de manos y de juego. No me he puse metas. En la eliminatoria ante Darío pudo vencer cualquiera de los dos. Fue por delante hasta el tanto 16. La semana siguiente me medí a Irusta -el lasartearra se impuso 22-3- y tuve dos semanas para preparar la semifinal contra Peña II. Hice un entrenamiento con Artola en Eibar. Llegué bien, pero me daban favorito y me presioné. Jugué nervioso. Gané, pero tranquilamente pude perder. No ha sido un paseo. Tanto Darío como Peña II estuvieron a punto de mandarme a casa.

- Y ahora Bakaikoa en la final.

- Esta vez no puedo permitirme saltar nervioso a la cancha porque es un pelotari muy regular. Demostró lo que juega en la semifinal contra Gorka. Estoy obligado a hacer un partido completo si quiero llevarme la txapela a casa.

- ¿Han sido rivales alguna vez en duelos individuales?

- En Amezketa, de cadetes. Jugamos en toda la cancha y ganó Joanes. Recuerdo que bastante fácil.

- ¿Le conviene el Labrit?

- No sé qué decir. Es un frontón precioso y con excelente ambiente, perfecto para jugar. Pero si soy sincero, desde que estoy en profesionales no he salido de allí ningún día completamente satisfecho con mi juego. Sí en el Beotibar, pero no en el Labrit. La final sería el mejor escenario para cumplir ese deseo. Será complicado.

- ¿Cuántas entradas ha reservado?

- Ese tema lo lleva mi hermana, Ane. Le han pedido 70 entradas de cancha, 10 de palco y 30 de arriba. Estoy contento. Hay un autobús para desplazarse desde Lasarte a Pamplona que saldrá por la mañana. Para la vuelta se han organizado dos, uno nada más concluir el festival y otro, por la noche, para después de la cena que haremos en la propia Iruñea.

- ¿Con quiénes ha ensayado a lo largo del campeonato?

- Con Ander Imaz, Artola, la semana pasada con Urrutikoetxea y el martes junto a Iturriaga. El día que estuve con Urruti comprobé lo fácil que juega. Pone larga la pelota tanto de derecha como de zurda. Goza todas de sotamano. Es otro nivel.

- Nació en 1996, el mismo año que Irribarria y Altuna III. ¿Ayuda o perjudica esa coincidencia?

- Ayuda. Hemos coincidido en todas las categorías y ellos siempre han marcado diferencias. Pero a su vez, lo que han conseguido ellos significa un plus de motivación. Son estrellas y un espejo donde mirarme. Cada uno necesita su tiempo. Siempre he sido un pelotari tardío al que le costaba acoplarse a la nueva categoría de edad. Necesitaba un año por lo menos.

- ¿Cómo ve la final de Primera?

- Vi las dos semifinales. Irribarria es favorito por calidad y pegada, pero Bengoetxea VI ha demostrado ser un pelotari puntero que además se crece en las finales. El de Arama está obligado a dar lo mejor de sí ante un contrario capaz de acertar jugándosela desde cualquier sitio.

- ¿Por qué lleva de botillero a José Félix Solano en lugar de su aita, Juan Mari?

- Entiendo que se mezclan el papel de entrenador y el de padre. Aunque en mi época de aficionado le tuve de botillero, es mejor que me dé los consejos desde fuera. Los nervios te llevan a decir algo que no debes. Fue él quien me dijo que prefería no sentarse en la silla. José Félix es una persona del club que ya desempeñaba esa labor en el torneo del Antiguo, por ejemplo.

- ¿Tiene ídolo?

- De niño, Titín. Mi hermana era irujista y teníamos nuestros piques. Tras la retirada del riojano y mi llegada a Asegarce, tomé como referente a Aimar.

- Comparten preparación física en el polideportivo de Beasain.

- Me llama la atención por su naturalidad y su cercanía con nosotros. Nos ayuda mucho. Siempre da consejos y trata con nosotros como si fuera uno más. Humilde, es uno más del grupo.

- ¿Quién le ha gustado mano a mano?

- Aimar. Habré visto diez veces las finales del Manomanista de 2012 y 2013, las dos últimas que ganó. Así hay que jugar mano a mano en toda la cancha. Al menos si no posees la pegada de Irribarria u otras cualidades. Si no eres capaz de romper al contrario a base de golpe, lo que hizo Aimar en esas dos finales es rozar la perfección.

- ¿Se pone objetivos?

- No. Quiero mejorar paso a paso. Tampoco quiero jugar de golpe partidos de primera y venirme abajo a continuación porque no consigo rendir a ese nivel. Pienso que tengo un bonito verano por delante, que me darán algunas oportunidades y tocará demostrar. Pero sin marcarme objetivos a corto plazo. Sin prisa.

- La competencia entre los delanteros de Asegarce es grande.

- Tremenda. Está muy difícil abrirse paso. Están las tres grandes estrellas, Olaizola II, Bengoetxea VI y Urrutikoetxea, junto a Artola, que juega un montón, y detrás Víctor, a quien es complicado derrotar. Está casi imposible hacerse con un puesto de titular para el Campeonato de Parejas. Toca mejorar con la esperanza de que algún día llegue esa oportunidad.

- ¿Le ha sorprendido algo del profesionalismo?

- El material es más exigente. Por lo demás, no.

- ¿Existe alguna opción de participar en el Torneo San Fermín del cuatro y medio?

- No me han comentado nada. No será fácil.

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