Idoate: «Me habría gustado decir adiós en el frontón»

Pablo Berasaluze observa atento a Mikel Idoate durante la comparecencia de ayer en Zumaia donde el zurdo de la Chantrea anunció su retirada de la pelota./
Pablo Berasaluze observa atento a Mikel Idoate durante la comparecencia de ayer en Zumaia donde el zurdo de la Chantrea anunció su retirada de la pelota.

La lesión sufrida hace dos años en el Labrit le aboca al adiós y Asegarce le rendirá un pequeño homenaje el 7 de julio en el Labrit de Pamplona

JOSEBA LEZETAZUMAIA.

Mikel Idoate aprovechó la concentración que la plantilla de Asegarce realiza esta semana en el hotel talasoterapia Zelai de Zumaia para hacer oficial su retirada de la pelota, algo que se mascaba desde hace meses ya que los distintos tratamientos que ha probado para su mano izquierda no surtían la mejoría perseguida. Una neuritis corta de cuajo la carrera de un joven pelotari de 26 años que debutó el 5 de marzo de 2010 de la mano de Aspe, pasó en 2013 a las filas de Asegar y fue tres veces semifinalista del Manomanista de Primera en 2011, 2012 y 2014.

Mikel Idoate Rey nació el 28 de agosto de 1989 en Pamplona. Creció en el barrio de la Chantrea.

Su triunfo en Elgeta en 2005 dentro de la categoría cadete del Torneo ETB Kantxa del cuatro y medio, dio el salto a profesional el 5 de marzo de 2010 en Barañain de la mano de Aspe tras sus victorias en el Bergara Hiria y en el Memorial Etxandi de Lezo en 2009. Fichó por Asegarce en 2013.

Campeón de Segunda del cuatro y medio en 2010, año de su estreno, alcanzó tres semifinales del Manomanista de Primera: 2011, 2012 y 2014.

Arropado por sus actuales compañeros de Asegarce, Idoate inició su explicación con un rotundo «dejo la pelota. El círculo que se abrió el 5 de marzo de 2010 lo cierro hoy rodeado de mis compañeros y de la empresa que me dio la oportunidad» tras una primera etapa en Aspe.

Mikel Idoate construyó el simil de su adiós con dos números. «Hoy es día 21. No he conseguido llegar a 22, pero tampoco está mal hacer ese número».

Paradójicamente, encontró el inicio del final de su carrera la noche en la que había depositado la mayor de sus ilusiones. Hace casi dos años, el 8 de julio de 2014, la empresa le concedía la oportunidad de jugar el Torneo San Fermín de parejas en su ciudad, Pamplona, en su frontón, el Labrit. «Sufrí la lesión el día que como navarro y pamplonica se cumplía mi sueño, con el Labrit lleno». Formaba pareja con Albisu frente a Julen Retegi y Zabaleta. Nunca más la mano izquierda le ha vuelto a funcionar como hasta aquel día. «Aquella lesión me ha obligado a dejar la pelota».

Todos los intentos posteriores de recuperar la mano resultaron vanos. «Lo he pasado mal. Me operé la mano. Gracias a dos infiltraciones la tenía mejor y volví a jugar el año pasado. Ponía más taco en la zurda. Sin embargo, no podía entrenarme fuerte. Después de San Fermín y tras unos partidos en los que me encontré mal, decidí jugar a tope. Y la mano recayó».

El delantero de la Chantrea confiesa que fue en esa época la de mayor sufrimiento. «Cuando reparecí fue la leche, pero esperaba que en el plazo de uno o dos meses podría estar listo para competir. Sin embargo, ves que no puedes jugar a tope, que todos te pasan por encima, que juegas con el freno de mano echado porque sabes que si le das a tope hasta el tanto diez la mano no va a aguantar... Fueron los momentos más duros».

Los dos últimos años han constituido un peregrinaje por «médicos. He estado en las consultas de distintos doctores en Pamplona, en Vitoria, donde me vio el doctor Mikel Sánchez, en Madrid y en Santander. He visitado fisioterapeutas y brujos. No sé ni cuántos. Lo he intentado hasta el final y me voy tranquilo».

Aunque la mano no le duele salvo al golpear la pelota, nota el dedo corazón «más rígido durante el invierno, con el frío». También al jugar a pala con los amigos. «Por lo demás, no tengo ningún problema para correr o ir al gimnasio».

Sueño cumplido

A pesar de que le habría gustado «decir adiós en el frontón y cuando lo decidiera yo», afirma sentirse «orgulloso de haber estado aquí, de haber cumplido mi sueño. Con 14 años quieres ser un día pelotari profesional. Nunca había llegado a imaginar que llegaría a jugar en el Labrit con todo el frontón lleno y animándote. Me voy con la pena de salir por la puerta de atrás, pero ha sido un periodo corto e intenso».

Mikel Idoate dirigió sus agradecimientos hacia «mis compañeros. La pelota es un deporte individual, pero ellos me han animado mucho durante este tiempo y el cariño que he sentido ha sido enorme. También quiero dar las gracias a a Asegarce. Tuve mis dudas cuando pasé de Aspe a esta empresa, pero hoy es el día en el que me siento orgulloso de pertenecer a esta familia. Su apoyo en los malos momentos ha sido enorme. Gracias, asimismo, al doctor Simón y a su equipo. Íñigo y yo hemos recorrido muchos kilómetros juntos y hemos luchado por esta lesión. Te has ganado el sueldo e igual tienes que pedir un aumento a Rafa Etxeberria... De mi anterior etapa, muchos nombres: Jokin, Txema y sobre todo compañeros como Juan, Abel, Julen, Mikel, Iker... Y luego agradecer a mi aita, a mi ama, a los abuelos, a mi familia, a María, mi compañera, a mis amigos y a mi círculo más cercano».

Durante estos dos años en los que ha peleado por curar su mano izquierda y seguir en la pelota, Mikel Idoate ha terminado la carrera de Derecho. «Acabé el curso pasado. No me gusta el trabajo de abogado porque implica mucho papeleo, pero me tira el mundo de la empresa, sobre todo si está relacionado con el deporte. Soy consciente de que no es fácil encontrar un hueco, pero voy a intentarlo».

Asegarce ofrecerá un pequeño homenaje a su pelotari en el Labrit de Pamplona el 7 de julio por la mañana, justo antes de que comience la final del Torneo San Fermín del cuatro y medio. Seguro que los pelotazales le arroparán ese día.

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