Jon Erasun tiene prohibido fallar

Laso, que se corrigió a tiempo, y el zizurkildarra levantan un inquietante 17-14 ante Errandonea y Urizar en una buena final de promesas

J.L. ZUMARRAGA.

«Markel Susaetak gola sartzea baino mirari handiagoa da Erasunek pilota bat galtzea». La frase corresponde al bertsolari Anjel Mari Peñagarikano, ferviente seguidor del Athletic, atónito ante la exhibición de seguridad del zaguero zizurkildarra. Vamos, presume más difícil un error de Jon Erasun que un gol del eibartarra Susaeta con el equipo rojiblanco.

18 ERRANDONEA

22 URIZAR LASO-ERASUN

Tiempo de juego:
70 minutos y 55 segundos.
Pelotazos a buena:
687.
Tantos de saque:
Errandonea, 1. Laso, 2.
Faltas de saque:
Errandonea, 0. Laso, 0.
Tantos en juego:
Errandonea, 5. Urizar, 3. Laso, 10. Erasun, 2.
Tantos perdidos:
Errandonea, 5. Urizar, 3. Laso, 9. Erasun, 0.
Marcador:
2-0, 2-1, 3-1, 3-2, 7-2, 7-3, 9-3, 9-6, 10-6, 10-10, 12-10, 12-12, 15-12, 15-14, 17-14, 17-21, 18-21 y 18-22.
Botilleros:
el manista profesional Jon Apezetxea ocupó la silla de Errandonea y Urizar, mientras que el exsegalari Juan Manuel Erasun dirigió a Laso y a su hijo Jon.

Todavía restaba mucha tela por cortar, medio partido. Erasun seguía sin cometer un solo fallo. Únicamente dejó sin respuesta dos pelotazos arrimados a la pared izquierda detrás del cuadro siete. Terminó el partido y seguía igual. Mantuvo a cero su casillero de tantos perdidos. No sólo eso. Si hubiera seguido jugando veinticuatro horas, habría terminado con el mismo número.

El zizurkildarra, un secante en el sentido más amplio de la palabra, ha marcado diferencias a lo largo del torneo con su capacidad de hacer buena, su seguridad, pelotazos altos que impiden la entrada en juego cómoda del delantero rival, su facilidad para arrimar la pelota a la pared izquierda, su habilidad para devolver pelotas arrimadas, su defensa a bote y de aire... Lástima que le falte chispa en la derecha, un pelotazo rompedor. Posee el resto de las virtudes de un zaguero de postín.

Aguantó la final de promesas en los momentos difíciles, cuando su delantero Unai Laso encadenó errores uno detrás de otro hasta totalizar diez si contabilizamos un resto de sotamano defectuoso. El beratarra Ander Errandonea, menos bullicioso y más apoyado en su zaguero que otros días, y el markinarra Mikel Urizar, autor de una gran actuación a nivel defensivo y al que los rivales no doblegaron hasta los últimos compases, llevaron la delantera en el marcador hasta el 17-14.

A partir de ese momento Laso cerró el capítulo de regalos. Se dedicó a pegar atrás y a dar velocidad a la pelota, mientras Erasun seguía erre que erre con lo suyo. Una tacada de siete tantos les condujo al 17-21, firmado por el navarro de Viscarret con una descolgada preciosa al ancho. Tiene descaro para regalar.

Tras sumar el tanto 18 con una preciosa parada de volea al ancho Ander Errandonea se retiró al vestuario para que le vendaran un dedo del pie. Cuando volvió nada había cambiado y los azules cerraron una final plena de dureza -687 pelotazos en 70 minutos- intensa hasta decir basta y emocionante. En resumen, una gran final.

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